Descubre la conexión entre la salud y la amistad, y cómo promover y mantener amistades saludables.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Las amistades pueden tener un mayor impacto en tu salud y tu bienestar, pero no siempre es fácil iniciarlas o mantenerlas. Entiende cuál es la importancia de las amistades en tu vida, y qué puedes hacer para cultivarlas y fomentarlas.

Los buenos amigos son buenos para tu salud. Los amigos pueden ayudarte a celebrar los buenos momentos y apoyarte en los malos. Los amigos pueden prevenir la soledad y también darte una oportunidad para ofrecer una compañía que necesiten. Los amigos también pueden:

  • Aumentar tu sentido de pertenencia y de propósito
  • Aumentar tu felicidad y reducir tu estrés
  • Mejorar tu confianza en ti mismo y tu autoestima
  • Ayudarte a enfrentar traumas, como un divorcio, una enfermedad grave, la pérdida de trabajo o la muerte de un ser querido
  • Animarte a cambiar o a evitar hábitos poco sanos en tu vida, como beber demasiado o no hacer ejercicio

Los amigos también tienen un papel significativo en promover tu buena salud en general. Los adultos con un apoyo social fuerte tienen un riesgo reducido de problemas de salud importantes, como depresión, alta presión arterial, y un índice de masa corporal poco sano. Los estudios han encontrado que es probable que los adultos mayores con una vida social activa vivan más que sus pares con menos conexiones.

Muchos adultos encuentran que es difícil hacer nuevas amistades o mantener las existentes. Las amistades pueden estar en segundo lugar con respecto a otras prioridades, como el trabajo, o cuidar de los niños o a los padres que están envejeciendo. Tus amigos y tú quizás se hayan apartado por cambios en sus vidas o intereses. O quizás te hayas mudado a una nueva comunidad y todavía no has encontrado la manera de conocer gente.

Hacer nuevas amistades o mantenerlas exige esfuerzo. Pero el placer y el confort que la amistad ofrece hace que la inversión valga la pena.

La calidad cuenta más que la cantidad. Mientras que es una buena idea cultivar una red diversa de amigos y conocidos, también quizás quieras tener una relación más estrecha con unos pocos amigos íntimos que estarán contigo en las buenas y en las malas.

Es posible que no hayas notado a amigos potenciales que ya están en tu red social. Piensa en aquellas personas con quienes hayas tenido contacto — aun muy casual — y que te dejaron con una impresión positiva.

Puedes encontrar amigos entre las personas con quienes:

  • Has trabajado o tomado clases
  • Has sido amigo en el pasado, pero perdiste contacto
  • Has disfrutado al conversar en reuniones sociales
  • Compartes lazos de familia

Si hay cualquier persona que recuerdes como alguien a quien te gustaría conocer mejor, inicia el contacto. Pídele a amigos o conocidos en común que te den la información de contacto de esta persona, o — mejor aún — que te la vuelvan a presentar con un texto, correo electrónico, o visita en persona. Invítala a tomar un café o a almorzar.

Para conocer a gente nueva que podrán convertirse en amigos tienes que ir a lugares donde se reúne la gente. No te limites a una única estrategia para conocer gente. Cuanto más amplias sean tus miras, más grande será tu probabilidad de éxito.

La persistencia también tiene importancia. Toma la iniciativa sin esperar a que antes te hagan invitaciones, y sigue intentando. Quizás tengas que sugerir planes varias veces antes de saber si tu interés en un nuevo amigo es mutuo.

Por ejemplo, intenta con varias de estas ideas:

  • Asiste a eventos en la comunidad. Busca grupos o clubes que se enfoquen en un interés o un pasatiempo que compartas. Estos grupos con frecuencia aparecen en el periódico o en carteleras en la comunidad. También hay muchos sitios web que te ayudan a conectarte con amigos nuevo en tu vecindario o tu ciudad. Haz una búsqueda en Google con palabras como [tu ciudad] + redes sociales, o [tu vecindario] + reuniones.
  • Trabajo voluntario. Ofrece tu tiempo o tu talento en un hospital, una iglesia o templo, un museo, centro comunitario, grupo de beneficencia u otra organización. Puedes lograr conexiones muy sólidas cuando trabajas con personas con las cuales compartes intereses.
  • Invita y acepta invitaciones. Invita a un amigo para tomar café o para almorzar. Cuando te inviten a una reunión social, acepta. Ponte en contacto con alguien que recientemente te invitó a una actividad, y devuélvele el favor.
  • Descubre un nuevo interés. Toma un curso en una universidad o universidad comunitaria para conocer a otras personas que tengan intereses similares. Únete a una clase en el gimnasio local, el centro para adultos mayores, o un gimnasio de la comunidad.
  • Únete a una comunidad religiosa. Aprovecha las actividades especiales y los eventos para conocerse para los nuevos miembros.
  • Da una caminata. Pasa tiempo afuera con tus hijos o tus mascotas. Habla con los vecinos que también estén afuera, o ve a un parque popular e inicia conversaciones allí.

Por sobre todo, continúa siendo una persona positiva. Quizás no te hagas amigo de cada persona que conozcas, pero mantener una actitud amistosa puede ayudarte a mejorar las relaciones en tu vida y plantar las semillas de amistad con nuevos conocidos.

Unirte a un grupo de chat o una comunidad en línea puede ayudarte a hacer o mantener conexiones y a aliviar la soledad. Pero la investigación sugiere que el uso de sitios de redes sociales no se transfiere necesariamente a una mayor red fuera de la computadora o a relaciones más cercanas con los miembros de la red cuando no estás en línea. Además, recuerda tener cuidado al compartir información personal u organizar una actividad con alguien a quien sólo conoces en línea.

Formar y mantener amistades saludables implica dar y recibir. Algunas veces eres tú quien da apoyo, y otras veces eres quien lo recibe. Dejarles saber a tus amigos que te importan y que los aprecias puede ayudar a fortalecer tu lazo afectivo. Es tan importante que seas tú un buen amigo, como que te rodees de buenos amigos.

Para cultivar tus amistades:

  • Sé amable. Este comportamiento tan básico, en que se hacía énfasis durante la infancia sigue siendo el centro de las relaciones adultas exitosas. Piensa en la amistad como una cuenta bancaria emocional. Cada acto bondadoso y cada expresión de gratitud son depósitos en esta cuenta, mientras que las críticas y la negatividad quitan fondos.
  • Escucha. Pregunta qué está pasando en la vida de tus amigos. Déjale saber a la otra persona que estás prestando mucha atención usando contacto visual, lenguaje corporal, y breves comentarios ocasionales, como ser "Eso parece divertido". Cuando tus amigos comparten detalles de tiempos o experiencias difíciles, sé comprensivo, pero no ofrezcas consejos a no ser que ellos te lo pidan.
  • Comparte. Forma relaciones íntimas con tus amigos compartiendo lo que piensas y sientes. Estar dispuesto a hablar sobre experiencias personales y tus preocupaciones demuestra que tus amigos tienen un lugar especial en tu vida, y hace que tu conexión sea más profunda.
  • Muestra que te pueden tener confianza. Ser responsable, confiable, y mostrar que se puede depender de ti son esenciales para formar amistades fuertes. No faltes a los compromisos, y llega a tiempo. Cumple con las promesas que les hayas hecho a tus amigos. Cuando tus amigos comparten información confidencial, no la divulgues.
  • Trata de estar disponible. Hacer que una amistad sea íntima lleva tiempo — para todos. Haz un esfuerzo para ver a tus nuevos amigos de forma regular, y para saber de ellos entre las reuniones. Quizás te sientas incómodo las primeras veces que hables por teléfono o que te reúnas con ellos, pero probablemente este sentimiento desaparezca al estar más cómodos unos con otros.
  • Controla tus nervios con consciencia plena. Quizás encuentres que imaginas lo peor que pueda pasar en situaciones sociales, y te atraiga la idea de quedarte en casa. Usa ejercicios de consciencia plena para cambiar la manera en que piensas. Cada vez que imagines lo peor, presta atención a la frecuencia con que efectivamente se producen las situaciones que te avergüenzan y que temes. Quizás te des cuenta de que los escenarios que te dan miedo generalmente no ocurren.

    Cuando se presenten situaciones que te causan vergüenza, recuerda que estos sentimientos van a desaparecer y que puedes hacerles frente hasta que lo hagan.

    El yoga y otras prácticas para relajar cuerpo y mente también pueden reducir tu ansiedad y ayudarte a enfrentar situaciones que te hagan sentir nervioso.

Recuerda, nunca es demasiado tarde para hacer nuevas amistades ni para volver a conectarte con viejos amigos. Invertir el tiempo en hacer amigos y en fortalecer tus amistades puede dar como resultado una mejor salud y una mejor perspectiva en el futuro.

Aug. 24, 2019