Un embarazo molar es una complicación poco frecuente del embarazo que se caracteriza por la multiplicación anormal de células llamadas trofoblastos. Estas células se suelen convertir en el órgano que alimenta al feto en desarrollo. Ese órgano también se conoce como la placenta.
Hay dos tipos de embarazos molares: el embarazo molar completo y el embarazo molar parcial. En el embarazo molar completo, el tejido de la placenta se hincha y parece formar quistes llenos de líquido. No hay feto.
En el embarazo molar parcial, la placenta puede tener tejido normal y anormal. Puede haber un feto, pero el feto no puede sobrevivir. El feto generalmente se pierde de forma temprana en el embarazo.
Un embarazo molar puede tener complicaciones graves, como un tipo de cáncer poco frecuente, y requiere tratamiento temprano.
Un embarazo molar puede parecer un embarazo normal al principio. Sin embargo, la mayoría ocasiona síntomas como los siguientes:
Debido a que existen formas más eficaces de identificar un embarazo molar, la mayoría se detectan en el primer trimestre. Si no se detecta durante los primeros tres meses, estos pueden ser los síntomas de un embarazo molar:

En un embarazo molar, la placenta no se forma de manera normal y puede parecer una masa de quistes. El feto no se forma o no se forma de la manera habitual y no puede sobrevivir.
La causa del embarazo molar es la fecundación de un óvulo de manera atípica. Por lo general, las células humanas contienen 23 pares de cromosomas. En la fecundación normal, un cromosoma de cada par proviene del padre y el otro, de la madre.
En un embarazo molar completo, uno o dos espermatozoides fecundan un óvulo. Los cromosomas que provienen del óvulo de la madre no están presentes o no funcionan, por lo que se duplican los cromosomas que provienen del padre. Ninguno de los cromosomas proviene de la madre.
En un embarazo molar parcial o incompleto, los cromosomas de la madre están presentes, y el padre provee dos grupos de cromosomas. Por lo tanto, el embrión tiene 69 cromosomas en lugar de 46. Esto suele ocurrir cuando dos espermatozoides fecundan un óvulo, lo que da como resultado una copia adicional de los genes del padre.
Los factores que pueden contribuir a un embarazo molar comprenden los siguientes:
Después de la extracción de la mola, podrían quedar restos de tejido molar que continúen creciendo. Esto se llama neoplasia trofoblástica gestacional persistente. La neoplasia trofoblástica gestacional es más frecuente en embarazos molares completos que en embarazos molares parciales.
Uno de los signos de la neoplasia trofoblástica gestacional persistente es un alto nivel de gonadotropina coriónica humana, que es una hormona del embarazo, después de la extracción de la mola. En algunos casos, la mola que causa el embarazo molar penetra en lo profundo de la capa intermedia de la pared uterina. Esto ocasiona sangrado de la vagina.
Generalmente, la neoplasia trofoblástica gestacional persistente se trata con quimioterapia. Otro tratamiento posible es la extirpación del útero, también denominada histerectomía.
En raras ocasiones, se presenta una forma cancerosa de la neoplasia trofoblástica gestacional conocida como coriocarcinoma, que se disemina a otros órganos. Por lo general, el coriocarcinoma se trata con éxito con quimioterapia. Esta complicación es más probable en un embarazo molar completo que en un embarazo molar parcial.
Si tuvo un embarazo molar, antes de intentar otro embarazo hable con el profesional de atención médica que seguirá su embarazo. Es recomendable que espere entre seis meses y un año. Si bien el riesgo de volver a tener un embarazo molar es bajo, aumenta luego de haber tenido uno.
En los embarazos posteriores, es posible que el profesional de atención médica haga ecografías antes de lo previsto para controlar su estado y asegurarse de que el bebé se esté desarrollando.