Los glóbulos blancos se producen en la médula ósea, el tejido esponjoso que se encuentra en el interior de algunos de los huesos más grandes. Un recuento bajo de glóbulos blancos suele manifestarse por lo siguiente:

  1. Infecciones virales que alteran, de forma temporal, el funcionamiento de la médula ósea
  2. Ciertos trastornos cardíacos presentes al momento del nacimiento (congénitos) que disminuyen el funcionamiento de la médula ósea
  3. Cáncer u otras enfermedades que dañan la médula ósea
  4. Trastornos autoinmunitarios que destruyen los glóbulos blancos o las células de la médula ósea
  5. Infecciones graves que consumen glóbulos blancos más rápido de lo que pueden producirse
  6. Medicamentos, como los antibióticos, que destruyen los glóbulos blancos
  7. Sarcoidosis (acumulaciones de células inflamatorias en el organismo)

Las causas específicas del recuento bajo de glóbulos blancos comprenden las siguientes:

  1. Anemia aplásica
  2. Quimioterapia
  3. VIH/sida
  4. Hiperesplenismo (una anomalía del bazo que provoca la destrucción de las células sanguíneas)
  5. Síndrome de Kostmann (un trastorno congénito que consiste en la baja producción de neutrófilos)
  6. Leucemia
  7. Lupus
  8. Desnutrición y deficiencias de vitaminas
  9. Síndromes mielodisplásicos
  10. Mielocatexis (un trastorno congénito en el cual los neutrófilos no ingresan en el torrente sanguíneo)
  11. Radioterapia
  12. Artritis reumatoide y otros trastornos autoinmunitarios
  13. Tuberculosis (y otras enfermedades infecciosas)

Las causas que aquí se muestran se asocian comúnmente con este síntoma. Trabaja con tu médico u otro profesional de atención médica para obtener un diagnóstico preciso.

Nov. 30, 2018