Piercings: cómo prevenir complicaciones

Los piercings podrán ser más habituales que nunca, pero no los tomes a la ligera. Conoce los riesgos, las precauciones de seguridad básicas y los pasos a seguir para el cuidado posterior.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Ya sea que se coloquen en las orejas, los labios y hasta en el ombligo, los piercings son populares. Sin embargo, también conllevan riesgos y pueden causar complicaciones. El lugar donde te hagas el piercing y la forma en que lo cuides pueden ayudarte a prevenir una infección y a acelerar el proceso de cicatrización.

Infórmate sobre los riesgos

Un piercing es la inserción de una alhaja en una abertura realizada en las orejas, la nariz, las cejas, los labios, la lengua u otra parte del cuerpo (por lo general, sin anestesia).

Si bien los piercings en el lóbulo suelen ser menos riesgosos que otros piercings corporales, cualquier tipo implica un riesgo de sufrir complicaciones, entre ellas:

  • Reacciones alérgicas. Algunas alhajas para piercings —en particular las piezas hechas con níquel— pueden causar reacciones alérgicas.
  • Complicaciones bucales. Las alhajas que se usan para los piercings en la lengua pueden astillar y quebrar los dientes, y dañar las encías. La inflamación en la lengua después de hacerse un nuevo piercing puede causar dificultes para masticar, tragar y, a veces, respirar.
  • Infecciones de la piel. Luego de hacerse un piercing, es posible que se produzca una infección en la piel, la que podría causar enrojecimiento, dolor, inflamación o una secreción similar al pus.
  • Otros problemas en la piel. Un piercing puede causar cicatrices y queloides (zonas elevadas producidas por un crecimiento excesivo del tejido cicatricial).
  • Enfermedades de transmisión hemática. Si el equipo que se utiliza para hacer el piercing está contaminado con sangre infectada, puedes contraer varias enfermedades de transmisión hemática, entre ellas, hepatitis B, hepatitis C, tétanos y VIH.
  • Desgarro o traumatismo. Las alhajas pueden engancharse y arrancarse de manera accidental, lo que podría requerir puntos u otro tipo de tratamiento.

Si padeces una reacción alérgica, una infección u otro problema en la piel alrededor del piercing, es posible que necesites medicamentos u otro tratamiento.

Asegúrate de estar preparado

Antes de realizarte un piercing, piensa bien lo que estás haciendo. Ten en cuenta dónde colocar el piercing y si podrías ocultarlo en caso de ser necesario; por ejemplo, en el trabajo.

Si no estás seguro acerca del piercing o si piensas que podrías arrepentirte algún día, espera un poco. No dejes que te presionen para hacerte un piercing, y no te hagas un piercing si estás bajo el efecto del alcohol o de las drogas.

March 04, 2015 See more In-depth