Trasplante de hígado de donante vivo

Perspectiva general

Un trasplante de hígado de donante vivo es una cirugía en la que se extrae una parte del hígado de una persona viva y sana y se la traslada a un receptor cuyo hígado ya no funciona bien.

El hígado restante del donante se regenera y vuelve a adquirir su tamaño, volumen y capacidad normales en un par de meses después de la cirugía. Al mismo tiempo, la parte trasplantada del hígado crece y restablece el funcionamiento normal del hígado en el receptor.

Por qué se realiza

La cantidad de personas que esperan un trasplante de hígado supera ampliamente la cantidad de hígados disponibles de donantes fallecidos. El trasplante de hígado del donante vivo ofrece una alternativa a la espera de un hígado de un donante fallecido.

Tener un donante vivo también le permite al receptor evitar algunas posibles complicaciones de salud mientras espera un trasplante. Las personas que reciben un trasplante de hígado de un donante vivo parecen tener menos problemas médicos después del procedimiento que las que reciben un hígado de un donante fallecido. Además, la tasa de supervivencia del hígado de un donante vivo es más prolongada.

Los trasplantes de hígado de donantes vivos son más comunes en los niños que necesitan un trasplante de hígado que en los adultos, debido a la escasez de órganos adecuados de donantes fallecidos.

La mayoría de los donantes vivos de hígado son familiares cercanos o amigos de los candidatos al trasplante de hígado.

Lo que puedes esperar

Antes del procedimiento

A fin de que se los considere para un trasplante de hígado de donante vivo, tanto el donante como el receptor deben someterse a una evaluación psicológica y de salud completa en un centro de trasplantes. Equipos de trasplante separados cuidarán al donante y al receptor durante el proceso de evaluación y analizarán los posibles beneficios y riesgos del procedimiento en detalle.

Por ejemplo, aunque el procedimiento a menudo puede salvar la vida del receptor, la donación de una porción de hígado implica riesgos considerables para el donante.

La compatibilidad de hígados de donantes vivos con receptores se basa en la edad, el grupo sanguíneo, el tamaño de los órganos y otros factores.

Durante el procedimiento

El día del trasplante, los cirujanos extirparán una porción del hígado del donante para trasplante a través de una incisión en el abdomen. La parte específica del hígado donado depende del tamaño del hígado del donante y de las necesidades del receptor.

Luego, los cirujanos retiran el hígado del receptor que no funciona correctamente y colocan la parte del hígado donado en el cuerpo de este. A continuación, conectan los vasos sanguíneos y los conductos biliares al nuevo hígado.

El hígado trasplantado en el receptor y la porción no utilizada en el donante vuelven a crecer rápidamente, hasta alcanzar el volumen y la función hepática normal en un par de meses.

Las personas que reciben un hígado de un donante vivo a menudo tienen mejores índices de supervivencia a corto plazo que las que reciben un hígado de un donante fallecido. Pero comparar los resultados a largo plazo es difícil, porque las personas que reciben un hígado de donante vivo, por lo general, tienen una espera más corta para un trasplante y no están tan enfermas como las que reciben un hígado de donante fallecido.