¿Por qué motivo un bebé haría una huelga de la lactancia materna?

Respuesta de Melissa A. Kurke, R.N., I.B.C.L.C.

Muchos factores pueden desencadenar una huelga de amamantamiento: la repentina negativa del bebé a amamantarse durante un período de tiempo después de haberse amamantado bien durante meses. Típicamente, el bebé está tratando de decirte que algo no está del todo bien.

Pero una huelga de amamantamiento no significa necesariamente que tu bebé esté listo para destetar. Las huelgas de amamantamiento suelen ser de corta duración.

Causas de una huelga de amamantamiento

Las causas comunes de una huelga de amamantamiento incluyen:

  • Dolor o molestia. La dentición, un afta o un herpes labial pueden causar dolor en la boca durante el amamantamiento, y una infección de oído puede causar dolor al chupar o al acostarse de lado. Una lesión o dolor por una vacuna pueden causar molestias en una cierta posición de amamantamiento.
  • Enfermedad. Un resfriado o una nariz congestionada pueden dificultar la respiración del bebé durante la lactancia.
  • Estrés o distracción. El exceso de estimulación, el retraso en la alimentación o una separación prolongada de ti pueden causar fastidio y dificultad para amamantar. Una fuerte reacción tuya al ser mordida durante el amamantamiento podría tener el mismo efecto. A veces un bebé simplemente está demasiado distraído para amamantar.
  • Aromas o sabores inusuales. Los cambios en tu olor debido a un nuevo jabón, perfume, loción o desodorante pueden hacer que tu bebé pierda el interés en la lactancia. Los cambios en el sabor de la leche materna —desencadenados por la comida que comes, la medicación, tu período o volver a quedar embarazada— también pueden desencadenar una huelga de amamantamiento.
  • Reducción del suministro de leche. Suplementar con fórmula o usar demasiado el chupete podría reducir tu suministro de leche.

Cómo manejar una huelga de amamantamiento

Una huelga de amamantamiento puede ser incómoda para ti y tu bebé. Podrías sentirte rechazada y frustrada. No te sientas mal, no es tu culpa.

Para evitar la congestión y mantener el suministro de leche, extráete leche con la misma frecuencia con la que tu bebé solía amamantarse. Puedes alimentar a tu bebé con la leche extraída usando una cuchara, un gotero o un biberón. Podrías también hacer esto:

  • Seguir intentando. Si tu bebé está frustrado, para y vuelve a intentarlo más tarde. Puedes intentar alimentar a tu bebé cuando tenga mucho sueño.
  • Cambia de posición. Prueba diferentes posiciones para amamantar. Si tu bebé está congestionado, podría ayudar el succionarle la nariz antes de alimentarlo.
  • Lidiar con las distracciones. Intenta alimentar a tu bebé en una habitación tranquila y sin distracciones.
  • Abraza a tu bebé. El contacto piel a piel entre tú y tu bebé podría renovar el interés del bebé en la lactancia. Fíjate si tu bebé se prende mientras toman un baño caliente juntos.
  • Abordar los problemas de mordeduras. Si tu bebé te muerde durante el amamantamiento, mantén la calma y mete el dedo en la boca del bebé para interrumpir rápidamente la succión.
  • Evalúa cambios en tu rutina. Piensa en cualquier cambio en tu rutina que pueda estar alterando a tu bebé. ¿Estás estresada? ¿Estás tomando algún nuevo medicamento? ¿Has cambiado su dieta? ¿Estás usando un nuevo perfume o un jabón perfumado? ¿Podrías estar embarazada? Concéntrate en cuidar de ti misma.

Si una huelga de lactancia dura más de unos pocos días, si tu bebé moja menos pañales de lo habitual o si te preocupa la dificultad de tu bebé para amamantar, consulta al médico de tu bebé.

With

Melissa A. Kurke, R.N., I.B.C.L.C.

May 05, 2020