Con mucha dedicación y preparación, la lactancia sin embarazo (lactancia inducida) podría ser posible.
Normalmente, una compleja interacción entre tres hormonas (el estrógeno, la progesterona y el lactógeno placentario humano) durante los últimos meses del embarazo causan la producción natural de leche materna (lactancia). En el momento del parto, los niveles de estrógeno y progesterona disminuyen, lo que permite que la hormona prolactina aumente e inicie la producción de leche.
La lactancia inducida depende de la repetición exitosa de este proceso. Si tiene meses para prepararse, su profesional de atención médica puede prescribirle una terapia hormonal, tal como un suplemento de estrógeno o progesterona, para imitar los efectos del embarazo. La terapia hormonal puede durar meses.
Unos dos meses antes de empezar a amamantar, es probable que deje la terapia hormonal y empiece a sacarse leche con un sacaleches eléctrico de la misma calidad de lo que se usa en el hospital. Esto favorece la producción y liberación de prolactina. Al principio, sáquese leche durante 5 minutos tres veces al día. Saque leche hasta llegar a los 10 minutos cada 4 horas, incluso al menos una vez durante la noche. Luego, aumente el tiempo de 15 a 20 minutos cada 2 o 3 horas. Continúe la rutina hasta la llegada del bebé.
Si tiene poco tiempo para prepararse, puede que la terapia hormonal no sea una opción. Su profesional de atención médica puede recomendarle otros medicamentos para ayudar a inducir la lactancia. Sacarse leche es importante independientemente del tiempo que tenga.
Cuando empiece a amamantar al bebé, su profesional de atención médica puede recomendarle que siga sacándose leche, incluso después del amamantamiento, para ayudar a establecer su producción de leche. Incluso si consigue inducir la lactancia con éxito, es posible que se necesiten alimentaciones complementarias con leche de fórmula o leche humana de donante pasteurizada, especialmente durante las primeras semanas de lactancia. Para fomentar la estimulación continua del pezón y del pecho, puede usar un complemento de alimentación que suministre leche materna de donante o de fórmula a través de un dispositivo que se acopla al pecho. La alimentación complementaria también puede darse con un biberón. Para proteger su producción de leche, sáquese leche cada vez que el bebé reciba un biberón.
Para informarse más sobre la lactancia inducida y cómo aumentar las posibilidades de establecer la lactancia materna, comuníquese con una consultora para la lactancia en un hospital o clínica local.
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