Atención médica para el prolapso de los órganos pélvicos en Mayo Clinic

  • El equipo de atención de Mayo Clinic. Un equipo multidisciplinario de expertos de Mayo Clinic especializados en medicina del suelo pélvico y cirugía reparadora en mujeres evalúa y trata los diferentes tipos de prolapso de los órganos pélvicos. Este equipo consta de ginecólogos y urólogos. Cada año, los médicos de Mayo Clinic atienden a aproximadamente 2900 mujeres con prolapso de los órganos pélvicos.
  • Tratamiento avanzado. Nuestros médicos cuentan con amplia experiencia en procedimientos de reparación, incluso en técnicas mínimamente invasivas que requieren solo pequeñas incisiones, lo que puede dar lugar a una estancia hospitalaria más breve y a una recuperación más rápida. Las opciones de tratamiento pueden comprender intervenciones quirúrgicas y no quirúrgicas.

Mayo Clinic en Rochester, Minn., Mayo Clinic en Phoenix/Scottsdale, Ariz., y Mayo Clinic en Jacksonville, Fla., están clasificadas entre los Mejores Hospitales para ginecología de acuerdo a las clasificaciones para Mejores Hospitales de U.S. News & World Report.

El diagnóstico en Mayo Clinic

El diagnóstico del prolapso de los órganos pélvicos comienza con la obtención de la historia clínica y una exploración física de los órganos pélvicos. Esto puede ayudar a tu proveedor de atención médica a determinar el tipo de prolapso, como prolapso de vejiga, de recto o de útero.

También pueden ser necesarias algunas pruebas. Pídele a tu profesional de salud que te explique por qué se realiza cada prueba. Las pruebas para detectar el prolapso de los órganos pélvicos comprenden:

  • Análisis del funcionamiento de la vejiga. Algunas pruebas son tan sencillas como descubrir si la vejiga tiene pérdidas cuando se coloca de vuelta en su lugar al momento de realizar la exploración física. Otras pruebas pueden medir cuán bien se vacía la vejiga. Ver estos resultados puede ayudarlos a ti y a tu médico a determinar el tipo de tratamiento más adecuado para el prolapso.
  • Pruebas de fuerza del suelo pélvico. El médico probará la fuerza del suelo pélvico y de los músculos de los esfínteres cuando realice la exploración física. De este modo, se evalúa la fuerza de los músculos y los ligamentos en que se apoyan las paredes vaginales, el útero, el recto, la uretra y la vejiga.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Un equipo de resonancia magnética utiliza un campo magnético y ondas de radio para crear imágenes detalladas de la pelvis. Esto es útil solo en casos complejos.
  • Ecografía. Este método por imágenes usa ondas sonoras de alta frecuencia para producir imágenes de los riñones, la vejiga y los músculos que rodean el ano. La ecografía es útil solo en casos complejos.

Tratamiento en Mayo Clinic

Tu tratamiento dependerá de la gravedad de los síntomas. Si el prolapso de los órganos pélvicos no te causa molestias, el profesional de salud podría recomendarte tratar el prolapso sin cirugía. Si los síntomas empeoran y afectan tu calidad de vida de manera significativa, podrías necesitar cirugía.

La debilidad en el suelo pélvico generalmente afecta a más de una zona. Por ejemplo, si tienes un prolapso de un órgano pélvico, es más probable que padezcas otro tipo de prolapso de los órganos pélvicos. Los especialistas en suelo pélvico de Mayo Clinic tratan de corregir todos los problemas relacionados con el prolapso al mismo tiempo.

Medicamentos

El estrógeno puede ser una opción de tratamiento para ciertas mujeres con prolapso. Muchas mujeres con prolapso también tienen menopausia, lo que provoca niveles inferiores de estrógeno. Tener muy poco estrógeno puede debilitar los músculos del suelo pélvico y provocar sequedad vaginal.

Algunas mujeres pueden recibir tratamiento con estrógenos antes de un procedimiento quirúrgico. Sin embargo, el estrógeno sistémico no es adecuado para todas las personas. Habla sobre los riesgos y beneficios con tu profesional de salud. El uso de estrógeno vaginal no suele presentar problemas.

Fisioterapia

Es posible que te recomienden fisioterapia con ejercicios para el suelo pélvico, que utilicen la biorretroalimentación para fortalecer músculos específicos del suelo pélvico. La biorretroalimentación implica el uso de dispositivos de control con sensores que se colocan en la vagina, el recto o sobre la piel.

Mientras realizas un ejercicio, la pantalla de una computadora muestra si estás utilizando los músculos correctos y la fuerza de cada tensión (contracción) para que puedas aprender a realizar los ejercicios adecuadamente. El fortalecimiento de los músculos a largo plazo es el factor más importante para reducir los síntomas. La biorretroalimentación te enseña cómo utilizar tus propios músculos para mantenerlos fuertes.

Pesarios

Algunas mujeres prefieren una opción no quirúrgica para tratar los órganos prolapsados. Los pesarios son dispositivos de silicona de diversas formas y tamaños. Estos dispositivos se colocan en la vagina para sostener los órganos pélvicos en su lugar.

Cirugía

Los médicos de Mayo Clinic pueden utilizar abordajes vaginales u otras cirugías mínimamente invasivas (laparoscópicas), como la cirugía robótica, para el tratamiento de algunos tipos de prolapso de los órganos pélvicos. La cirugía mínimamente invasiva permite que el cirujano realice pequeñas incisiones que puedan acortar tu estancia hospitalaria.

Habla con tu cirujano sobre por qué un procedimiento podría ser mejor que otro, cuál será el enfoque quirúrgico y qué materiales se utilizarán. También pregúntale a tu cirujano sobre el éxito del procedimiento planeado a largo plazo.

Según la ubicación del prolapso, existen distintas estrategias quirúrgicas para tratarlo:

  • Prolapso posterior. Un prolapso posterior involucra el recto y se lo conoce como «rectocele». El cirujano fija el tejido conjuntivo entre la vagina y el recto para reducir el tamaño de la protuberancia. Tu cirujano también puede extraer el exceso de tejido.
  • Prolapso anterior. Un prolapso anterior involucra la vejiga y se lo conoce como «cistocele». El cirujano empuja la vejiga hacia arriba y fija el tejido conjuntivo entre la vejiga y la vagina para mantener la vejiga en la posición adecuada.

    Tu cirujano también puede extraer el exceso de tejido. Si tienes incontinencia urinaria, el médico puede recomendarte una suspensión de cuello de la vejiga o un cabestrillo para sostener la uretra.

  • Prolapso uterino. Si no piensas tener hijos en el futuro, el cirujano puede recomendarte una cirugía para extraer el útero (histerectomía) con el fin de corregir el prolapso uterino.
  • Prolapso de cúpula vaginal. En las mujeres que han tenido una histerectomía, el prolapso se encuentra en el ápice o se denomina «prolapso apical». También conocido como «prolapso de cúpula vaginal», este tipo de prolapso podría involucrar la vejiga, el recto y, con frecuencia, el intestino delgado, caso en el que la protuberancia se denomina «enterocele». El cirujano puede realizar una cirugía correctiva a través de la vagina o el abdomen.

    En el abordaje vaginal, el cirujano utiliza los ligamentos que sostienen el útero para corregir el problema. Este tipo de cirugía se conoce como «fijación sacroespinosa».

    En el abordaje abdominal (que puede realizarse de forma laparoscópica, a través de robots o como un procedimiento abierto), el cirujano sujeta la vagina al coxis y pueden utilizarse trozos pequeños de malla sintética para ayudar a sostener los tejidos vaginales. Esta cirugía se denomina «colpopexia sacra». Si te preocupa el uso de mallas, habla con el cirujano acerca de los beneficios y los posibles riesgos.

Recuerda que la cirugía de prolapso solamente repara el tejido que sobresale. Si la protuberancia no te causa molestias, no se necesita cirugía. La recurrencia del prolapso es frecuente debido a que la cirugía no repara los tejidos debilitados fundamentales.

El prolapso se produce por una debilidad en los tejidos del suelo pélvico que crean una protuberancia, como una hernia. Cualquier cosa que hagas para detener el debilitamiento de estos tejidos puede ayudarte a evitar que la afección empeore o vuelva a aparecer después de una reparación quirúrgica, por ejemplo:

  • Dejar de fumar
  • Tratar los trastornos que puedan estar generando presión sobre el suelo pélvico, como la tos crónica o el estreñimiento
  • Perder peso
  • Fortalecer los músculos de la zona media y del suelo pélvico
  • Evitar levantar objetos pesados
  • No hacer esfuerzo al evacuar los intestinos

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Oct. 05, 2017