Se desconoce si hay alimentos específicos que desencadenen brotes de síntomas de diverticulitis, también conocidos como ataques. Además, no hay una alimentación especial comprobada para prevenirlos.
Con la diverticulitis, se inflaman las bolsas abultadas irregulares que están en la pared del intestino grueso. Esto puede causar síntomas como dolor en el área del estómago, fiebre y cambios en las heces.
Las bolsas en cuestión se llaman divertículos. Cuando los divertículos no están inflamados, no suelen causar síntomas.
En el pasado, a las personas que tenían divertículos les decían que no coman frutos secos, semillas ni palomitas de maíz. Se creía que estos alimentos podían atascarse en los divertículos e inflamarlos y, así, causar diverticulitis. Sin embargo, no hay pruebas de que estos alimentos causen diverticulitis.
Si tiene divertículos, céntrese en seguir una alimentación saludable con alto contenido de fibra. Entre los alimentos ricos en fibra se incluyen los siguientes:
Los alimentos con alto contenido de fibra ablandan las heces y ayudan a que pasen con más rapidez por el intestino grueso. Esto alivia la presión dentro del aparato digestivo, los órganos que digieren alimentos y absorben sus nutrientes. Tener menos presión en el aparato digestivo puede ayudar a reducir el riesgo para que se formen divertículos y se inflamen.
Si cree que tiene un ataque de diverticulitis, llame a un miembro del equipo de atención médica.
Es posible que el profesional de atención médica le indique que siga una dieta de líquidos claros durante algunos días. Esta dieta se limita a alimentos y bebidas transparentes que sean fáciles de digerir. Algunos ejemplos son agua, caldo y gelatina sin sabor.
Comer de esta forma durante algunos días permite que el aparato digestivo descanse y se recupere. Pregúntele al profesional de atención médica cómo retomar de a poco su alimentación regular.
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