Por lo general, un profesional de atención médica diagnostica el síndrome de Ehlers-Danlos después de conocer sus antecedentes médicos y familiares y hacer un examen físico. Le preguntará sobre sus síntomas, como dolor articular, articulaciones muy flexibles o piel elástica. También pueden preguntarle si otras personas de su familia tienen problemas similares.
Por lo general, tener articulaciones excesivamente laxas, la piel frágil o hiperextensible y antecedentes familiares de síndrome de Ehlers-Danlos bastan para hacer el diagnóstico. Para algunos tipos de síndrome de Ehlers-Danlos, un análisis de sangre o de saliva puede ayudar a detectar una alteración en un gen que causa la afección. Esto se denomina prueba genética.
Para el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil, el tipo más común, no hay pruebas genéticas disponibles. El equipo de atención médica usa sus síntomas y los resultados del examen para diagnosticar este tipo de síndrome de Ehlers-Danlos.
No existe una cura para el síndrome de Ehlers-Danlos, pero el tratamiento puede ayudarle a controlar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones graves.
Su plan de atención depende del tipo de síndrome de Ehlers-Danlos que tenga y de sus necesidades individuales. El tratamiento puede incluir fisioterapia, cambios saludables en el estilo de vida y control del dolor. Es posible que lo remitan a especialistas, como consejeros genéticos, terapeutas ocupacionales, profesionales de la salud mental y terapeutas de rehabilitación.
El profesional de atención médica puede recetarle medicamentos para ayudarle a controlar:
Las personas con síndrome de Ehlers-Danlos tienen tejido conjuntivo más débil, lo que hace que las articulaciones tengan mayor probabilidad de dislocarse. La fisioterapia se centra en fortalecer los músculos que rodean las articulaciones para hacerlas más estables. Un fisioterapeuta también puede recomendar aparatos ortopédicos o dispositivos de soporte para ayudar a prevenir lesiones.
Puede ser necesaria una cirugía para reparar articulaciones dañadas o, en casos poco frecuentes, vasos sanguíneos u órganos rotos, especialmente en el síndrome de Ehlers-Danlos vascular. Sin embargo, la cicatrización después de una cirugía puede ser difícil porque la piel y los tejidos pueden ser demasiado frágiles para sostener bien las suturas.
Si tiene síndrome de Ehlers-Danlos, es importante proteger las articulaciones y evitar las lesiones. Estas son algunas maneras sencillas de mantenerse a salvo:
Probablemente comience por hablar con el profesional de atención médica habitual. Es posible que lo remitan a un especialista que se ocupa de las afecciones genéticas.
Antes de la cita, puede ser útil anotar:
El profesional de atención médica puede hacerle preguntas como las siguientes:
Vivir con una afección de por vida como el síndrome de Ehlers-Danlos puede ser difícil. Es posible que enfrente desafíos en casa, en el trabajo o en sus relaciones. A continuación, le damos algunas sugerencias que pueden ayudar:
Si su hijo tiene síndrome de Ehlers-Danlos, estas son algunas maneras de brindarle apoyo: