Conceptos básicos sobre el estrés

El estrés es una reacción psicológica y física normal a las exigencias de la vida. Un poco de estrés puede ser bueno, ya que te motiva a desempeñarte bien. Pero los múltiples desafíos diarios, como estar atascado en el tráfico, cumplir con fechas límites, y pagar las cuentas, puede empujarte más allá de tu capacidad para enfrentarlos.

Para tu protección, tu cerebro viene con una conexión permanente a una alarma. Cuando percibe una amenaza, manda señales a tu cuerpo para que libere una salva de hormonas que aceleran tu ritmo cardíaco y elevan tu presión arterial. La respuesta para luchar o huir te da energía para enfrentar la amenaza.

Una vez que la amenaza desaparece, se supone que tu cuerpo va a regresar a un estado normal y de relajamiento. Desafortunadamente, las complicaciones que no cesan de la vida moderna hacen que los sistemas de alarma de algunas personas rara vez se desconecten.

El control del estrés te da una variedad de herramientas para reiniciar tu sistema de alarma. Puede ayudar a que tu cuerpo y tu mente se adapten (resiliencia). Sin este control, tu cuerpo quizás esté en un alerta permanente. Con el tiempo, el estrés crónico puede llevar a problemas de salud graves.

No esperes hasta que el estrés te dañe la salud, las relaciones, o la calidad de vida. Comienza hoy mismo a practicar técnicas para el control del estrés.

Alivio del estrés

El ritmo de la vida moderna y sus desafíos hacen que controlar el estrés sea necesario para todos.

Para vigilar tu estrés, primero identifica tus desencadenantes. ¿Qué te hace sentir enojado, tenso, preocupado, o irritable? ¿Tienes dolores de cabeza o de estómago con frecuencia, sin una causa médica?

Algunos factores de estrés, como presiones en el trabajo, problemas de pareja, o preocupaciones económicas, son fáciles de identificar. Pero los inconvenientes y exigencias, como esperar en una fila larga o llegar tarde a una reunión, también contribuyen a tu nivel de estrés.

Incluso sucesos esencialmente positivos, como casarse o comprar una casa, pueden ser estresantes. Cualquier cambio a tu vida puede causar estrés.

Una vez que hayas identificado tus desencadenantes, piensa en estrategias para enfrentarlos. Un buen lugar para empezar es identificar lo que tú puedes controlar. Por ejemplo, si el estrés no te deja dormir, la solución puede ser tan fácil como quitar la TV y la computadora del dormitorio y dejar que tu mente se calme antes de dormir.

Otras veces, como cuando el estrés está basado en exigencias en el trabajo, o en la enfermedad de un ser querido, quizás puedas cambiar solamente tu reacción.

No sientas que tienes que resolver todo tú solo. Pide ayuda y apoyo de tu familia y tus amigos, ya sea que necesitas alguien que te escuche, que lleve a tu hijo a algún lado, o te lleve al trabajo si tu automóvil está en el taller.

Mucha gente se beneficia con prácticas como la respiración profunda, taichí, yoga, meditación, o pasar tiempo rodeado de la naturaleza. Reserva tiempo para ti mismo. Disfruta de un masaje, date un baño de espuma, baila, escucha música, mira una comedia — haz cualquier cosa que te ayude a relajarte.

Llevar una vida sana te ayudará a controlar el estrés. Come una dieta saludable, haz ejercicio regularmente y duerme lo suficiente. Haz un esfuerzo consciente para pasar menos tiempo frente a una pantalla — televisión, tableta, computadora y teléfono — y más tiempo relajándote.

El estrés no va a desaparecer de tu vida. Y el control del estrés necesita ser continuo. Al prestar atención a las causas de tu estrés y practicar maneras de relajarte, puedes contrarrestar algunos de los efectos negativos del estrés y aumentar tu capacidad de afrontar los desafíos.

Técnicas de relajación

Las técnicas de relajación son una parte esencial del control del estrés. Por tener una vida ocupada, la relajación quizás esté en un lugar bajo en tu lista de prioridades. Hazte justicia. Todos necesitan relajarse y recargar las pilas para reparar el daño que el estrés causa en tu mente y tu cuerpo.

Casi todos pueden beneficiarse de técnicas de relajación, que pueden hacer más lenta tu respiración y enfocar tu atención. Las técnicas de relajación comunes incluyen meditación, relajación muscular progresiva, taichí, y yoga. Las maneras más activas de lograr relajación incluyen caminar al aire libre o participar en deportes.

No importa qué técnica elijas para relajarte. Elige una que funcione para ti, y practícala regularmente.

Feb. 14, 2019