Descripción general

Un trasplante de hígado es un procedimiento quirúrgico para extirpar el hígado que ya no funciona de forma adecuada (insuficiencia hepática) y reemplazarlo con un hígado saludable de un donante fallecido o con una parte de un hígado sano de un donante vivo.

El hígado es el órgano interno más grande y realiza varias funciones críticas, entre ellas:

  • Procesa nutrientes, medicamentos y hormonas
  • Produce bilis, que ayuda al organismo a absorber grasas, colesterol y vitaminas liposolubles
  • Fabrica proteínas que intervienen en la coagulación sanguínea
  • Elimina bacterias y toxinas de la sangre
  • Previene infecciones y regula respuestas inmunológicas

En general, el trasplante de hígado se reserva como una opción de tratamiento para personas que tienen complicaciones significativas debido a una enfermedad hepática crónica en etapa terminal. El trasplante de hígado también puede ser una opción de tratamiento en casos raros de insuficiencia repentina de un hígado previamente sano.

El número de personas que esperan un trasplante de hígado supera ampliamente el número de hígados disponibles de donantes fallecidos.

El trasplante de hígado de donante vivo es una alternativa a tener que esperar un órgano proveniente de un donante fallecido. El trasplante de hígado de donante vivo es posible porque el hígado humano se regenera y vuelve a su tamaño normal poco después de la extirpación quirúrgica de la parte del órgano.

En 2017 se realizaron aproximadamente 8000 trasplantes de hígado en adultos y niños en los EE. UU. Entre estos, aproximadamente 360 se realizaron con hígados de donantes vivos. Al mismo tiempo, casi 11.500 personas se registraron en la lista de espera para un trasplante de hígado.

Por qué se realiza

El trasplante de hígado es una opción de tratamiento para personas con insuficiencia hepática cuya afección no puede controlarse mediante otros tratamientos o para algunas personas con cáncer de hígado.

La insuficiencia hepática puede presentarse rápidamente o en un período más prolongado. La insuficiencia hepática que se produce rápidamente, en cuestión de semanas, se denomina insuficiencia hepática aguda. La insuficiencia hepática aguda es una afección poco común que suele ser resultado de complicaciones con ciertos medicamentos.

Aunque el trasplante de hígado puede tratar la insuficiencia hepática aguda, se utiliza con más frecuencia para tratar la insuficiencia hepática crónica. La insuficiencia hepática crónica aparece lentamente durante meses o años.

La insuficiencia hepática crónica puede ser causada por diversas afecciones. La causa más común de insuficiencia hepática crónica es la cicatrización del hígado (cirrosis). Cuando se produce la cirrosis, el tejido cicatricial sustituye al tejido hepático normal y hace que el hígado no funcione correctamente. La cirrosis es el motivo más frecuentemente de un trasplante de hígado.

Algunas de las causas principales de la cirrosis que llevan a una insuficiencia hepática y un trasplante de hígado son las siguientes:

  • Hepatitis B y C.
  • Enfermedad hepática alcohólica, que causa daño en el hígado debido al consumo excesivo de alcohol.
  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico, una afección en la que se acumula grasa en el hígado y esto causa inflamación o daño celular.
  • Enfermedades genéticas que afectan al hígado, incluidas la hemocromatosis, que causa una acumulación excesiva de hierro en el hígado, y la enfermedad de Wilson, que causa una acumulación excesiva de cobre en el hígado.
  • Enfermedades que afectan a los conductos biliares (los tubos que transportan la bilis desde el hígado), como cirrosis biliar primaria, colangitis esclerosante primaria y atresia biliar. La atresia biliar es el motivo más común del trasplante de hígado en niños.

El trasplante de hígado también puede tratar ciertos tipos de cáncer que se originan en el hígado.

Riesgos

Complicaciones del procedimiento

La cirugía de trasplante de hígado conlleva un riesgo de complicaciones serias. Existen riesgos asociados con el procedimiento en sí así como con los medicamentos necesarios para prevenir el rechazo del hígado del donante después del trasplante.

Los riesgos asociados con el procedimiento comprenden los siguientes:

  • Complicaciones de los conductos biliares, como fugas del conducto colédoco o estrechamiento de los conductos biliares
  • Sangrado
  • Coágulos sanguíneos
  • Insuficiencia del hígado donado
  • Infección
  • Rechazo del hígado donado
  • Confusión mental o convulsiones

Las complicaciones a largo plazo también pueden comprender la recurrencia de la enfermedad hepática en el hígado trasplantado.

Efectos secundarios de los medicamentos contra el rechazo

Después de un trasplante de hígado, tomarás medicamentos durante el resto de tu vida para evitar que el cuerpo rechace el hígado donado. Estos medicamentos contra el rechazo pueden provocar diversos efectos secundarios, entre ellos:

  • Debilitamiento de los huesos
  • Diabetes
  • Diarrea
  • Dolores de cabeza
  • Presión arterial alta
  • Colesterol alto

Dado que los medicamentos contra el rechazo funcionan mediante la supresión del sistema inmunitario, también aumentan el riesgo de que tengas infecciones. El médico puede darte medicamentos que te ayuden a combatir infecciones.

Cómo te preparas

Elección de un centro de trasplantes

Si tu médico te recomienda un trasplante de hígado, puede remitirte a un centro de trasplantes. Tienes la libertad de seleccionar un centro de trasplantes por tu cuenta o elegir un centro de la lista de proveedores preferidos de tu compañía de seguro.

Cuando consideres centros de trasplantes, te sugerimos lo siguiente:

  • Infórmate sobre la cantidad y los tipos de trasplantes que hace el centro por año.
  • Pide información sobre los índices de supervivencia de trasplante de hígado en el centro de trasplantes.
  • Compara las estadísticas del centro de trasplantes mediante la base de datos que mantiene el Scientific Registry of Transplant Recipients (Registro Científico de Receptores de Trasplantes).
  • Conoce los costos que tendrás que afrontar antes, durante y después del trasplante. Los costos comprenderán exámenes, obtención del órgano, cirugía, internamiento en el hospital y transporte desde y hasta el centro para el procedimiento y las citas de seguimiento.
  • Ten en cuenta los servicios adicionales que presta el centro de trasplantes, como la coordinación de grupos de apoyo, la organización de viajes, la asistencia con el alojamiento local para el período de recuperación y las remisiones a otros recursos.
  • Evalúa el compromiso que tiene el centro de mantenerse actualizado con las tecnologías y técnicas de trasplante, lo cual indica que el programa está creciendo.

Después de haber seleccionado un centro de trasplantes, necesitarás una evaluación para determinar si cumples con los requisitos de elegibilidad del centro. Cada centro de trasplantes tiene sus propios criterios de elegibilidad. Si un centro de trasplantes no te acepta, puedes realizar la evaluación en otro centro.

Los objetivos del proceso de evaluación son determinar si tú:

  • Estás lo suficientemente sano como para tolerar la cirugía y los medicamentos postrasplante de por vida
  • Tienes alguna enfermedad que pueda interferir en el éxito del trasplante
  • Estás dispuesto y eres capaz de tomar los medicamentos según las indicaciones y de seguir las sugerencias del equipo del trasplante

Algunas de las pruebas, procedimientos y consultas específicas que podrían realizarte son las siguientes:

  • Pruebas de laboratorio, como análisis de sangre y orina para evaluar la salud de los órganos, incluido el hígado
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes, como una ecografía del hígado
  • Pruebas cardíacas para determinar la salud del aparato cardiovascular
  • Un examen de salud general, incluidos los exámenes de rutina de detección de cáncer, para evaluar tu salud general y para detectar cualquier otra enfermedad que pueda afectar el éxito del trasplante

La evaluación también puede incluir lo siguiente:

  • Asesoramiento nutricional con dietistas que evalúan tu dieta y te hacen recomendaciones sobre cómo planificar comidas saludables antes y después del trasplante
  • Evaluación psicológica para analizar y tratar problemas preexistentes, como depresión o ansiedad, y determinar si comprendes por completo los riesgos de un trasplante de hígado
  • Reuniones con trabajadores sociales que evalúan tu red de apoyo para determinar si tienes amigos o familiares que te ayuden con la atención después del trasplante
  • Asesoramiento para adicciones a fin de ayudar a personas que intentan dejar el alcohol, las drogas o el tabaco
  • Asesoramiento financiero para ayudarte a comprender el costo del trasplante y la atención médica posterior al trasplante y para determinar qué costos cubre tu seguro

Una vez que hayas realizado estas pruebas y consultas, el comité de selección del centro de trasplantes se reunirá para hablar sobre tu situación. El comité determinará si un trasplante de hígado es el mejor tratamiento para ti y si eres lo suficientemente saludable para someterte a un trasplante.

Si la respuesta a ambas preguntas es afirmativa, te pondrán en la lista de espera de trasplantes de hígado.

Lo que puedes esperar

Antes del procedimiento

Colocación en la lista de espera

Los médicos utilizan los resultados de los análisis de la función hepática y otros factores para evaluar la gravedad de tu enfermedad, la urgencia con la que necesitas un trasplante y tu lugar en la lista de espera de trasplantes de hígado.

Tu prioridad en la lista de espera de trasplantes de hígado se determina por dos sistemas de calificación denominados “Modelo para la enfermedad hepática en etapa terminal (MELD, por sus siglas en inglés)” para adultos o “Enfermedad hepática terminal pediátrica (PELD, por sus siglas en inglés)” para niños menores de 12 años.

Tu médico usará una fórmula específica para determinar tu puntuación MELD, que puede variar entre 6 y 40. La puntuación calcula el riesgo de muerte en un plazo de 90 días sin trasplante. Una puntuación MELD alta indica la necesidad urgente de un trasplante.

A medida que se dispone de órganos de donantes fallecidos, estos se asignan de acuerdo con las puntuaciones MELD y se clasifican por grupo sanguíneo. Por lo general, a las personas con puntuaciones MELD más altas se les ofrece primero los hígados donados. El tiempo que transcurre en una lista de espera para un trasplante de hígado se utiliza para desempatar entre las personas con las mismas puntuaciones MELD y grupo sanguíneo.

Algunas enfermedades hepáticas, como el cáncer de hígado, podrían hacer que una persona no obtenga una puntuación MELD alta. El centro de trasplante puede solicitar puntos MELD adicionales para personas con enfermedades específicas si cumplen con los criterios definidos de excepción.

Además, los adultos con insuficiencia hepática aguda están exentos del sistema de priorización de órganos de donantes baso en MELD y pueden ser colocados en una posición más alta en la lista de espera de trasplantes según la gravedad de su enfermedad.

En espera de un hígado nuevo

La espera de un hígado donado puede variar mucho. Algunas personas esperan días, mientras que otras esperan meses o quizás nunca reciben un hígado de un donante fallecido.

Mientras esperas un hígado nuevo, el médico tratará las complicaciones de tu insuficiencia hepática para que te sientas lo más cómodo posible.

Las complicaciones de la insuficiencia hepática en etapa terminal son graves y es posible que te hospitalicen con frecuencia. Si tu hígado comienza a deteriorarse, se actualizará la puntuación MELD.

Donantes vivos de hígado

Los trasplantes de hígado de donantes vivos que utilizan una pequeña parte de un hígado de una persona sana y viva representan un pequeño porcentaje de trasplantes de hígado por año. Los trasplantes de hígado de donantes vivos se utilizaron inicialmente en niños que necesitaban un trasplante de hígado debido a la escasez de órganos de tamaño adecuado de donantes fallecidos. Hoy en día, también es una opción para adultos que padecen enfermedad hepática en etapa terminal.

Los trasplantes de hígado de donantes vivos ofrecen una alternativa a la espera de un hígado de un donante fallecido, y permiten que el receptor del órgano evite posibles complicaciones de salud durante la espera de un trasplante. El primer paso consiste en identificar un donante vivo que esté sano y que pueda someterse con seguridad a un procedimiento quirúrgico importante. La edad, el grupo sanguíneo y el tamaño del órgano del donante también son consideraciones críticas para determinar si tú y el donante son compatibles para el trasplante de hígado de un donante vivo.

La mayoría de los donantes vivos de hígado son familiares o amigos cercanos del candidato a recibir el trasplante de hígado. Si tienes un familiar o amigo que desea donarte parte de su hígado, habla con el equipo de trasplante sobre esta opción.

Los trasplantes de donantes vivos tienen buenos resultados, al igual que los trasplantes de hígado de donantes fallecidos. Pero encontrar un donante vivo puede ser difícil. Los donantes vivos de hígado se someten a una amplia evaluación para asegurarse de que son compatibles con el receptor del órgano y para evaluar su salud física y mental. La cirugía también implica riesgos significativos para el donante.

Tu equipo de trasplante puede hablar sobre los beneficios y los riesgos contigo y el donante potencial.

Trasplante dominó de hígado

Otro tipo de trasplante de hígado de donante vivo menos frecuente es el llamado “trasplante dominó de hígado”. En un trasplante dominó de hígado, recibes un hígado de un donante vivo que tiene una enfermedad llamada amiloidosis familiar. La amiloidosis familiar es un trastorno muy poco común en el que depósitos anormales de proteínas se acumulan y tarde o temprano dañan los órganos internos del cuerpo.

El donante con amiloidosis familiar recibe un trasplante de hígado para tratar su afección. Luego, el donante puede darte su hígado en un trasplante dominó de hígado porque el hígado aún funciona bien. Con el tiempo, podrías tener síntomas de amiloidosis; pero, por lo general, estos tardan décadas en desarrollarse.

Los médicos generalmente seleccionan receptores que tienen más de 55 años y de quienes se espera que no tengan síntomas antes del final de su expectativa natural de vida. Después del trasplante, los médicos te controlarán para detectar si hay signos de la afección.

Los médicos te evaluarán para determinar si eres candidato para un trasplante dominó de hígado o si otra opción de tratamiento sería más adecuada para tratar tu afección.

Mantente saludable

Si estás esperando un hígado donado o si tu cirugía de trasplante ya está programada, esfuérzate por mantenerte sano. Si estás sano y lo más activo posible, es más probable que estés preparado para la cirugía de trasplante cuando llegue el momento. Esto también puede ayudar a acelerar tu recuperación de la cirugía. Esfuérzate y haz lo siguiente:

  • Toma los medicamentos según las indicaciones
  • Sigue las pautas de dieta y ejercicio
  • Asiste a todas las consultas con tu equipo de atención médica
  • Participa en actividades saludables; por ejemplo, relájate y pasa tiempo con tus familiares y amigos

Mantente en contacto con tu equipo de trasplante y avísales si hay algún cambio significativo en tu salud. Si estás esperando la donación de un hígado, asegúrate de que el equipo de trasplante sepa cómo comunicarse contigo en todo momento. Mantén tu bolso para el hospital preparado y a mano, y organiza el transporte hasta el centro de trasplante por adelantado.

Durante el procedimiento

Trasplante de hígado de donante fallecido

Si te notifican que el hígado de un donante fallecido está disponible, se te pedirá que vengas al hospital de inmediato. El equipo de atención médica te internará en el hospital y te realizará un examen para asegurar que estás en buenas condiciones de salud para la cirugía.

La cirugía de trasplante de hígado se realiza bajo anestesia general, por lo que estarás sedado durante el procedimiento.

El cirujano de trasplante realiza una incisión larga en el abdomen para acceder al hígado. La ubicación y tamaño de la incisión varía conforme al criterio del cirujano y de tu propia anatomía.

El cirujano extrae el hígado enfermo y coloca el hígado del donante en el cuerpo. Luego el cirujano conecta los vasos sanguíneos y los conductos biliares al hígado del donante. La cirugía puede durar hasta 12 horas, según tu situación.

Una vez que el nuevo hígado está en su lugar, el cirujano usa puntos y grapas para cerrar la incisión quirúrgica. Luego te llevan a la unidad de cuidados intensivos para comenzar con la recuperación.

Trasplante de hígado de donante vivo

Si recibirás un trasplante de hígado de un donante vivo, tu cirugía será programada con anticipación.

Los cirujanos primero operan al donante para retirar la parte del hígado para el trasplante. Luego los cirujanos retiran el hígado enfermo y colocan la parte del hígado donado en el cuerpo. Luego conectan los vasos sanguíneos y conductos biliares al nuevo hígado.

La parte del hígado trasplantada en el cuerpo y la parte que quedó en el cuerpo del donante se regeneran rápidamente, y alcanzan un volumen normal en varias semanas.

Después del procedimiento

Después de un trasplante de hígado

Después del trasplante de hígado, puedes esperar lo siguiente:

  • Posiblemente, deberás permanecer algunos días en la unidad de cuidados intensivos. Los médicos y el personal de enfermería supervisarán tu afección para detectar señales de complicaciones. También analizarán la función hepática con frecuencia para detectar señales de que tu nuevo hígado esté funcionando.
  • Estarás entre 5 y 10 días en el hospital. Una vez que ya estés estable, te trasladarán a una sala de recuperación de trasplante para continuar con la recuperación.
  • Tendrás que realizarte chequeos frecuentes mientras estés en recuperación en tu casa. Tu equipo de trasplante diseñará un programa de controles para ti. Al principio es probable que tengas que hacerte análisis de sangre varias veces por semana y, con el tiempo, con menos frecuencia.
  • Deberás tomar medicamentos por el resto de tu vida. Deberás tomar varios medicamentos después de tu trasplante de hígado y muchos por el resto de tu vida. Los medicamentos llamados inmunosupresores evitan que tu sistema inmunitario ataque el nuevo hígado. Otros medicamentos ayudan a reducir el riesgo de sufrir otras complicaciones después del trasplante.

Transcurrirán seis meses o más de tiempo de recuperación antes de que te sientas completamente curado luego de someterte a una cirugía de trasplante de hígado. Es posible que puedas reanudar las actividades normales o volver a trabajar algunos meses después de la cirugía. El tiempo que te lleve recuperarte dependerá de cuán enfermo estabas antes del trasplante de hígado.

Resultados

Índices de supervivencia del trasplante de hígado

Las probabilidades de un trasplante de hígado exitoso y la supervivencia a largo plazo dependen de tu situación particular.

En general, alrededor del 75 % de las personas que se someten a un trasplante de hígado viven por lo menos cinco años más. Esto significa que de cada 100 personas que reciben un trasplante de hígado por cualquier motivo, aproximadamente 75 vivirán cinco años y 30 morirán en el transcurso de los cinco años.

Las personas que reciben un hígado de un donante vivo a menudo tienen mejores índices de supervivencia a corto plazo que las que reciben un hígado de un donante fallecido. Pero la comparación de los resultados a largo plazo es difícil pues quienes cuentan con un donante vivo por lo general tienen una espera más corta para el trasplante y no están tan enfermos como quienes reciben el hígado de un donante fallecido.

Los índices de supervivencia entre los receptores de un trasplante de hígado también varían entre los centros de trasplante de los Estados Unidos y pueden encontrarse en línea en el Scientific Registry of Transplant Recipients (Registro Científico de Receptores de Trasplantes).

Afrontamiento y apoyo

Es normal sentirse ansioso o abrumado mientras se espera recibir un trasplante, o sentir temor sobre un posible rechazo, el regreso al trabajo u otros aspectos después del trasplante. Buscar apoyo de amigos y familiares podría ayudarte a enfrentar este período estresante.

Tu equipo de trasplante puede ayudarte con otros recursos útiles y estrategias de afrontamiento durante el proceso de trasplante, como lo siguiente:

  • Únete a un grupo de apoyo para receptores de trasplantes. Hablar con otras personas que han tenido tu misma experiencia puede disipar temores y aliviar la ansiedad.
  • Comparte tus experiencias en las redes sociales. Hablar con otras personas que han tenido una experiencia similar puede ayudarte a adaptarte a la nueva situación.
  • Busca servicios de rehabilitación. Si regresas a trabajar, es posible que tu asistente social pueda conectarte con los servicios de rehabilitación provistos por el departamento de rehabilitación vocacional de tu estado.
  • Establece metas y expectativas realistas. Es necesario reconocer que es posible que la vida después del trasplante no sea exactamente la misma de antes. Tener expectativas realistas sobre los resultados y el tiempo de recuperación puede ayudar a reducir el estrés.
  • Informarte. Obtén toda la información que puedas sobre la intervención y haz preguntas sobre lo que no entiendas. El conocimiento te hace más fuerte.

Dieta y nutrición

Después del trasplante de hígado, es especialmente importante llevar una dieta bien equilibrada para recuperarte y mantener el hígado sano.

Tu equipo de trasplante incluye un especialista en nutrición (dietista) que puede analizar tus necesidades de nutrición y dieta, y responder a cualquier pregunta que tengas después del trasplante.

En general, tu dieta después del trasplante de hígado debe ser baja en sal, colesterol, grasa y azúcar.

Para evitar dañar el nuevo hígado, es importante evitar el alcohol. No consumas bebidas alcohólicas ni uses alcohol para cocinar.

El dietista también te recomendará varias opciones de alimentos saludables e ideas para implementar en tu plan de nutrición. Las recomendaciones de tu dietista pueden incluir las siguientes:

  • Comer al menos cinco porciones de frutas y vegetales al día
  • Evitar el pomelo y el jugo de pomelo debido a su efecto en un grupo de medicamentos inmunosupresores
  • Incluir suficiente fibra en la dieta diaria
  • Elegir alimentos integrales en lugar de los procesados
  • Consumir productos lácteos bajos en grasa o sin grasa, lo que es importante para mantener niveles óptimos de calcio y fósforo

El dietista también puede recomendarte lo siguiente:

  • Comer carnes magras, aves y pescado
  • Seguir las pautas de seguridad alimentaria
  • Mantenerte hidratado y beber bastante cantidad de agua y de otros líquidos todos los días

Ejercicio

Realizar ejercicios y actividad física debe ser parte de tu vida después de un trasplante de hígado para continuar mejorando tu salud física y mental general.

Enseguida después del trasplante, debes caminar tanto como puedas. Luego, según tu evolución, puedes comenzar a incorporar más actividad física a tu vida diaria.

Puedes caminar, andar en bicicleta, nadar, realizar entrenamiento de fuerza de bajo impacto y otras actividades físicas que disfrutes como parte de un estilo de vida saludable y activo tras un trasplante. Asegúrate de comunicarte con tu equipo de trasplante antes de comenzar o cambiar tu rutina de ejercicios después del trasplante.