Diagnóstico

Durante la exploración física, el médico te examinará la rodilla para determinar si hay inflamación y sensibilidad, al comparar la rodilla lesionada con la sana. También puede moverte la rodilla en una variedad de posiciones para evaluar la amplitud de movimiento y el funcionamiento general de la articulación.

Con frecuencia, el diagnóstico puede realizarse únicamente sobre la base de la exploración física, pero es posible que necesites pruebas para descartar otras causas y determinar la gravedad de la lesión. Algunas de estas pruebas son:

  • Radiografías. Es posible que deban realizarte radiografías para descartar una fractura ósea. Sin embargo, las radiografías no muestran los tejidos blandos, como los ligamentos y los tendones.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética utiliza ondas de radio y un potente campo magnético para crear imágenes de los tejidos duros y blandos del cuerpo. Además, puede mostrar la extensión de la lesión del ligamento cruzado anterior y los signos de daños a otros tejidos de la pierna, incluyendo el cartílago.
  • Ultrasonido. Mediante el uso de ondas sonoras para visualizar las estructuras internas, la ecografía puede utilizarse para determinar si hay lesiones en los ligamentos, en los tendones y en los músculos de la rodilla.

Tratamiento

Los cuidados de primeros auxilios rápidos pueden reducir el dolor y la hinchazón de inmediato después de una lesión en la rodilla. Sigue el modelo de descanso, hielo, compresión y elevación para el cuidado personal en casa:

  • Descanso. El descanso general es necesario para sanar y limita el peso que debe soportar la rodilla.
  • Hielo. Cuando estés despierto, trata de colocarte hielo sobre la rodilla por lo menos cada dos horas, durante 20 minutos cada vez.
  • Compresión. Envuelve con vendaje elástico o ponte un envoltorio de compresión alrededor de la rodilla.
  • Elevación. Recuéstate con la rodilla apoyada sobre almohadas.

Rehabilitación

El tratamiento para una lesión del ligamento cruzado anterior comienza con varias semanas de terapia de rehabilitación. Un fisioterapeuta te enseñará cómo hacer los ejercicios que deberás realizar, ya sea bajo supervisión continua o en casa. Es posible que también debas usar un dispositivo de inmovilización para estabilizar la rodilla y usar muletas durante un tiempo para evitar cargar peso sobre la rodilla.

El objetivo de la rehabilitación es reducir el dolor y la inflamación, recuperar la amplitud de movimiento total de la rodilla y fortalecer los músculos. La fisioterapia puede tratar una lesión del ligamento cruzado anterior de manera satisfactoria en aquellas personas que son relativamente inactivas, que participan de actividades recreativas y ejercicios moderados o practican deportes que ejercen menos presión en la rodilla.

Cirugía

Es posible que el médico recomiende cirugía si:

  • Eres deportista y quieres continuar practicando tu deporte, sobre todo si implica saltos, movimientos bruscos y giros
  • Más de un ligamento o el menisco de la rodilla también están dañados
  • La lesión provoca que la rodilla se tuerza durante las actividades cotidianas

Durante la reconstrucción del ligamento cruzado anterior, el cirujano retira el ligamento dañado y lo reemplaza por un segmento de tendón —tejido similar a un ligamento que conecta el músculo con el hueso—. Este tejido de reemplazo se denomina «injerto».

Tu cirujano utilizará un pedazo de tendón de otra parte de la rodilla o un tendón de un donante fallecido.

Después de la cirugía, iniciarás otro período de terapia de rehabilitación. A menudo, la reconstrucción exitosa del ligamento cruzado anterior, junto con una rehabilitación rigurosa, pueden restaurar la estabilidad y la función de la rodilla.

No hay un marco de tiempo establecido para que los atletas vuelvan a jugar. Investigaciones recientes indican que hasta un tercio de los atletas sufren otro desgarro en la misma rodilla o en la rodilla opuesta en un lapso de dos años. Un periodo de recuperación más largo podría reducir el riesgo de volver a lesionarse.

En general, se debe esperar un año o más para que los atletas vuelvan a jugar de forma segura. Los médicos y los fisioterapeutas realizarán pruebas para medir la estabilidad, la fuerza, la función y la preparación de tu rodilla para volver a las actividades deportivas en diversos intervalos durante tu rehabilitación. Es importante asegurarse de que los patrones de fuerza, estabilidad y movimiento estén optimizados antes de volver a una actividad con riesgo de lesión del ligamento cruzado anterior.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

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Preparación para la consulta

El dolor y la discapacidad relacionados con la lesión del ligamento cruzado anterior hacen que muchas personas busquen atención médica inmediata. Otros pueden solicitar una consulta con sus médicos de cabecera. Según la gravedad de la lesión, es posible que te deriven a un médico especializado en medicina deportiva o a un especialista en cirugía de huesos y de articulaciones (cirujano ortopédico).

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, prepárate para responder las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo ocurrió la lesión?
  • ¿Qué estabas haciendo en ese momento?
  • ¿Escuchaste algún chasquido fuerte o tuviste una sensación de chasquido?
  • ¿Se te hinchó mucho la zona después?
  • ¿Te lesionaste la rodilla anteriormente?
  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Hay algunos movimientos específicos que parecen mejorarlos o empeorarlos?
  • Cuando intentas mover la rodilla, ¿se bloquea o sientes una especie de bloqueo?
  • En algún momento, ¿sientes que tienes la rodilla inestable o es incapaz de soportar tu peso?
March 16, 2019
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