Si pierdes el olfato, vas a perder más que una variedad de olores. Sin un buen olfato, quizás encuentres que la comida no tiene gusto y que es difícil distinguir alimentos. La pérdida del olfato puede ser parcial (hiposmia) o completa (anosmia), y puede ser temporaria o permanente dependiendo de la causa.

Aun una pérdida parcial del olfato puede hacer que no tengas ganas de comer, lo que, en casos extremos, puede llevar a perder peso, nutrición deficiente e incluso depresión. Algunas personas agregan sal a las comidas insulsas, lo que puede ser un problema si tienes la presión alta o enfermedad renal. Tu olfato también es esencial para alertarte sobre posibles peligros, como humo o comida que se echó a perder.

La nariz congestionada por un resfriado es causa frecuente de la pérdida de olfato parcial y temporal. Un bloqueo en los conductos nasales, causado por un pólipo o una fractura nasal, también es una causa común. El envejecimiento normal también puede causar pérdida del olfato, especialmente después de los 60 años.

La pérdida del olfato causada por resfríos, alergias o infecciones en los senos paranasales suele desaparecer por sí sola luego de unos días. Si esto no sucede, consulta con tu médico de modo que este pueda descartar enfermedades más graves.

Además, la pérdida del olfato puede tratarse, dependiendo de la causa. El médico puede indicar un antibiótico para tratar una infección bacteriana, o eliminar obstrucciones que estén bloqueando las fosas nasales. Pero en algunos casos la pérdida del olfato puede ser permanente.

Jan. 08, 2020