Diagnóstico

Una descripción de tus síntomas, y conocer tu historia clínica, suele ser suficiente para que el médico te diagnostique un problema de reflujo. Sin embargo, distinguir el reflujo gástrico del reflujo biliar es difícil y requiere de exámenes adicionales. También es probable que te debas realizar exámenes para verificar si tienes daños en el esófago y el estómago, e identificar si se han producido cambios precancerosos.

Estas son algunas de las pruebas:

  • Endoscopia. Un tubo fino y flexible con una cámara (endoscopio) se te pasa por la garganta. El endoscopio puede mostrar úlceras pépticas o inflamación en tu estómago y esófago. Es posible que tu médico tome muestras de tejido para realizar exámenes de detección de esófago de Barrett o de cáncer de esófago.
  • Pruebas de ácido ambulatorias. Estos exámenes utilizan una sonda que mide la acidez para identificar cuándo regresa el ácido a tu esófago y por cuánto tiempo.

    En un examen, un tubo fino y flexible (catéter) con una sonda en el extremo se te inserta por la nariz hasta el esófago.

    En otra prueba (la prueba Bravo), la sonda se une a la parte inferior de tu esófago durante la endoscopia. Las pruebas de ácido ambulatorias pueden ayudar a tu médico a descartar el reflujo gástrico, pero no el reflujo biliar.

  • Impedancia esofágica. Este examen mide si gases o líquidos regresan a tu esófago. Esto resulta útil para las personas que regurgitan sustancias que no son ácidas (como la bilis) y no pueden ser detectadas mediante una sonda que identifica ácido. Como en una prueba con sonda estándar, la impedancia esofágica utiliza una sonda que se coloca en el esófago con un catéter.

Tratamiento

Los ajustes en el estilo de vida y los medicamentos pueden ser muy eficaces para el reflujo gástrico en el esófago, pero el reflujo biliar es más difícil de tratar. Hay poca evidencia que evalúe la eficacia de los tratamientos para el reflujo biliar, en parte debido a la dificultad para establecer el reflujo biliar como la causa de los síntomas.

Medicamentos

  • Ácido ursodesoxicólico. Este medicamento ayuda a promover el flujo de bilis. Puede minimizar la frecuencia y la gravedad de tus síntomas.
  • Secuestrantes de ácido biliar. Los médicos suelen recetar secuestrantes de ácido biliar, que afectan la circulación de la bilis, pero los estudios revelan que estos medicamentos son menos efectivos que otros tratamientos. Sus efectos secundarios, como la inflamación, pueden ser intensos.
  • Inhibidores de la bomba de protones. Estos medicamentos suelen recetarse para bloquear la producción de ácido, pero no desempeñan un papel claro en el tratamiento del reflujo biliar.

Tratamientos quirúrgicos

Los médicos pueden recomendar una cirugía si los medicamentos no reducen los síntomas graves o si se producen cambios precancerosos en tu estómago o esófago. Algunos tipos de cirugía pueden ser más exitosos que otros; por lo tanto, asegúrate de analizar detalladamente con tu médico las ventajas y desventajas del procedimiento.

Entre las opciones se incluyen las siguientes:

  • Cirugía gástrica en Y de Roux. Este procedimiento, que es también un tipo de cirugía para perder peso, puede recomendarse a personas que ya se han sometido a una cirugía gástrica para extirpar el píloro. En una cirugía gástrica en Y de Roux, los cirujanos crean una nueva conexión para el drenaje de la bilis más abajo, en el intestino delgado, para desviar la bilis del estómago.
  • Cirugía antirreflujo (funduplicatura). La parte del estómago más cercana al esófago (fundus) se envuelve y luego se sutura alrededor del esfínter esofágico inferior. Este procedimiento refuerza la válvula y puede reducir el reflujo gástrico. No hay muchas pruebas de la eficacia de la cirugía para tratar el reflujo biliar.

Estilo de vida y remedios caseros

A diferencia del reflujo ácido, al parecer, el reflujo biliar no está asociado con factores relacionados con el estilo de vida. Sin embargo, como muchas personas tienen tanto reflujo ácido como reflujo biliar, los síntomas pueden aliviarse mediante la adopción de cambios en el estilo de vida, como los siguientes:

  • Deja de fumar. Fumar aumenta la producción de ácido estomacal y disminuye la producción de saliva que ayuda a proteger el esófago.
  • Come porciones más pequeñas. Ingerir comidas más pequeñas con más frecuencia reduce la presión en el esfínter esofágico inferior, lo que ayuda a evitar que la válvula se abra en el momento equivocado.
  • Evita acostarte después de comer. Después de comer, espera dos o tres horas para acostarte, así te irás a la cama con el estómago vacío.
  • Limita los alimentos grasos. Los alimentos que tienen un alto contenido de grasa hacen que el esfínter esofágico inferior se relaje y disminuyen la velocidad con que la comida sale del estómago.
  • Evita las bebidas y los alimentos problemáticos. Algunos alimentos aumentan la producción de ácido estomacal y pueden hacer que el esfínter esofágico inferior se relaje. Entre los alimentos que tienen este efecto, se encuentran las bebidas con cafeína y las gaseosas, los chocolates, los alimentos y jugos cítricos, los aderezos a base de vinagre, las cebollas, los alimentos a base de tomate, los alimentos picantes y la menta.
  • Limita o evita el alcohol. El consumo de alcohol hace que el esfínter esofágico inferior se relaje e irrite el esófago.
  • Baja el exceso de peso. El ardor de estómago y el reflujo ácido tienen más probabilidades de aparecer cuando el exceso de peso ejerce presión adicional en el estómago.
  • Eleva la cama. Dormir con la parte superior del cuerpo en una posición de 4 a 6 pulgadas (de 10 a 15 cm) elevada puede ayudar a prevenir los síntomas del reflujo. Elevar la cabecera de la cama con tacos o utilizar un cojín de espuma en forma de cuña para dormir resulta más efectivo que usar una mayor cantidad de almohadas.
  • Relájate. Cuando estás en una situación estresante, la digestión se vuelve más lenta, lo que posiblemente empeore los síntomas del reflujo. Las técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación o el yoga, pueden ser de ayuda.

Medicina alternativa

Muchas personas que sufren problemas estomacales frecuentes, incluso acidez estomacal, consumen medicamentos de venta libre o tratamientos alternativos para aliviar los síntomas. Recuerda que incluso los remedios naturales pueden presentar riesgos o efectos secundarios, incluyendo interacciones potencialmente graves con medicamentos recetados. Siempre investiga cuidadosamente y habla con tu médico antes de probar un tratamiento alternativo.

No existen terapias alternativas que hayan probado aliviar específicamente el reflujo biliar o impedir la inflamación gástrica o del esófago y aliviarla. Algunos remedios a base de hierbas pueden ser útiles, pero no hay pruebas de que funcionen y algunos pueden ser dañinos. Si decides comenzar alguno de estos tratamientos, analízalos con tu médico.

Preparación para la consulta

Programa una consulta con tu médico si tienes signos o síntomas comunes al reflujo biliar. Luego de la evaluación inicial de tu médico, es posible que te deriven a un especialista en trastornos digestivos (gastroenterólogo).

La siguiente información te ayudará a prepararte para tu consulta y a saber qué puedes esperar del médico.

Lo que puedes hacer

  • Anota todo síntoma que tengas y su duración.
  • Prepara una lista de información médica esencial, incluso cualquier otro problema por el que te estés tratando y los nombres de los medicamentos, vitaminas o suplementos que tomes.
  • Busca a un familiar o amigo que te acompañe a la consulta, de ser posible. La persona que te acompañe puede ayudarte a recordar lo que diga el médico.
  • Anota preguntas para hacerle al médico. Elaborar con anticipación una lista de preguntas puede ayudarte a aprovechar al máximo tu tiempo con el médico.

No dudes en hacer preguntas durante la consulta. Algunas preguntas para hacerle a tu médico son las siguientes:

  • ¿Tengo reflujo gástrico?
  • ¿Qué enfoque de tratamiento me recomienda?
  • ¿Hay efectos secundarios asociados con estos tratamientos?
  • ¿Existen cambios en el estilo de vida o en la alimentación que puedan ayudarme a reducir o controlar mis síntomas?
  • Tengo otros trastornos de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de la mejor manera?

Qué esperar de tu médico

Es probable que el médico te haga varias preguntas. Estar preparado para responderlas te dará tiempo para repasar los puntos en los que quieras detenerte. Es posible que te pregunte lo siguiente:

  • ¿Cuáles son tus síntomas?
  • ¿Cuánto tiempo hace que experimentas estos síntomas?
  • ¿Tus síntomas van y vienen o se mantienen constantes?
  • Si tus síntomas incluyen dolor, ¿dónde se ubica?
  • ¿Tus signos y síntomas han incluido vómitos?
  • ¿Hay algo que parezca desencadenar los síntomas, incluyendo ciertos alimentos o bebidas?
  • ¿Has perdido peso de manera involuntaria?
  • ¿Has consultado con un médico debido a estos síntomas anteriormente?
  • ¿Qué tratamientos probaste hasta el momento? ¿Hay algo que haya ayudado?
  • ¿Te han diagnosticado otras enfermedades?
  • ¿Te has sometido a una cirugía de estómago o una cirugía para extirparte la vesícula biliar?
  • ¿Qué medicamentos tomas, incluyendo medicamentos de venta libre, recetados, vitaminas, hierbas y suplementos?
  • ¿Cuál es tu dieta diaria típica?
  • ¿Bebes alcohol? ¿Cuánto?
  • ¿Fumas?
Jan. 15, 2019
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