En algún momento, a todos nos lastimó lo que dijo o hizo alguna otra persona. Estos incidentes pueden variar desde las desilusiones del día a día, como un malentendido con un amigo o un contratiempo en el trabajo, hasta situaciones extremadamente dolorosas, como el acoso o el abuso. Esas experiencias pueden causar sentimientos persistentes de resentimiento, amargura e ira. A veces, incluso pueden llevar al odio.
Sin embargo, si se aferra al dolor, quizás sea usted quien pague el precio más alto. Perdonar le puede traer más paz y esperanza. Piense en cómo el perdón puede ayudarle con el bienestar físico, emocional y espiritual.
Perdonar significa diferentes cosas para las distintas personas. Sin embargo, en general, implica una combinación de aceptación y una decisión intencional de dejar atrás el resentimiento y la ira.
Aunque el recuerdo de un acto que le haya herido u ofendido pueda perdurar, trabajar en el perdón puede aliviar el dolor de lo ocurrido. El perdón puede ayudarle a liberarse del control de la persona que le hirió. A veces, el perdón puede permitirle sentir comprensión, empatía y compasión hacia la persona que le hirió.
El perdón no significa olvidar o justificar el daño que le hicieron, ni reconciliarse con la persona que le causó el daño. Pero puede traer un tipo de paz que le permite enfocarse en sí mismo y le ayuda a continuar con su vida.
Dejar atrás los rencores y la amargura puede dar lugar a más bienestar y más tranquilidad. El perdón puede llevar a:
Que una persona le haga daño, particularmente alguien a quien quiere y en quien confía, puede causar ira, tristeza y confusión. Si se obsesiona demasiado con eventos o situaciones dolorosas, puede acabar guardando rencor y llenándose de resentimiento y hostilidad. Si permite que los sentimientos negativos se apoderen de usted, tal vez se sienta abrumado por la amargura o por una sensación de injusticia.
Algunas personas perdonan, por naturaleza, más fácilmente que otras. Sin embargo, aun aquellas que tienden a guardar rencor pueden aprender a perdonar.
Si le cuesta perdonar, podría pasar lo siguiente:
El perdón es un compromiso de cambio. Y requiere práctica. Para llegar al perdón, puede hacer lo siguiente:
Perdonar puede ser difícil. Perdonar puede ser difícil, en especial si la persona que le hirió no admite haber actuado mal. Si se encuentra estancado, intente ver la situación desde una perspectiva más amplia, siempre que le parezca lo correcto y sea seguro.
Eso podría implicar reflexionar sobre qué influyó en las acciones de la otra persona. Este paso no consiste en justificar un comportamiento perjudicial. Se trata más bien de comprender un poco más la situación general. Quizá eso le ayude a dejarlo atrás. Pero es importante dar prioridad a su seguridad y bienestar, sobre todo en situaciones de maltrato o de daño continuado.
Otras medidas que pueden ayudarle a avanzar hacia el perdón son las siguientes:
Si un suceso que lo hirió implicó a alguien con quien tenía una relación que valoraba, quizás el perdón lleve a la reconciliación. Sin embargo, eso no siempre es posible. Y, en algunas situaciones, quizás no sea seguro.
Por ejemplo, la reconciliación podría ser imposible si la otra persona murió o no quiere comunicarse con usted. En situaciones que implican abuso o daño continuo, quizás no sea seguro ni sano buscar la reconciliación. Aún así, el perdón suele ser posible, incluso cuando la reconciliación no lo es.
Conseguir que otra persona cambie no es el propósito del perdón. Más bien, se trata de centrarse en lo que usted puede aprender a controlar ahora mismo, sobre todo sus pensamientos y emociones. Piense en el perdón más desde el punto de vista de cómo puede cambiar su vida al permitirle tener más paz, felicidad y sanación tanto emocional como espiritual. Perdonar puede quitar el poder que la otra persona tiene en su vida.
Si siente que tiene la necesidad de que lo perdonen, el primer paso es ser franco y reconocer los errores que cometió. Piense en cómo sus acciones pueden haber afectado a otras personas. Sin embargo, intente no ser muy duro consigo mismo.
Si se siente arrepentido de algo que dijo o hizo y quiere que lo perdonen, considere la posibilidad de hablar con las personas a quienes hizo daño. Hable con ellas sobre su tristeza o arrepentimiento sincero. Pida perdón sin poner excusas.
No puede obligar a nadie a que lo perdone. Cada uno tiene sus tiempos para perdonar. Recuerde que el perdón es un proceso. Pase lo que pase, comprométase a tratar a los demás con compasión, empatía y respeto.
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