Pruebas para las enfermedades de trasmisión sexual: ¿Qué es lo más adecuado para usted?
Si tiene relaciones sexuales, sobre todo con más de una pareja, es normal que tenga preguntas sobre su riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. Estas infecciones se contagian principalmente por contacto con genitales o líquidos corporales. Las bacterias, los virus o los parásitos causan las enfermedades de transmisión sexual, también llamadas infecciones de transmisión sexual o enfermedades venéreas.
¿Cuándo debería hacerme la prueba?
Todas las personas en riesgo de una enfermedad de trasmisión sexual deben hacerse la prueba. Estas infecciones pueden causar problemas graves de salud. Puede tener una enfermedad de trasmisión sexual sin darse cuenta, porque muchas no presentan síntomas. Muchos expertos prefieren usar el término "infecciones de transmisión sexual", porque indica que hay una infección aunque no haya síntomas visibles de la enfermedad.
¿Qué tipos de pruebas de enfermedades de trasmisión sexual necesita que le hagan? ¿Con qué frecuencia deben hacerle exámenes de detección? Las respuestas dependen de su edad, su vida sexual y otros factores de riesgo.
No espere que le hagan la prueba de enfermedades de transmisión sexual cada vez que le realicen un examen pélvico o examen de Papanicolaou. Si cree que necesita hacerse la prueba, hable con un profesional de atención médica para saber qué pruebas le convienen. El equipo de atención médica puede ayudarlo a decidir si debe hacerse la prueba de detección de una enfermedad de trasmisión sexual.
Clamidia y gonorrea
Algunos grupos de personas tienen un riesgo más alto de contraer clamidia o gonorrea. Los profesionales de atención médica podrían recomendar hacerse pruebas cada año o con más frecuencia en los siguientes casos:
- Personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer que son menores de 25 años y están sexualmente activas.
- Personas transgénero con cuello del útero menores de 25 años.
- Personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer que son mayores de 25 años y tienen más riesgo de infección. Tener una nueva pareja sexual o tener más de una aumenta el riesgo.
- Personas transgénero con cuello del útero que son mayores de 25 años y tienen más riesgo de infección.
- Personas asignadas al sexo masculino al nacer que tienen relaciones sexuales con otras personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer.
- Personas con VIH.
- Personas que han sido forzadas a tener relaciones sexuales contra su voluntad.
Puede someterse al examen de detección de clamidia y gonorrea mediante un análisis de orina o una muestra por hisopado de la garganta o el ano. Luego, la muestra se enviará a un laboratorio para analizarla. Las pruebas por hisopado son especialmente importantes para las mujeres transgénero y las personas asignadas al sexo masculino al nacer que tienen relaciones sexuales con otras personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer, porque es posible que el análisis de orina no detecte la infección.
VIH, sífilis y hepatitis
Se recomienda hacerse la prueba del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) al menos una vez entre los 13 y los 64 años como parte de un control médico rutinario. Los adolescentes más jóvenes o los adultos mayores deberían hacerse la prueba si corren un alto riesgo de contraer una infección de trasmisión sexual. Si tiene un riesgo alto de infección, el profesional de atención médica podría recomendar que le hagan la prueba de VIH todos los años o con más frecuencia, según la situación.
Los exámenes de detección de la hepatitis B pueden recomendarse para personas con un riesgo más alto que el promedio. Esto incluye a todas las personas embarazadas, las personas que están en contacto cercano con alguien que tiene una infección por hepatitis B y las personas con síntomas de esta infección.
El American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) recomienda hacer exámenes de detección de sífilis a todas las personas embarazadas en la primera visita prenatal, en el tercer trimestre y en el momento del parto. Hable con un profesional de atención médica sobre hacerse pruebas para la detección de VIH, sífilis o hepatitis en los siguientes casos:
- Tiene síntomas de infección.
- Ha tenido una infección de trasmisión sexual.
- Tiene más de una pareja sexual o su pareja ha tenido más de una desde su última prueba.
- Se inyecta drogas a través de una vena.
- Ha estado en la cárcel o en prisión.
- Se le asignó el sexo masculino al nacer y tiene relaciones sexuales con otras personas a quienes también se les asignó el sexo masculino al nacer.
- Está cursando un embarazo o planea cursar uno.
- Lo han obligado a tener relaciones sexuales contra su voluntad.
El profesional de atención médica le realizará la prueba de sífilis mediante una muestra de sangre o una muestra por hisopado de las llagas genitales que tenga. Luego, la muestra se enviará a un laboratorio para analizarla. El profesional de atención médica también tomará una muestra de sangre para la prueba de VIH y hepatitis.
Herpes genital
Los profesionales de atención médica recomiendan hacerse pruebas para la detección del herpes genital solo si tiene síntomas u otros factores de riesgo, o si tiene relaciones sexuales con personas que tienen herpes genital. Sin embargo, la mayoría de las personas con herpes nunca presentan síntomas. Aun así, pueden contagiar el herpes a otras personas.
El profesional de atención médica también podría enviar una muestra de tejido o un cultivo de las ampollas o de las primeras úlceras, si es que las tiene, a un laboratorio. Sin embargo, un resultado negativo en la prueba no siempre significa que no tenga herpes, en particular, si tiene síntomas.
Un análisis de sangre también puede mostrar si tuvo una infección de herpes en el pasado, pero los resultados no siempre son confiables. Algunos análisis de sangre pueden ayudar a saber cuál de los dos tipos principales de herpes tiene. Sin embargo, no existe cura para ninguno de los dos tipos.
Virus del papiloma humano
Algunos tipos de virus del papiloma humano (VPH) pueden causar cáncer y otras variedades de VPH pueden causar verrugas genitales. Muchas personas que tienen relaciones sexuales contraen el VPH en algún momento de su vida, pero no presentan síntomas. La mayoría de las veces, el VPH desaparece por sí solo.
Para las personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer, el examen de detección del VPH incluye lo siguiente:
- Examen de Papanicolaou del cuello del útero. En este examen, se usa un hisopo para revisar el cuello del útero y detectar células alteradas. Los expertos recomiendan que las personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer de entre 21 y 65 años se hagan un examen de Papanicolaou cada tres años.
- Prueba del VPH. Los expertos recomiendan que las personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer de entre 21 y 65 años se hagan una prueba de VPH sola o una prueba de VPH junto con un examen de Papanicolaou cada cinco años, siempre que los resultados anteriores hayan estado dentro del rango normal. Es posible que las personas con un riesgo más alto de cáncer del cuello del útero, o quienes tengan resultados preocupantes en el examen de Papanicolaou o de VPH, deban hacerse exámenes con más frecuencia.
Las personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer pueden hacerse la prueba de VPH si presentan síntomas, como verrugas genitales. Un profesional de atención médica toma una muestra de la verruga y la envía a un laboratorio.
También podría recomendarse una prueba anal similar al examen de Papanicolaou para las personas con riesgo alto de presentar cáncer anal. A veces se llama examen de Papanicolaou anal o citología anal y se puede indicar en los siguientes casos:
- Para personas diagnosticadas con afecciones precancerosas de la vulva o cáncer vulvar.
- Para personas que han recibido un trasplante de órgano sólido y que obtuvieron un resultado positivo en la prueba de detección del VIH, a partir de 10 años después del trasplante.
- Para personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer a partir de los 45 años si tienen VIH.
- Para personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer que tienen relaciones sexuales con personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer, a partir de los 45 años si tienen VIH.
- Para personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer que tienen relaciones sexuales con personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer, a partir de los 35 años si tienen VIH y a partir de los 45 años si no tienen VIH.
- Para mujeres transgénero, a partir de los 35 años si tienen VIH y a partir de los 45 si no tienen VIH.
Pruebas en casa para infecciones de trasmisión sexual
Los kits de pruebas en casa para determinadas infecciones de trasmisión sexual, como el VIH, la clamidia, la gonorrea y la sífilis, se han vuelto más comunes. Con las pruebas en casa para infecciones de transmisión sexual, se obtiene una muestra de orina, una muestra de la boca o los genitales por hisopado, o una muestra de sangre y, luego, se envía a un laboratorio. Algunas pruebas más recientes procesan las muestras y brindan los resultados a través de una aplicación de software.
Las pruebas en casa le permiten tomar la muestra sin necesidad de un examen pélvico o una visita al consultorio. Si obtiene un resultado positivo en una prueba en casa para infecciones de trasmisión sexual, comuníquese con un profesional de atención médica o una clínica de salud pública para confirmar los resultados. Si el resultado de la prueba es negativo, pero tiene síntomas o sabe que estuvo expuesto a una infección de trasmisión sexual, hable con un profesional de atención médica o con una clínica de salud pública para someterse a más pruebas.
Resultados positivos
Si obtiene un resultado positivo en una prueba de infección de transmisión sexual, agende una cita para hacerse más pruebas. Luego, reciba el tratamiento del profesional de atención médica, si es necesario. Además, hágaselo saber a sus parejas sexuales. Sus parejas también deben hacerse exámenes y recibir tratamiento, porque es posible que se trasmitan algunas infecciones entre ustedes.
Saber que tiene una infección de trasmisión sexual puede hacer que sienta vergüenza, ira o miedo. Pero recuerde que hizo lo correcto realizándose la prueba. Después de hacerse la prueba, puede informar a sus parejas, recibir tratamiento y ayudar a evitar que otros se infecten. Hable con un profesional de atención médica sobre sus preocupaciones.