Después de la extracción de la mola, es posible que quede tejido molar y que este continúe creciendo. Esto se llama «enfermedad trofoblástica gestacional persistente». Ocurre después de un embarazo molar en alrededor de 1 de cada 5 mujeres, generalmente después de una mola completa en lugar de una parcial.

Uno de los signos de la enfermedad trofoblástica gestacional persistente es que el nivel de coriogonadotropina humana, una hormona del embarazo, se mantiene alto después de la extracción de la mola. En algunos casos, una mola invasiva penetra la capa intermedia de la pared uterina en profundidad, lo cual provoca sangrado vaginal. La enfermedad trofoblástica gestacional persistente casi siempre puede tratarse con éxito, generalmente con quimioterapia. Otra opción de tratamiento es la extracción del útero (histerectomía).

En raras ocasiones, se presenta una forma cancerosa de la enfermedad trofoblástica gestacional conocida como «coriocarcinoma» y se propaga a otros órganos. Por lo general, el coriocarcinoma se trata con éxito con múltiples medicamentos para el cáncer.

Oct. 24, 2014