Por lo general, el agrandamiento del bazo se detecta durante un examen físico. Con frecuencia, el médico puede sentirlo si examina suavemente la parte izquierda del abdomen. Sin embargo, en el caso de algunas personas, especialmente en aquellas que son delgadas, a veces se puede sentir un bazo de tamaño normal saludable durante el examen.
Para confirmar el diagnóstico de agrandamiento del bazo, el médico puede indicar estas pruebas:
A veces, se necesitan más pruebas para encontrar la causa de un agrandamiento del bazo, como una biopsia de médula ósea.
Se puede extraer una muestra de médula ósea sólida en un procedimiento denominado biopsia de médula ósea. O bien, se puede realizar una aspiración de médula ósea, en la que se extrae la parte líquida de la médula. Ambos procedimientos pueden realizarse al mismo tiempo.
Las muestras de médula ósea líquidas y sólidas suelen tomarse de la pelvis. Se introduce una aguja en el hueso a través de una incisión. Antes de la prueba, recibirá un anestésico local o general para aliviar las molestias.
La biopsia con aguja del bazo es poco frecuente debido al riesgo de sangrado.
El médico puede recomendar una esplenectomía, que es una cirugía para extirpar el bazo, con fines de diagnóstico cuando no hay una causa identificable del agrandamiento. Lo más frecuente es que se extirpe el bazo a modo de tratamiento. Tras la cirugía para extirparlo, el bazo se examina con microscopio para saber si hay un posible linfoma de bazo.
El tratamiento para el agrandamiento del bazo se enfoca en sus causas. Por ejemplo, si tiene una infección bacteriana, el tratamiento consistirá en antibióticos.
Si tiene un agrandamiento del bazo, pero no presenta síntomas y no conoce la causa, el médico podría sugerir una espera vigilante. Consulte con el médico para que lo vuelva a evaluar al cabo de 6 a 12 meses o antes si presenta síntomas.
Si el agrandamiento del bazo causa complicaciones graves o si la causa no se puede identificar o tratar, la cirugía para extirpar el bazo (esplenectomía) podría ser una opción. En los casos crónicos o críticos, la cirugía podría ofrecer la mayor esperanza de recuperación.
La extirpación electiva del bazo se debe considerar cuidadosamente. Se puede llevar una vida activa sin bazo, pero es más probable que se contraigan infecciones graves o que pongan en riesgo la vida tras la extirpación del bazo.
Después de la extirpación del bazo, hay determinadas medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo de infección, entre ellas, las siguientes:
Evite los deportes de contacto, como el fútbol, el fútbol americano y el hockey, y limite otras actividades según se recomiende, para reducir el riesgo de rotura del bazo.
Es importante usar el cinturón de seguridad. Si tiene un accidente automovilístico, el cinturón de seguridad le protege el bazo.
Por último, asegúrese de tener la vacunación al día porque el riesgo de infección aumenta. Eso significa, como mínimo, una vacuna anual contra la influenza y un refuerzo contra el tétanos, la difteria y la tos ferina cada 10 años. Pregunte a su médico si necesita otras vacunas.