Diagnóstico

Si se sospecha de diabetes, es posible que el médico de tu hijo recomiende un análisis para la detección. En general, para dar un diagnóstico de diabetes tipo 2, se requieren resultados anormales de dos análisis realizados en días diferentes. Existen diversos análisis de sangre para la diabetes.

Análisis de azúcar en sangre en ayunas

Se toma una muestra de sangre luego de que tu hijo haya ayunado durante, al menos, ocho horas o durante toda la noche. Los niveles de azúcar en la sangre se expresan en miligramos por decilitro (mg/dL) o milimoles por litro (mmol/L).

En general:

  • Un nivel de azúcar en sangre en ayunas menor a 100 mg/dL (5,6 mmol/L) se considera normal.
  • Un nivel de azúcar en sangre en ayunas entre 100 y 125 mg/dL (5,6 a 7,0 mmol/L) se considera prediabetes, lo que indica un riesgo elevado de tener diabetes tipo 2.
  • Un nivel de azúcar en sangre en ayunas de 126 mg/dL (7,0 mmol/L) o mayor indica diabetes tipo 2.

Prueba de glucohemoglobina (A1C)

El médico puede recomendarte esta prueba si los resultados del análisis de azúcar en sangre en ayunas de tu hijo no indican la presencia de diabetes, pero aún tiene sospechas.

La prueba de A1C muestra el nivel de azúcar en sangre promedio de tu hijo en los últimos dos a tres meses. Específicamente, la prueba mide el porcentaje de azúcar en sangre unido a la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno (hemoglobina). Cuanto más alto sea el nivel de azúcar en sangre de tu hijo, mayor será la cantidad de hemoglobina con azúcar.

En general:

  • Un nivel de A1C por debajo del 5,7 por ciento se considera normal.
  • Un nivel de A1C de 5,7 a 6,4 por ciento se considera prediabetes.
  • Un nivel de A1C de 6,5 por ciento o más en dos análisis separados indica diabetes tipo 2.

Prueba de tolerancia a la glucosa oral

Se toma una muestra de sangre luego de que tu hijo haya ayunado durante, al menos, ocho horas o durante toda la noche. Después, tu hijo debe tomar una solución azucarada, y se mide el nivel de azúcar en sangre periódicamente durante las horas siguientes.

En general:

  • Un nivel de azúcar en sangre menor a 140 mg/dL (7,8 mmol/L) se considera normal.
  • Un nivel de azúcar en sangre de entre 140 mg/dL y 199 mg/dL (7,8 mmol/L a 11 mmol/L) se considera prediabetes.
  • Un nivel de azúcar en sangre de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o mayor indica diabetes tipo 2.

Examen aleatorio de azúcar en sangre

Se toma una muestra de sangre en un horario al azar. Independientemente del momento en el que tu hijo haya comido por última vez, un nivel de azúcar en sangre aleatorio de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o mayor sugiere la presencia de diabetes.

Pruebas adicionales

El médico probablemente recomiende pruebas adicionales para confirmar el tipo de diabetes que tiene tu hijo. Es importante distinguir entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2 dado que las estrategias de tratamiento son distintas.

Después del diagnóstico

Tu hijo necesitará consultas de seguimiento frecuentes para garantizar un buen control de la diabetes y revisar sus niveles de A1C. El médico utilizará análisis de sangre y de orina de forma periódica para controlar lo siguiente en tu hijo:

  • Los niveles de colesterol
  • La función tiroidea
  • La función de los riñones y del hígado

Además, el médico evaluará la presión arterial y el crecimiento de tu hijo con regularidad. Tu hijo también tendrá que realizarse exámenes de la vista.

Tratamiento

El tratamiento para la diabetes tipo 2 es de por vida y comprende el control de azúcar en sangre, una alimentación saludable, ejercicios regulares y, a veces, insulina u otros medicamentos. A medida que tu hijo crezca y cambie, también lo hará su plan de tratamiento para la diabetes. El objetivo es mantener un nivel de azúcar en sangre saludable, mejorar la sensibilidad a la insulina de tu hijo y prevenir las complicaciones de la diabetes tipo 2.

Si controlar la diabetes de tu hijo te parece abrumador, tómalo día a día con calma. Y recuerda que no estás solo en esto. Trabajarás estrechamente con un equipo para el tratamiento de la diabetes de tu hijo, conformado por un médico, un educador en diabetes certificado y un dietista, a fin de mantener el nivel de azúcar en sangre de tu hijo tan cerca del valor normal como sea posible.

Control de azúcar en sangre

Tendrás que controlar y registrar el nivel de azúcar en sangre de tu hijo al menos una vez por día, posiblemente con más frecuencia. En general, esto requiere punciones en el dedo, aunque algunos medidores de glucosa en sangre permiten hacer análisis en otros sitios. El análisis es la única forma de asegurarte de que el nivel de azúcar en sangre de tu hijo permanezca dentro de los límites objetivo, los cuales pueden modificarse a medida que tu hijo crezca y cambie.

Los niños que necesitan terapia de insulina necesitarán controlar su nivel de azúcar en sangre al menos tres veces por día. Pregúntale al médico con qué frecuencia tu hijo debe medir el azúcar en sangre.

Alimentación saludable

Tu hijo no estará limitado de por vida a una «dieta para la diabetes» de alimentos aburridos e insípidos. En cambio, lo que tu hijo necesita son muchas frutas, vegetales y cereales integrales, alimentos muy nutritivos y con un contenido bajo de grasas y calorías. Lo ideal es que el consumo de hidratos de carbono de tu hijo sea consistente.

El dietista de tu hijo, probablemente, sugiera que tu hijo y el resto de la familia consuman menos productos de origen animal y menos dulces. Este plan de alimentación es el mejor para toda la familia. Está bien consumir alimentos azucarados cada tanto, siempre que se los integre como parte del plan de alimentación de tu hijo.

Es probable que el dietista te recomiende:

  • Reducir el tamaño de las porciones
  • Sustituir frutas o vegetales por alimentos ricos en hidratos de carbono
  • Remplazar las bebidas con alto contenido de calorías, como los refrescos o los jugos de frutas, por agua
  • Comer en el hogar con más frecuencia en lugar de comer en restaurantes

Actividad física

La actividad física baja el nivel de azúcar en la sangre. Todos necesitan ejercicio aeróbico regular, y los niños con diabetes tipo 2 no son la excepción. Alienta a tu hijo a que realice actividad física regularmente por lo menos una hora al día, y mejor aún, hagan ejercicio juntos.

Medicamentos

Es probable que tu hijo tenga que tomar un medicamento que ayude a controlar el nivel de azúcar en sangre. La metformina (Fortamet, Glucophage, Glumetza) reduce la cantidad de azúcar que libera el hígado del niño en el torrente sanguíneo entre las comidas. Además, la metformina puede ayudar a tu hijo a bajar de peso.

Los efectos secundarios pueden comprender náuseas, malestar estomacal, diarrea y dolores de cabeza. La metformina no es segura para quienes sufren insuficiencia hepática, renal o cardíaca.

Insulina

Se suele recomendar el uso de insulina al momento del diagnóstico para niños con:

  • Nivel de azúcar en sangre superior a 250 mg/dL (13,9 mmol/L)
  • A1C superior al 9 por ciento

Una vez que el nivel de azúcar en sangre de tu hijo se normalice, se puede retirar la insulina. Tu hijo tendrá que tomar metformina y mantener cambios en el estilo de vida para controlar el nivel de azúcar en sangre.

Si el nivel de azúcar en sangre no se controla bien con metformina y cambios en el estilo de vida, se tendrá que administrar insulina otra vez. Hay muchos tipos de insulina disponibles, como la insulina de acción rápida, la de acción prolongada y otras opciones intermedias.

Lo que te recomiende el médico dependerá del nivel de azúcar en sangre de tu hijo y la presencia de cualquier otro problema de salud. La insulina de acción prolongada, como la insulina glargina (Lantus), se utiliza a menudo para diabetes tipo 2 en niños.

Las opciones de administración de la insulina comprenden:

  • Inyecciones. La insulina se puede inyectar utilizando una jeringa y una aguja fina o con un inyector de insulina ¾, un aparato que se asemeja a un bolígrafo, salvo por el cartucho, que está relleno de insulina.
  • Bomba de insulina. La bomba es un dispositivo de tamaño similar al de un teléfono móvil, que se usa afuera del cuerpo. Un tubo conecta el depósito de insulina a un catéter insertado debajo de la piel del abdomen. Una bomba que se programa para dispensar cantidades específicas de insulina de forma automática puede ser una opción.

Signos de problemas

Pese a tus mejores esfuerzos, a veces surgirán problemas. Algunas complicaciones a corto plazo de la diabetes tipo 2, como tener niveles altos o bajos de azúcar en sangre y cetoacidosis, requieren atención inmediata.

Hipoglucemia

La hipoglucemia sucede cuando el nivel de azúcar en sangre de tu hijo está por debajo de los límites objetivo. Los niveles de azúcar en sangre pueden bajar por muchas razones, entre ellas, saltar una comida, hacer más actividad física de lo normal o inyectar demasiada insulina.

Enséñale a tu hijo los síntomas del nivel bajo de azúcar en sangre. Siempre que tenga la duda, debe hacerse una prueba del nivel de azúcar en sangre. Los signos y síntomas tempranos del bajo nivel de azúcar en sangre comprenden:

  • Tez pálida
  • Sudoración
  • Temblores
  • Hambre
  • Irritabilidad
  • Nerviosismo o ansiedad
  • Dolores de cabeza

Si tu hijo tiene una lectura baja del nivel de azúcar en sangre:

  • Dale jugo de fruta, tabletas de glucosa, caramelos duros, bebida gaseosa común (no dietética) o cualquier otra fuente de azúcar
  • Vuelve a controlar el nivel de azúcar en sangre en unos 15 minutos para asegurarte de que haya subido hasta el nivel normal
  • Si el nivel de azúcar en sangre sigue siendo bajo, vuelve a darle más azúcar y a controlarlo a los 15 minutos

Si no se trata, el nivel bajo de azúcar en sangre provocará que tu hijo pierda el conocimiento. Si esto sucede, puede que necesite una inyección de urgencia de una hormona que estimula la liberación de azúcar en la sangre (glucagón). Asegúrate de que tu hijo siempre lleve consigo una fuente de azúcar de rápida acción.

Hiperglucemia

La hiperglucemia sucede cuando el nivel de azúcar en sangre de tu hijo está por encima de los límites objetivo. Los niveles de azúcar en sangre pueden aumentar por muchas razones, como por ejemplo comer demasiado, comer tipos de alimentos incorrectos, no tomar suficiente insulina o estar enfermo.

Los signos y síntomas de un nivel de azúcar en sangre elevado comprenden:

  • Necesidad de orinar a menudo
  • Aumento de la sed o sequedad de boca
  • Visión borrosa
  • Fatiga
  • Náuseas

Si sospechas que tu hijo tiene hiperglucemia, comprueba su nivel de azúcar en sangre. Puede que necesites hacer ajustes en el plan de comidas o en los medicamentos de tu hijo. Si el nivel de azúcar en sangre de tu hijo está persistentemente por encima del límite objetivo, llama a su médico o busca atención de urgencia.

Cetoacidosis diabética

La falta de insulina grave provoca que el cuerpo de tu hijo produzca ciertos ácidos tóxicos (cuerpos cetónicos). Los cuerpos cetónicos en exceso se acumulan en la sangre de tu hijo y se eliminan en la orina, una afección que se conoce como «cetoacidosis diabética».

La cetoacidosis diabética es más frecuente en niños con diabetes tipo 1, pero puede ocurrir en niños con diabetes tipo 2. Si no se trata, la cetoacidosis diabética puede poner en riesgo la vida.

Los signos y síntomas de la cetoacidosis diabética comprenden:

  • Sed o mucha sequedad de boca
  • Aumento de la cantidad de micciones
  • Cansancio
  • Piel seca o enrojecida
  • Náuseas, vómitos o dolor abdominal
  • Un olor dulce y frutal en el aliento de tu hijo
  • Confusión

Si sospechas que tu hijo tiene cetoacidosis diabética, controla su orina para ver si presenta exceso de cuerpos cetónicos. Si el nivel de cuerpos cetónicos es elevado, llama al médico de tu hijo o busca atención de emergencia.

Estilo de vida y remedios caseros

La diabetes tipo 2 es una enfermedad grave. Ayudar a tu hijo a seguir su plan de tratamiento para la diabetes conlleva un compromiso permanente. Sin embargo, tu esfuerzo vale la pena. El tratamiento cuidadoso de la diabetes tipo 2 puede reducir el riesgo de tener complicaciones graves, incluso aquellas que pueden poner en riesgo la vida de tu hijo.

A medida que tu hijo crece:

  • Incentívalo a participar de manera más activa en el control de la diabetes
  • Destaca la importancia del cuidado de la diabetes de por vida
  • Enséñale a medir el azúcar en sangre e inyectarse insulina, de ser necesario
  • Ayúdalo a elegir alimentos de forma inteligente
  • Aliéntalo a que se mantenga físicamente activo
  • Fomenta una relación entre tu hijo y su equipo para el tratamiento de la diabetes

Ante todo, mantén una actitud positiva. Los hábitos que le enseñas a tu hijo hoy lo ayudarán a disfrutar de una vida activa y saludable con la diabetes tipo 2.

La escuela y la diabetes

Tendrás que trabajar con el personal de enfermería y los docentes de la escuela de tu hijo para asegurarte de que sepan cuáles son los síntomas de los niveles altos y bajos de azúcar en sangre. La ley federal protege a los niños con diabetes, y las escuelas deben realizar los arreglos razonables para garantizar que todos los niños tengan una educación adecuada.

Medicina alternativa

Si bien se han promocionado diversas terapias alternativas como formas posibles de tratar o prevenir la diabetes tipo 2, no hay pruebas definitivas que confirmen que ninguna de ellas sea efectiva.

Habla con el médico de tu hijo acerca del uso de suplementos dietéticos u otras terapias alternativas para tratar o prevenir la diabetes tipo 2. Algunos de estos suplementos o terapias alternativas pueden resultar nocivos si se combinan con ciertos medicamentos de venta con receta. El médico de tu hijo puede ayudarte a evaluar las ventajas y desventajas de terapias alternativas específicas.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Vivir con diabetes tipo 2 no es fácil, ni para ti ni para tu hijo. El buen control de la diabetes requiere mucho tiempo y esfuerzo, en especial, al comienzo.

La diabetes puede afectar las emociones de tu hijo de forma directa e indirecta. Un nivel de azúcar en sangre controlado de manera deficiente puede causar cambios en el comportamiento, como irritabilidad. Si notas que tu hijo está continuamente triste o pesimista, o presenta cambios drásticos en sus hábitos de sueño, su desempeño en la escuela o la relación con sus amigos, haz que lo evalúen para saber si tiene depresión.

Es posible que tu hijo encuentre ánimo y comprensión en un grupo de apoyo para niños que padecen diabetes tipo 2. También hay grupos de apoyo para padres. El sitio web de la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) es uno de los sitios que ofrecen apoyo.

Preparación para la consulta

El médico de cabecera o el pediatra de tu hijo probablemente será quien haga el diagnóstico inicial de diabetes. Sin embargo, es posible que te deriven a un médico que se especialice en trastornos metabólicos en niños (endocrinólogo pediátrico).

En general, el equipo de atención médica de tu hijo también constará de un dietista, un educador en diabetes y un médico especializado en el cuidado de la vista (oftalmólogo).

La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta.

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, toma estas medidas:

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Si el médico va a comprobar el nivel de azúcar en sangre de tu hijo, es posible que tu hijo no deba comer ni beber nada, excepto agua, durante cuatro a ocho horas, dependiendo del tipo de análisis que se le realice.
  • Anota los síntomas que tenga tu hijo, incluso los que parezcan no tener ninguna relación.
  • Si es posible, pídele a algún familiar o amigo que te acompañe. Controlar bien la diabetes de tu hijo requiere que recuerdes mucha información, y, a veces, puede ser difícil memorizar toda la información que recibes durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Las preguntas básicas para hacerle al médico de tu hijo pueden ser las siguientes:

  • ¿Con qué frecuencia tengo que controlar el nivel de azúcar en sangre de mi hijo?
  • ¿Cuál debería ser el nivel de azúcar en sangre de mi hijo durante el día y antes de irse a dormir?
  • ¿Qué cambios se deben hacer en la dieta de la familia?
  • ¿Cuánto ejercicio debe hacer mi hijo por día?
  • ¿Mi hijo necesitará tomar medicamentos? En ese caso, ¿de qué clase y cuántos?
  • ¿Mi hijo tiene que usar insulina? ¿Cuáles son las opciones de administración de insulina? ¿Cuál recomiendas?
  • ¿A qué signos y síntomas de complicaciones debo prestar atención?
  • Mi hijo tiene otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Con qué frecuencia es necesario controlar a mi hijo para comprobar que no presente complicaciones de la diabetes? ¿A qué especialistas debemos ver?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacer otras que se te ocurran durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cómo es la dieta típica diaria?
  • ¿Tu hijo hace ejercicio? Si es así, ¿con qué frecuencia?
  • En promedio, ¿cuánta insulina usa tu hijo por día?
  • ¿Tu hijo tuvo algún episodio de bajo nivel de azúcar en sangre?
  • ¿Te sientes seguro con respecto al plan de tratamiento de tu hijo?
  • ¿Cómo crees que tu hijo está afrontando la diabetes y su tratamiento?

Si el azúcar en sangre de tu hijo no está bien controlada, o si no estás seguro de qué hacer en una situación en particular, comunícate con el médico o el educador en diabetes de tu hijo entre las consultas.

April 19, 2017
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