Diagnóstico

No hay pruebas específicas disponibles para diagnosticar la enfermedad de Kawasaki. El diagnóstico implica descartar otras enfermedades que causan signos y síntomas similares, incluidas las siguientes:

  • Escarlatina, que es causada por bacterias estreptocócicas y resulta en fiebre, sarpullido, escalofríos y dolor de garganta
  • Artritis reumatoide juvenil
  • Síndrome de Stevens-Johnson, un trastorno de las membranas mucosas
  • Síndrome del choque tóxico
  • Sarampión
  • Ciertas enfermedades trasmitidas por las garrapatas, como la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas

El proveedor de atención médica hará una exploración física y solicitará exámenes de sangre y de orina para ayudar en el diagnóstico. Las pruebas podrían incluir las siguientes:

  • Análisis de sangre. Los análisis de sangre ayudan a descartar otras enfermedades y a revisar el recuento sanguíneo. Un recuento alto de glóbulos blancos y la presencia de anemia e inflamación son signos de la enfermedad de Kawasaki.
  • Electrocardiograma. Se colocan electrodos en la piel para medir los impulsos eléctricos de los latidos del corazón. La enfermedad de Kawasaki puede causar problemas con el ritmo cardíaco.
  • Ecocardiograma. Esta prueba utiliza imágenes de ultrasonido para mostrar el funcionamiento del corazón y puede ayudar a identificar problemas con las arterias coronarias.

Tratamiento

Para reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo, el proveedor de atención médica de tu hijo querrá comenzar el tratamiento para la enfermedad de Kawasaki tan pronto como sea posible, preferiblemente mientras tu hijo aún tenga fiebre. Los objetivos del tratamiento inicial son bajar la fiebre y la inflamación y prevenir el daño al corazón.

El tratamiento para la enfermedad de Kawasaki puede incluir lo siguiente:

  • Gammaglobulina. La infusión de una proteína inmunitaria (gammaglobulina) a través de una vena (por vía intravenosa) puede reducir el riesgo de problemas de las arterias coronarias. Esto ayuda a reducir la inflamación en los vasos sanguíneos.
  • Aspirina. Las dosis altas de aspirina pueden ayudar a tratar la inflamación. La aspirina también puede disminuir el dolor, la inflamación de las articulaciones y la fiebre. Es probable que la dosis de aspirina se reduzca una vez que la fiebre desaparezca durante 48 horas.

    El tratamiento con Kawasaki es una rara excepción a la regla que dice que la aspirina no debe administrarse a los niños. La aspirina se asoció con el síndrome de Reye, una afección poco común pero potencialmente mortal, en niños que se recuperan de la varicela o la gripe. A los niños con la enfermedad de Kawasaki se les debe dar aspirina solo bajo la supervisión de un proveedor de atención médica.

Debido al riesgo de complicaciones graves, el tratamiento inicial para la enfermedad de Kawasaki generalmente se administra en un hospital en donde los médicos pueden continuar controlando al niño.

Después del tratamiento inicial

Una vez que la fiebre baje, el niño podría necesitar tomar una dosis baja de aspirina durante al menos seis semanas, o por más tiempo si desarrolla un aneurisma de la arteria coronaria. La aspirina ayuda a prevenir la coagulación de la sangre.

Sin embargo, los niños que contraen gripe o varicela durante el tratamiento posiblemente deban dejar de tomar aspirina. El uso de la aspirina se ha vinculado con el síndrome de Reye, una afección médica poco común pero potencialmente mortal que puede afectar la sangre, el hígado y el cerebro de niños y adolescentes después de una infección viral.

Con tratamiento, el niño puede comenzar a mejorar poco después del primer tratamiento con gammaglobulina. Sin tratamiento, la enfermedad de Kawasaki dura aproximadamente 12 días. Sin embargo, las complicaciones cardíacas pueden durar más tiempo.

Supervisión de los problemas cardíacos

Si tu hijo tiene algún signo de problemas cardíacos, el proveedor de atención médica podría recomendar exámenes de seguimiento para controlar su salud cardíaca a intervalos regulares, a menudo entre 6 y 8 semanas después de que comenzó la enfermedad, y luego nuevamente después de seis meses.

Si los problemas cardíacos continúan, es posible que lo remitan a un médico que se especialice en el tratamiento de enfermedades cardíacas en niños (cardiólogo pediátrico). El tratamiento de las complicaciones cardíacas relacionadas con la enfermedad de Kawasaki depende del tipo de afección cardíaca.

Esperar a la vacunación

Si a tu hijo le dieron gammaglobulina, es una buena idea esperar por lo menos 11 meses para que reciba una vacuna con virus vivos atenuados, como la vacuna contra la varicela o el sarampión, ya que la gammaglobulina puede afectar la eficacia de estas vacunas. Dile al proveedor de atención médica de tu hijo que tuvo la enfermedad de Kawasaki.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Averigua todo lo que puedas sobre la enfermedad de Kawasaki para que puedas tomar decisiones informadas con el equipo de atención médica de tu hijo sobre las opciones de tratamiento.

La mayoría de los niños que padecen la enfermedad de Kawasaki se recuperan completamente. Por lo general, los niños que recibieron tratamiento por la enfermedad de Kawasaki se recuperan rápidamente y retoman sus actividades normales. Si el corazón de tu hijo resultó afectado, habla con el cardiólogo pediátrico para saber si es necesario restringir actividades.

Preparación para la consulta

Probablemente verás primero al proveedor de atención médica de la familia o al pediatra. En ocasiones, también se puede remitir a un niño a un médico que se especialice en el tratamiento de niños con afecciones cardíacas (cardiólogo pediátrico), con trastornos óseos y articulares (reumatólogo) o con enfermedades infecciosas.

A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte para la cita médica.

Qué puedes hacer

Lleva a un familiar o a un amigo a la cita médica, si es posible, para que te ayude a recordar la información que te den.

Prepara una lista de lo siguiente:

  • Los signos y síntomas de tu hijo, incluido cualquier síntoma que parezca no estar relacionado, y cuándo comenzaron. Trata de mantener un seguimiento de la evolución de la fiebre del niño y cuánto tiempo la tuvo.
  • Todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que toma tu hijo, incluso las dosis.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Para la enfermedad de Kawasaki, algunas preguntas básicas para hacer al proveedor de atención médica del niño incluyen las siguientes:

  • ¿Cuál es la causa más probable de los signos y los síntomas de mi hijo?
  • ¿Existen otras causas posibles de sus signos y síntomas?
  • ¿Mi hijo necesita hacerse pruebas?
  • ¿Cuánto tiempo durarán los signos y síntomas?
  • ¿Cuáles son los tratamientos disponibles y cuál me recomienda?
  • ¿Qué puedo hacer para que mi hijo se sienta mejor?
  • ¿Me puede dar folletos u otra información impresa? ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el proveedor de atención médica de tu hijo te haga preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cuál es la gravedad de los signos y los síntomas? ¿Cómo de alta fue la fiebre de tu hijo? ¿Cuánto duró?
  • ¿Hay algo que, al parecer, mejore los síntomas?
  • ¿Hay algo que, al parecer, empeore los síntomas?
  • ¿Estuvo expuesto tu hijo a alguna enfermedad infecciosa?
  • ¿Tomó tu hijo algún medicamento?
  • ¿Tiene tu hijo alguna alergia?