Descripción general

Los nervios periféricos unen el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo. Los nervios periféricos son frágiles y se lesionan fácilmente.

Una lesión nerviosa puede afectar la capacidad del cerebro de comunicarse con los músculos y los órganos. El daño en los nervios periféricos se llama «neuropatía periférica».

El estiramiento o la presión de un nervio pueden provocar una lesión. Los nervios también pueden dañarse debido a otras enfermedades que los afectan, como la diabetes o el síndrome de Guillain-Barre.

En el síndrome del túnel carpiano, la presión en el nervio mediano de la muñeca causa daños. Otro motivo es que los nervios se aplasten, corten o dañen en un accidente, por ejemplo, una lesión deportiva o un choque automovilístico.

Las lesiones en los nervios periféricos pueden ser leves o graves. Los nervios están compuestos por fibras llamadas «axones» que están rodeadas de tejidos que actúan como aislantes.

Algunas veces, en una lesión en los nervios periféricos, se dañan las fibras o el aislante. Lo más probable es que estas lesiones se curen.

En los casos más graves de las lesiones en los nervios periféricos, se dañan tanto las fibras como el aislante, por lo que el nervio puede cortarse por completo. Estos tipos de lesiones son muy difíciles de tratar y quizás la recuperación no sea posible.

Por ejemplo, si sientes hormigueo o entumecimiento en la pierna, el brazo, el hombro o la mano, o sientes más debilitadas esas partes del cuerpo, es posible que te hayas lesionado uno o más nervios en un accidente. También es posible que sientas síntomas similares si un nervio está comprimido a causa de factores, como un conducto estrecho, un tumor u otras enfermedades.

Las lesiones graves en los nervios periféricos pueden causar la pérdida total de sensibilidad en la zona donde el nervio está dañado.

Es importante recibir atención médica lo antes posible en caso de lesión en un nervio periférico porque algunas veces los tejidos nerviosos pueden repararse. En algunos casos, el diagnóstico y tratamiento tempranos pueden prevenir las complicaciones y lesiones permanentes.