Análisis y diagnósticos

Escrito por personal de Mayo Clinic

Es posible que el médico palpe la zona cercana al hueso afectado para detectar sensibilidad, hinchazón o temperatura. Si tienes una úlcera en el pie, es posible que tu médico utilice una sonda opaca para determinar la proximidad del hueso que está debajo.

Es posible que el médico te pida que te realices una combinación de pruebas y de procedimientos para diagnosticar la osteomielitis, así como para determinar qué germen causa la infección. Algunos son los siguientes:

Análisis de sangre

Los análisis de sangre pueden revelar niveles altos de glóbulos blancos y otros factores que pueden indicar que el organismo está combatiendo una infección. Si la causa de la osteomielitis es una infección de la sangre, el análisis puede revelar qué gérmenes son los causantes.

No existe ningún análisis de sangre que le indique al médico si tienes osteomielitis o no. Sin embargo, los análisis de sangre dan indicios que tu médico utiliza para decidir cuáles son los análisis y los procedimientos siguientes que puedas necesitar.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

  • Radiografías. Las radiografías pueden revelar el daño en el hueso. No obstante, es posible que el daño no se vea hasta después de que la osteomielitis haya estado presente durante varias semanas. Si la osteomielitis comenzó más recientemente, es probable que se necesiten pruebas de diagnóstico por imágenes más detalladas.
  • Exploración por tomografía computarizada (TC). La exploración por tomografía computarizada combina imágenes de rayos X tomadas desde diferentes ángulos para crear vistas transversales de las estructuras internas de una persona.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Mediante el uso de ondas electromagnéticas y de un campo magnético fuerte, las exploraciones por resonancia magnética pueden producir imágenes extraordinariamente detalladas de los huesos y de los tejidos blandos que los rodean.

Biopsia ósea

Una biopsia ósea es la regla de oro para diagnosticar osteomielitis porque también puede revelar qué tipo particular de germen infectó el hueso. El conocimiento del tipo de germen le permite al médico elegir un antibiótico que actúe particularmente bien para ese tipo de infección.

Una biopsia abierta requiere anestesia y cirugía para acceder al hueso. En algunas situaciones, el cirujano inserta una aguja larga a través de la piel y dentro el hueso para efectuar una biopsia. Ese procedimiento requiere anestesia local para insensibilizar la zona donde se insertará la aguja. Se pueden utilizar radiografías u otras exploraciones por imágenes como medios de orientación.

Sept. 25, 2015