La presión diferencial se determina con los dos valores que ofrece la lectura de la presión arterial. La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg).
La presión diferencial es el resultado de la cifra superior menos la cifra inferior.
Por lo tanto, con una presión arterial en reposo de 120/80 mmHg, obtendremos una presión diferencial de 40. Esto se considera un valor saludable. Por lo general, las cifras superiores a 40 mmHg se consideran poco saludables.
Medir la presión diferencial puede ayudar a un equipo de atención médica a predecir el riesgo para eventos cardíacos y vasculares, como ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Una presión diferencial superior a 60 se considera un factor de riesgo para enfermedad cardíaca, especialmente en personas mayores.
La rigidez de las arterias más grandes del cuerpo es la principal causa del aumento de la presión diferencial en las personas mayores. Esta rigidez puede ser consecuencia de la presión arterial alta y la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en el interior y el exterior de las paredes arteriales. Se cree que, cuanto mayor es la presión diferencial, más rígidos y dañados se encuentran los vasos sanguíneos.
Es posible que los medicamentos para la presión arterial no disminuyan la presión diferencial. Se necesitan más investigaciones para comprender cómo afectan los medicamentos la presión diferencial en distintas personas. Además, se debe estudiar si disminuir la presión diferencial puede ser una medida de protección contra ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, o si podría revertir el daño.
Para mantener sanos el corazón y los vasos sanguíneos, siga estos consejos:
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