Diagnóstico

A menudo, tu médico puede determinar que tienes una fractura de cadera en función de tus síntomas, así como de la posición anormal de la cadera y de la pierna. Por lo general, una radiografía confirmará que tienes una fractura y mostrará con exactitud la ubicación de esta en el hueso.

Si la radiografía no muestra una fractura, pero todavía tienes dolor de cadera, tu médico puede ordenar una resonancia magnética o una gammagrafía ósea para buscar una fractura fina pequeña.

La mayoría de las fracturas de cadera se produce en uno de los dos lugares del hueso largo que va de la pelvis a la rodilla (fémur):

  • Cuello del fémur. Esta zona se encuentra en la parte superior del fémur, justo debajo de la parte de bola (cabeza del fémur) de la enartrosis.
  • Región intertrocantérea. Esta región está un poco más abajo de la articulación real de la cadera, en la parte del fémur superior que se proyecta hacia afuera.

Puede presentarse un tercer tipo de fractura de cadera, denominada «fractura atípica», en personas que fueron tratadas durante un período prolongado con medicamentos que aumentan la densidad ósea (bisfosfonatos).

Tratamiento

El tratamiento de la fractura de cadera generalmente implica una combinación de cirugía, rehabilitación y medicamentos.

Cirugía

El tipo de cirugía generalmente depende de la ubicación y la gravedad de la fractura, de si los huesos rotos no están alineados de la manera correcta (fractura desplazada), de tu edad y de enfermedades no diagnosticadas. Estas son algunas de las opciones:

  • Reparación interna con tornillos. Los tornillos de metal se insertan en el hueso para mantenerlo unido mientras se cura la fractura. A veces los tornillos se ajustan a la placa de metal que está por debajo del fémur.
  • Reemplazo parcial de cadera. Si los extremos del hueso roto están desplazados o dañados, el cirujano puede extraer la cabeza y el cuello del fémur y colocar un reemplazo de metal (prótesis).
  • Reemplazo total de cadera. La parte superior del fémur y la cavidad en el hueso pélvico se reemplazan con prótesis. El reemplazo total de cadera puede ser una buena opción si la artritis o una lesión anterior dañaron la articulación, lo que afecta a su funcionamiento incluso antes de la fractura.

El médico puede recomendar un reemplazo parcial o total de cadera si el suministro de sangre a la cabeza femoral de la cadera se dañó durante la fractura. Este tipo de lesión, que ocurre con más frecuencia en las personas mayores con fracturas de cuello femoral, significa que el hueso tiene menos probabilidades de curarse bien.

Rehabilitación

El equipo de atención médica seguramente te sacará de la cama y hará que te muevas el primer día después de la cirugía. La fisioterapia en un inicio se centrará en una serie de ejercicios de amplitud de movimiento y fortalecimiento. Dependiendo del tipo de cirugía que hayas tenido y de si tienes asistencia en casa, quizá necesites ir del hospital a un centro de atención médica prolongada.

En el centro de atención médica prolongada y en casa puedes trabajar con un terapeuta ocupacional para aprender técnicas de autonomía en la vida diaria, como ir al baño, bañarte, vestirte y cocinar. Tu terapeuta ocupacional determinará si un andador o una silla de ruedas pueden ayudarte a recuperar la movilidad e independencia.

Medicamentos

Aproximadamente el 20 por ciento de las personas que tienen una fractura de cadera tendrá otra en el plazo de dos años. Los bisfosfonatos pueden ayudar a reducir el riesgo de una segunda fractura de cadera.

La mayoría de estos medicamentos se toman por vía oral y están asociados con efectos secundarios que pueden ser difíciles de tolerar, como el reflujo ácido y la inflamación del esófago. Para evitar estos efectos secundarios, el médico puede recomendarte tomar bisfosfonato por vía intravenosa.

En general, los bisfosfonatos no se recomiendan a personas con problemas renales. Rara vez, el tratamiento a largo plazo con bisfosfonatos puede causar dolor e hinchazón en la mandíbula, problemas de visión o fractura atípica de cadera.

Cirugía

El tipo de cirugía que se realiza generalmente depende de la ubicación y la gravedad de la fractura, de si los huesos fracturados no están bien alineados (fractura desplazada) y de tu edad y tus enfermedades de base. Entre las opciones se incluyen las siguientes:

  • Reparación interna mediante tornillos. Se insertan tornillos de metal en el hueso para mantenerlo unido mientras la fractura se cura. A veces, los tornillos están sujetos a una placa de metal a lo largo del fémur.
  • Reemplazo total de cadera. El extremo superior del fémur y la cavidad en el hueso pélvico se reemplazan con prótesis. Los estudios muestran cada vez más que el reemplazo total de cadera es más conveniente y está relacionado con mejores resultados a largo plazo en adultos sanos que viven de forma independiente.
  • Reemplazo parcial de cadera. Si los extremos del hueso roto están desplazados o dañados, el cirujano puede extraer la cabeza y el cuello del fémur e instalar un reemplazo de metal (prótesis). El reemplazo parcial de cadera puede ser recomendable para adultos que tienen otras enfermedades o un deterioro cognitivo, o que ya no viven de forma independiente.

El médico puede recomendar un reemplazo parcial o total de cadera si el suministro de sangre a la parte esférica de la articulación de la cadera se dañó durante la fractura. Este tipo de lesión, que se produce con mayor frecuencia en personas mayores con fracturas del cuello femoral, significa que el hueso tiene menos probabilidades de curarse adecuadamente.

Rehabilitación

El equipo de atención probablemente te sacará de la cama y te hará caminar el primer día después de la cirugía. Al comienzo, la fisioterapia se centrará en ejercicios de amplitud de movimiento y fortalecimiento. Según el tipo de cirugía que hayas tenido y si tienes ayuda en el hogar, es posible que necesites salir del hospital hacia un centro de atención prolongada.

En la atención prolongada y en el hogar, es posible que trabajes con un terapeuta ocupacional para aprender técnicas para lograr la independencia en la vida diaria, como usar el baño, bañarte, vestirte y cocinar. Tu terapeuta ocupacional determinará si un andador o una silla de ruedas puede ayudarte a recuperar la movilidad y la independencia.

Medicamentos

Hasta un 10 por ciento de los adultos de 65 años en adelante que se han fracturado la cadera tendrán otra fractura de cadera en el plazo de dos años. Los bifosfonatos y otros medicamentos para la osteoporosis pueden ayudar a reducir el riesgo de tener una segunda fractura de cadera. Para evitar los efectos secundarios que hacen que los bifosfonatos orales sean difíciles de tolerar, es posible que el médico te recomiende tomarlos por vía intravenosa (I.V.).

Por lo general, los bifosfonatos no se recomiendan para personas con problemas renales. En pocas ocasiones, la terapia con bifosfonatos a largo plazo podría causar dolor e hinchazón en la mandíbula, problemas de la vista, o una fractura de cadera atípica.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Preparación para la consulta

Es posible que te deriven con un cirujano ortopédico.

¿Qué debes esperar?

El médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Te has caído recientemente o has tenido otra lesión de cadera?
  • ¿Qué tan intenso es tu dolor?
  • ¿Puedes apoyar peso sobre la pierna del lado de la cadera lesionada?
  • ¿Te han realizado un examen de densidad ósea?
  • ¿Te han diagnosticado otras enfermedades? ¿Qué medicamentos tomas actualmente, incluidos suplementos y vitaminas?
  • ¿Consumes alcohol o tabaco?
  • ¿Alguna vez has tenido una cirugía? ¿Hubo algún problema?
  • ¿Alguno de tus parientes cercanos, como padres o hermanos, tiene antecedentes de fracturas óseas u osteoporosis?
  • ¿En la actualidad vives de forma independiente?
Nov. 20, 2018
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