Diagnóstico

Debido a que la esclerodermia puede tener tantas formas y afectar tantas áreas diferentes del cuerpo, el diagnóstico puede ser difícil.

Luego de un examen físico minucioso, el médico puede sugerir la realización de análisis de sangre para comprobar si hay niveles elevados en sangre de ciertos anticuerpos producidos por el sistema inmunitario. Es posible que el médico tome una pequeña muestra de tejido (biopsia) de la piel afectada para examinarla en el laboratorio en busca de anomalías.

El médico también puede sugerir pruebas de respiración (pruebas de función pulmonar), una exploración por tomografía computarizada de los pulmones y un ecocardiograma del corazón.

Tratamiento

En algunos casos, los problemas en la piel asociados con la esclerodermia desaparecen por sí solos en tres a cinco años. El tipo de esclerodermia que afecta los órganos internos suele empeorar con el tiempo.

Medicamentos

No se ha creado ningún fármaco que pueda detener el proceso subyacente de la esclerodermia, o la sobreproducción de colágeno. Sin embargo, diversos medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas de la esclerodermia o ayudar a prevenir las complicaciones. Para lograrlo, estos fármacos actúan de la siguiente manera:

  • Dilatan los vasos sanguíneos. Los medicamentos para la presión arterial que dilatan los vasos sanguíneos pueden ayudar a prevenir problemas pulmonares y renales, además de ayudar a tratar la enfermedad de Raynaud.
  • Inhiben el sistema inmunitario. Los medicamentos que inhiben la acción del sistema inmunitario, como los que se toman después del trasplante de un órgano, pueden ayudar a reducir los síntomas de esclerodermia.
  • Reducen el ácido estomacal. Los medicamentos como el omeprazol (Prilosec) pueden aliviar los síntomas del reflujo ácido.
  • Previenen infecciones. Un ungüento antibiótico, la limpieza y la protección contra el frío pueden ayudar a prevenir la infección de las úlceras en las yemas de los dedos causadas por la enfermedad de Raynaud. Las vacunas regulares contra la influenza y la neumonía pueden ayudar a proteger los pulmones si se han dañado por la esclerodermia.
  • Alivian el dolor. Si los analgésicos de venta libre no te calman el dolor, puedes pedirle al médico que te recete medicamentos más fuertes.

Terapia

Los fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales pueden ayudarte a lograr lo siguiente:

  • Controlar el dolor
  • Mejorar la fuerza y la movilidad
  • Mantener la independencia en las tareas diarias

Cirugía

Utilizadas como un último recurso, las opciones quirúrgicas para las complicaciones de la esclerodermia pueden incluir lo siguiente:

  • Amputación. Si las úlceras en los dedos causadas por una enfermedad de Raynaud grave han dado lugar a la gangrena, puede ser necesaria la amputación.
  • Trasplante de pulmón. Las personas que tienen presión arterial alta en las arterias de los pulmones (hipertensión pulmonar) pueden ser candidatos a un trasplante de pulmón.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

Puedes tomar diversas medidas para ayudar a tratar los síntomas de la esclerodermia:

  • Mantenerte activo. El ejercicio mantiene la flexibilidad del cuerpo, mejora la circulación y alivia la rigidez. Los ejercicios de amplitud de movimiento pueden ayudar a mantener la piel y las articulaciones flexibles.
  • No fumes. La nicotina hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que empeora la enfermedad de Raynaud. Fumar también puede provocar estenosis permanente de los vasos sanguíneos. Dejar de fumar es difícil; pide ayuda a tu médico.
  • Trata la acidez estomacal. Evita alimentos que te produzcan acidez estomacal o gases. También evita las comidas tarde por la noche. En la cama, eleva la cabeza para evitar que el ácido estomacal vuelva por el esófago (reflujo) mientras duermes. Los antiácidos pueden ayudar a aliviar los síntomas.
  • Protégete del frío. Usa guantes abrigados para proteger tus manos siempre que te expongas al frío, incluso cuando utilizas un congelador. Si estás expuesto al frío en el exterior, cúbrete la cara y la cabeza y siempre usa varias capas de ropas abrigadas.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Vivir con escleroderma, como con otras enfermedades crónicas, puede convertirse en una montaña rusa de emociones. A continuación te ofrecemos algunas sugerencias para ayudarte a evitar los altibajos:

  • Mantén las actividades normales diarias lo mejor que puedas.
  • Haz las cosas a tu ritmo y descansa bien.
  • Mantente conectado con tus amigos y familiares.
  • Sigue disfrutando de los pasatiempos que disfrutes y puedas realizar.

Recuerda que tu salud física puede afectar completamente tu salud mental. Es normal sentir negación, enojo y frustración cuando se tiene una enfermedad crónica.

A veces es posible que necesites herramientas adicionales para manejar tus emociones. Profesionales como los terapeutas o los psicólogos del comportamiento pueden ayudarte a tomar las cosas con calma. También te pueden ayudar a desarrollar maneras de hacer frente a desafíos o situaciones, como las técnicas de relajación.

Unirte a un grupo de apoyo, en el que puedes compartir experiencias y sentimientos con otras personas, suele ser una buena idea. Pregunta al médico qué grupos de apoyo están disponibles en tu comunidad.

Preparación para la consulta

Probablemente primero indiques los síntomas a tu médico de cabecera, quien podría derivarte a un reumatólogo, un médico especializado en el tratamiento de la artritis y otras enfermedades de las articulaciones, músculos y huesos. Debido a que el escleroderma puede afectar diversos sistemas de órganos, es posible que debas consultar a diversos especialistas.

Qué puedes hacer

Las consultas pueden ser breves. Para aprovechar al máximo el tiempo limitado, planifica con anticipación y escribe listas de información importante que incluyan:

  • Descripciones detalladas de todos tus síntomas
  • Una lista de todos los medicamentos que tomas y las dosis, incluidos suplementos y medicamentos no recetados
  • Preguntas para el médico, por ejemplo qué pruebas o tratamientos se recomiendan

Qué esperar del médico

El médico puede hacerte algunas de las siguientes preguntas:

  • ¿Se te duermen los dedos o cambian de color cuando tienes frío o tienes algún malestar?
  • ¿Tienes acidez o problemas para tragar con frecuencia?
  • ¿Tuvieron alguna vez tus padres o hermanos signos o síntomas similares?
June 21, 2016
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