Al comienzo de la pandemia de COVID-19, la vida de muchas personas cambió muy rápidamente. La preocupación y la inquietud fueron compañeros naturales de todo ese cambio: acostumbrarse a nuevas rutinas, soledad y presión financiera, entre otras cuestiones. La sobrecarga de información, los rumores y la información incorrecta no ayudaron.
Las encuestas mundiales realizadas en 2020 y 2021 encontraron niveles de estrés, insomnio, ansiedad y depresión más altos de lo típico. Para 2022, los niveles habían disminuido, pero seguían siendo más altos que antes de 2020.
Aunque los sentimientos de aflicción por la COVID-19 pueden aparecer y desaparecer, siguen siendo un problema para muchas personas. No es la única persona que siente aflicción debido a la COVID-19, y tampoco es la única persona que ha lidiado con el estrés de maneras poco saludables, como mediante el consumo de sustancias adictivas.
Pero las opciones de cuidado personal más saludables pueden ayudarle a afrontar la COVID-19 o cualquier otro desafío relacionado.
Y saber cuándo buscar ayuda puede ser la acción de cuidado personal más esencial de todas.
Reconozca lo que es típico y lo que no lo es
El estrés y la preocupación son comunes durante una crisis. Pero algo como la pandemia de COVID-19 puede ser demasiado para su capacidad de afrontar la situación.
En las encuestas, los síntomas más frecuentes informados fueron dificultad para dormir y sensación de ansiedad o nerviosismo. La cantidad de personas que notaron esos síntomas aumentó y disminuyó en las encuestas realizadas a lo largo del tiempo. La depresión y la soledad fueron menos comunes que el nerviosismo o los problemas para dormir, pero más constantes en las encuestas realizadas a lo largo del tiempo. Entre los adultos, el consumo de drogas, alcohol y otras sustancias intoxicantes también ha aumentado con el tiempo.
El primer paso es notar con qué frecuencia siente impotencia, tristeza, enojo, irritabilidad, desesperación, ansiedad o miedo. Algunas personas quizá sientan una sensación de entumecimiento.
Lleve un registro de la frecuencia con la que tiene problemas para concentrarse en las tareas diarias o realizar tareas rutinarias. ¿Hay cosas que solía disfrutar y que dejó de hacer por cómo se siente? Tenga en cuenta cambios importantes en el apetito, el consumo de sustancias adictivas, los dolores o las molestias en el cuerpo y los problemas para dormir.
Estos sentimientos posiblemente aparezcan y desaparezcan con el tiempo. Pero si estos sentimientos no desaparecen o le dificultan realizar las tareas diarias, es hora de pedir ayuda.
Pida ayuda cuando la necesite
Si piensa en el suicidio o en hacerse daño, pida ayuda.
- Comuníquese con su profesional de atención médica o un profesional de la salud mental.
- Llame a la línea directa para prevención del suicidio. En los EE. UU., llame o envíe un mensaje de texto al 988 para comunicarse con la Línea para la Prevención del Suicidio y las Crisis 988, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana. También puede usar el chat de ayuda en línea Lifeline Chat. Los servicios son gratuitos y confidenciales.
Si se preocupa por sí mismo o por alguien más, comuníquese con su profesional de atención médica o un profesional de la salud mental. Es posible que algunos puedan verlo en persona o hablar por teléfono o en línea.
También puede hablar con un amigo o ser querido. Alguien de su comunidad religiosa también podría ayudar.
Y es posible que pueda obtener asesoramiento o una cita de salud mental a través del programa de asistencia al empleado de un empleador.
Otra opción es obtener información y opciones de tratamiento de grupos como:
- National Alliance on Mental Illness (Alianza Nacional Contra las Enfermedades Mentales, NAMI, por sus siglas en inglés).
- Administración de Servicios para el Abuso de Sustancias y la Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés).
- Anxiety and Depression Association of America (Asociación Estadounidense para la Ansiedad y la Depresión).
Consejos útiles de autocuidado
Algunas personas posiblemente usen formas poco sanas de afrontar la ansiedad por la COVID-19, que pueden incluir elecciones como el abuso de medicamentos o drogas legales o el consumo de drogas ilegales. Las opciones de afrontamiento poco saludables también pueden ser cosas como dormir demasiado o muy poco, o comer en exceso. También pueden incluir evitar a otras personas y concentrarse en una sola cosa relajante, como el trabajo, la televisión o los juegos.
Los métodos de afrontamiento poco sanos posiblemente empeoren la salud mental y física. Y eso es particularmente cierto si está tratando de controlar o recuperarse de la COVID-19.
Las medidas de autocuidado pueden ayudarle a recuperar un equilibrio sano en su vida. Pueden disminuir el estrés cotidiano o la ansiedad significativa relacionada con eventos como la pandemia de COVID-19. Las acciones de autocuidado les dan al cuerpo y a la mente la oportunidad de curarse de los problemas que puede causar el estrés a largo plazo.
Cuide su cuerpo
Los consejos de cuidado de uno mismo comienzan con conceptos básicos. Dele a su cuerpo lo que necesita y evite lo que no necesita. Algunos consejos:
- Duerma tantas horas como necesite. Un horario de sueño regular, en el que se acuesta y se levanta a horas similares todos los días, puede ayudar a evitar problemas de sueño.
- Mueva el cuerpo. La actividad física regular y el ejercicio pueden ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Cualquier actividad que pueda hacer regularmente es una buena opción. Puede ser un entrenamiento programado, una caminata o hasta bailar con su música favorita.
- Elija alimentos y bebidas saludables. Los alimentos ricos en nutrientes, como proteínas, vitaminas y minerales, son opciones saludables. Evite alimentos o bebidas con azúcar, grasa o sal añadidos.
- Evite el tabaco, el alcohol y las drogas ilícitas. Si fuma tabaco o vapea, ya tiene un mayor riesgo de sufrir enfermedades pulmonares. Dado que la COVID-19 afecta los pulmones, su riesgo aumenta aún más. Consumir alcohol para controlar cómo se siente puede empeorar las cosas y reducir su capacidad de afrontar una situación difícil. Evite tomar drogas ilegales o abusar de medicamentos recetados para controlar sus sentimientos.
Cuide su mente
Las acciones de afrontamiento saludables para su cerebro comienzan con decidir cuántas noticias y redes sociales son adecuadas para usted. Recibir información, especialmente durante una pandemia, le ayuda a tomar las mejores decisiones, pero hágalo con cuidado.
Reserve una cantidad de tiempo específica para buscar información en las noticias o en las redes sociales, limítese a ese tiempo y elija fuentes confiables. Por ejemplo, tómese hasta 20 o 30 minutos al día de noticias y redes sociales. Esa cantidad mantiene a las personas informadas, pero no agobiadas.
Para la COVID-19, considere fuentes de temas de salud confiables. Entre los ejemplos se encuentran los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estos son otros consejos saludables para el autocuidado:
- Relájese y recargue energías. Muchas personas se benefician de ejercicios de relajación como la atención plena, la respiración profunda, la meditación y el yoga. Busque una actividad que le ayude a relajarse y trate de realizarla todos los días al menos por un tiempo breve. Dedicar tiempo a pasatiempos o actividades que disfrute también puede ayudarle a controlar la sensación de estrés.
- Cumpla su rutina de salud. Si consulta a un profesional de atención médica para recibir servicios de salud mental, asista a todas las citas. Y manténgase al día con las pruebas de bienestar y los exámenes de detección.
- Manténgase en contacto y conéctese con los demás. La familia, los amigos y su comunidad son parte de una perspectiva mental saludable. Juntos, forman una red de apoyo saludable para inquietudes o desafíos. Las interacciones sociales, con el tiempo, se asocian a una vida más sana y más larga.
Evitar el estigma y la discriminación
El estigma puede hacer que las personas se sientan aisladas y hasta abandonadas. Quizás se sientan tristes, heridas y enojadas cuando las personas de la comunidad las evitan por miedo a contagiarse de la COVID-19. Entre las personas afectadas por el estigma relacionado con la COVID-19 se incluyen las de ascendencia asiática, los trabajadores de atención médica y las personas que tienen COVID-19.
Tratar a las personas de manera diferente debido a su afección médica, lo que se llama discriminación médica, no es algo nuevo en la pandemia de COVID-19. El estigma ha sido durante mucho tiempo un problema para personas con diversas afecciones, como la enfermedad de Hansen (lepra), el VIH, la diabetes y muchas enfermedades mentales.
Las personas que sufren estigma quizá sean excluidas o rechazadas, sean tratadas de manera diferente o se las rechace en cuanto a opciones laborales y escolares. También quizá sean objeto de abusos verbales, emocionales y físicos.
La comunicación puede ayudar a terminar con el estigma o la discriminación. Puede abordar el estigma de las siguientes formas:
- Al conocer a las personas y verlas como más que una enfermedad. Usar un lenguaje respetuoso puede contribuir en gran medida a que las personas se sientan cómodas al hablar sobre un tema de salud.
- Al informarse sobre la COVID-19 u otros problemas médicos de fuentes confiables, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la OMS.
- Al decir algo si escucha o ve mitos sobre una enfermedad o una persona con una enfermedad.
COVID-19 y salud
El virus que causa la COVID-19 sigue siendo una preocupación para muchas personas. Al reconocer cuándo buscar ayuda y dedicar tiempo a su salud, puede afrontar desafíos de la vida como la COVID-19.

Are you fully protected?
Create your personalized vaccination plan.
