Los signos y síntomas del síndrome de dolor regional complejo comprenden:

  • Dolor ardiente o pulsátil continuo, por lo general, en el brazo, la pierna, la mano o el pie
  • Sensibilidad al tacto o al frío
  • Inflamación de la zona dolorida
  • Cambios en la temperatura de la piel, en ciertos momentos, la piel puede estar sudorosa y, en otros, fría
  • Cambios en el color de la piel, que puede abarcar de blanca y moteada a roja o azul
  • Cambios en la textura de la piel, que puede volverse sensible, delgada o brillosa en la zona afectada
  • Cambios en el crecimiento del cabello y las uñas
  • Rigidez, inflamación y daño articulares
  • Espasmos, debilidad y disminución musculares (atrofia)
  • Limitación para mover la parte del cuerpo afectada

Los síntomas pueden cambiar con el paso del tiempo y variar según la persona. Con mayor frecuencia, primero aparecen dolor, inflamación, enrojecimiento, cambios notables de la temperatura e hipersensibilidad (especialmente al frío y al tacto).

Con el transcurso del tiempo, el miembro afectado puede ponerse frío y pálido y experimentar cambios en la piel y las uñas, como así también espasmos y endurecimiento musculares. Una vez que suceden estos cambios, la afección a menudo es irreversible.

En ocasiones, el síndrome de dolor regional complejo puede extenderse desde el origen a cualquier otra parte de tu cuerpo, por ejemplo, al miembro opuesto. El dolor puede empeorar debido a estrés emocional.

En algunas personas, los signos y síntomas del síndrome de dolor regional complejo desaparecen por sí solos. En otras, los signos y síntomas persisten durante meses a años. El tratamiento puede ser más efectivo si se inicia al principio de la enfermedad.

Cuándo consultar al médico

Si experimentas un dolor intenso y constante en un miembro que hace que tocarlo o moverlo parezca intolerable, consulta con tu médico para que determine la causa. Es importante tratar el síndrome de dolor regional complejo en forma precoz.

April 12, 2014