Descripción general
Meninges
Meninges
Existen tres capas de membranas conocidas como meninges que protegen el cerebro y la médula espinal. La capa interna delicada es la piamadre. La capa del medio es la aracnoidea, una estructura como una tela de araña llena de un líquido que amortigua el cerebro. La fuerte capa externa es denominada duramadre.
Un meningioma es un tumor que se origina en las meninges. Estas son capas finas que cubren el cerebro y la médula espinal. Aunque el meningioma no comienza en el tejido cerebral, se clasifica como tumor cerebral primario cuando se forma cerca del cerebro y como tumor de la médula espinal cuando se forma cerca de la médula espinal. Esta clasificación se basa en su ubicación en el sistema nervioso central. Los meningiomas constituyen alrededor de un tercio de todos los tumores cerebrales primarios.
La mayoría de los meningiomas crecen de manera lenta. Algunos no causan síntomas durante muchos años. Cuando se agrandan o se asientan cerca de áreas importantes, pueden derivar en afecciones graves de la salud.
Los meningiomas se producen con mayor frecuencia en mujeres y se encuentran más a menudo en adultos mayores, pero se pueden presentar a cualquier edad.
Dado que los meningiomas crecen lentamente y causan pocos síntomas, o ninguno, no siempre se necesita tratamiento de inmediato. En algunos casos, el primer paso es una vigilancia cuidadosa con imágenes regulares.
Alrededor del 80 % al 85 % de los meningiomas son benignos, lo cual significa que no son cancerosos. Muchas personas siguen estando bien después del diagnóstico, en especial cuando el tumor crece lentamente y se controla de manera regular con estudios por imágenes.
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Síntomas
Es posible que los síntomas del meningioma no sean perceptibles. Son similares a los síntomas de otros tumores cerebrales y dependen de la ubicación del tumor. Cuando un meningioma crece en el cerebro, puede presionar el tejido cercano y causar algunos síntomas.
Los síntomas comunes pueden incluir los siguientes:
- Cambios en la visión, como visión borrosa o doble.
- Entumecimiento, hormigueo, dolor o debilidad de un lado del rostro.
- Dolores de cabeza que son peores por la mañana o cambian con el tiempo.
- Pérdida auditiva o zumbido en un oído.
- Pérdida del olfato.
- Convulsiones.
- Entumecimiento o debilidad en los brazos o piernas en un lado del cuerpo.
Los síntomas que afectan el pensamiento y el estado de ánimo pueden incluir:
- Problemas de memoria o confusión.
- Dificultad para hablar o entender las palabras.
- Cambios de estado de ánimo o personalidad.
En raras ocasiones, el meningioma se forma en la columna vertebral. Los síntomas de los meningiomas en la columna vertebral pueden incluir los siguientes:
- Entumecimiento u hormigueo en las piernas.
- Debilidad o dificultad para caminar.
- Problemas para controlar la vejiga o los intestinos.
Lo que esto significa para ti: Los síntomas pueden comenzar de forma lenta y variar según la ubicación del tumor. Algunas personas tienen pocos síntomas, o ninguno, durante un largo tiempo. Si los síntomas cambian o siguen empeorando, tu equipo de atención médica puede ayudar a descubrir lo que sucede.
Cuándo debes consultar con un médico
La mayoría de los síntomas de un meningioma se desarrollan de forma lenta, pero a veces, el tumor requiere atención médica inmediata.
A menudo los meningiomas no ocasionan ningún síntoma que se pueda notar y se detectan únicamente en exploraciones por imágenes que se realizan por otros motivos.
Busca atención médica de emergencia si presentas lo siguiente:
- Una convulsión repentina.
- El dolor de cabeza más intenso que hayas tenido.
- Cambios repentinos en la visión, el habla o la memoria.
- Debilidad o entumecimiento nuevos en los brazos o las piernas.
Programa una cita con el profesional de atención médica si tienes síntomas persistentes que te preocupan, como dolores de cabeza que empeoran con el tiempo. Incluso los síntomas leves o vagos se deben revisar de forma temprana para descartar otras causas y comenzar la atención médica si es necesario.
Causas
Se desconoce qué causa un meningioma. La mayoría de las personas con meningioma no tiene una causa clara ni una afección hereditaria. Los expertos saben que algo altera ciertas células de las meninges, y hace que se multipliquen sin control y formen un tumor.
Lo que esto significa para ti: La mayor parte del tiempo, no hay un motivo claro para la aparición del tumor. No existe una causa única conocida.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo de un meningioma, se incluyen los siguientes:
- Edad. El riesgo aumenta con la edad y es más alto en los adultos mayores de 60 años.
- Exposición a la radiación. La radioterapia en la cabeza, especialmente durante la infancia, aumenta el riesgo.
- Hormonas. Los meningiomas son más comunes en mujeres, lo que sugiere que las hormonas como el estrógeno y la progesterona pueden influir. Algunos estudios vinculan la terapia de reemplazo hormonal, las píldoras anticonceptivas y el cáncer de mama con un riesgo más alto, pero los resultados varían.
- Afecciones genéticas. Un trastorno hereditario poco común, la neurofibromatosis tipo 2, aumenta el riesgo de desarrollar múltiples meningiomas y otros tumores del sistema nervioso.
- Obesidad. Las personas con un índice de masa corporal elevado pueden tener un riesgo levemente más alto, aunque el motivo no es claro.
A pesar de que algunos informes han sugerido un posible vínculo, la investigación actual no ha descubierto una conexión clara o sólida entre el uso de celulares y el meningioma.
Lo que esto significa para ti: La mayoría de las personas con meningioma no tienen una causa clara. Informa a tu equipo de atención médica si te sometiste a radiación en la cabeza, tomas medicamentos relacionados con hormonas o tienes antecedentes familiares de neurofibromatosis tipo 2, para que pueda orientar el análisis y el seguimiento.
Complicaciones
Un meningioma y su tratamiento pueden causar complicaciones a largo plazo. El tratamiento más frecuente es la cirugía y la radioterapia. Las posibles complicaciones incluyen las siguientes:
- Dificultad para concentrarse o prestar atención.
- Pérdida de la memoria o funcionamiento más lento del pensamiento.
- Cambios de estado de ánimo o personalidad.
- Convulsiones.
- Debilidad o problemas de equilibrio.
- Cambios en la visión, la audición o el olfato.
- Dificultad para hablar o entender el lenguaje.
- Fatiga o falta de energía.
- Cambios emocionales, como ansiedad o depresión.
Tu equipo de atención médica puede tratar muchos de estos problemas o conectarte con especialistas en rehabilitación, como terapeutas físicos, ocupacionales o del habla, para ayudar a mejorar tu recuperación y calidad de vida.
El profesional de atención médica puede tratar algunas complicaciones y remitirte a especialistas para que te ayuden a enfrentar otras.
Lo que esto significa para ti: Muchos efectos mejoran con el tiempo con la rehabilitación, así que pregunta sobre las opciones para terapia. Continúa con las resonancias magnéticas y las visitas de seguimiento, y no dejes de tomar medicamentos sin recomendación médica. Considera opciones de apoyo seguras, como la meditación o los masajes suaves, para ayudar con el estrés y la fatiga.