Existen muchos medicamentos para tratar la presión arterial alta. Elegir el correcto puede ser difícil. Aprende a buscar el mejor para ti.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Existen muchos medicamentos diferentes para reducir la presión arterial alta (antihipertensivos) disponibles, cada uno con ventajas y desventajas. El proveedor de atención médica podría recetarte más de un tipo para tratar la afección.

Tomar tus medicamentos según lo recetado, controlar la presión arterial y hacer cambios en tu estilo de vida pueden ayudarte a alcanzar y mantener una presión arterial saludable.

Si estás comenzando a tener presión arterial alta (prehipertensión) o si ya la tienes, los cambios en el estilo de vida pueden ayudarte a reducir o eliminar la necesidad de tomar medicamentos.

Prueba estos pasos que te ayudan a bajar y controlar la presión arterial.

  • Lleva una alimentación saludable que incluya muchas frutas y verduras.
  • Reduce la cantidad de sal (sodio) en tu dieta.
  • No fumes.
  • Controla el estrés.
  • Mantén un peso saludable.
  • Haz ejercicio de forma regular. Trata de realizar 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días de la semana. No pasa nada por dividir la actividad física en tres sesiones de 10 minutos al día.
  • Evita o limita el consumo de alcohol. Si eliges beber alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos saludables, beber con moderación significa una bebida al día para las mujeres y hasta dos bebidas al día para los hombres.

Si hacer cambios en el estilo de vida no es suficiente para controlar la presión arterial, el proveedor de atención médica probablemente te recete medicamentos para controlarla. Es posible que te administren uno o más de estos medicamentos:

  • Diuréticos. Los diuréticos eliminan el exceso de agua y de sodio del cuerpo, para que haya menos líquido en circulación en las venas y las arterias. Esto reduce la presión sobre las paredes de los vasos sanguíneos.

    Entre los tipos de diuréticos se encuentran los tiazídicos, de asa y ahorradores de potasio. Si los diuréticos no son suficientes para reducir la presión arterial, el proveedor de atención médica podría recomendarte otros medicamentos adicionales para la presión arterial al tratamiento.

  • Inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA). Ayudan a relajar los vasos sanguíneos al evitar la formación de una sustancia química del cuerpo (angiotensina) que estrecha los vasos sanguíneos.
  • Antagonistas de receptores de angiotensina II (ARA-II). Estos medicamentos bloquean la acción de la angiotensina.
  • Bloqueadores de los canales de calcio. Estos medicamentos evitan que el calcio ingrese a las células del corazón y las arterias, lo que permite que las arterias se relajen y se abran.
  • Betabloqueadores. Estos medicamentos actúan mediante el bloqueo de los efectos de la hormona epinefrina, que también se conoce como adrenalina. Hacen que el corazón lata más despacio y con menos fuerza.
  • Inhibidores de la renina. La renina es una sustancia que producen los riñones y que desencadena una serie de pasos que aumentan la presión arterial. Los inhibidores de la renina frenan la producción de esta sustancia.

Si no puedes alcanzar tu meta de presión arterial con uno o varios de los medicamentos mencionados anteriormente, estos son otros medicamentos que la reducen:

  • Alfabloqueadores. Los alfabloqueadores impiden que la hormona norepinefrina (noradrenalina) contraiga los músculos de las paredes de las arterias y venas más pequeñas, lo cual hace que los vasos permanezcan abiertos y relajados.
  • Alfabetabloqueadores. Los alfabetabloqueadores funcionan de manera similar a los betabloqueadores. Se pueden recetar si tienes hipertensión arterial y estás en riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca.
  • Agentes de acción central. Estos medicamentos evitan que el cerebro envíe señales al sistema nervioso para acelerar la frecuencia cardíaca y estrechar los vasos sanguíneos. De esta manera, el corazón no bombea con tanta fuerza y la sangre fluye más fácilmente por las venas y arterias.
  • Vasodilatadores. Estos medicamentos evitan que los músculos de las venas y arterias se contraigan y se estrechen. De esta manera, la sangre fluye con mayor facilidad y el corazón no tiene que bombear con tanta fuerza.
  • Antagonistas de la aldosterona. Estos medicamentos a menudo se usan con otros medicamentos, como un diurético. Los antagonistas de la aldosterona bloquean la hormona aldosterona, que a veces causa retención de sal y de líquidos, lo que contribuye a la hipertensión arterial. Generalmente, se recetan a aquellas personas cuya hipertensión arterial es difícil de controlar o que tienen diabetes o insuficiencia cardíaca.

La eficacia que tenga un medicamento puede depender de la edad, el sexo, la raza, el nivel de presión arterial y la salud general de cada persona.

La combinación de dos medicamentos, por lo general, funciona mejor que un solo medicamento para mantener la presión arterial bajo control. Algunas veces se necesitan más medicamentos para alcanzar el objetivo de presión arterial.

La hipertensión arterial a menudo va de la mano con otros problemas de salud. La hipertensión arterial aumenta el riesgo de tener una de estas afecciones:

  • Enfermedad renal crónica
  • Enfermedad de las arterias coronarias
  • Diabetes
  • Ataque cardíaco o accidente cerebrovascular
  • Insuficiencia cardíaca
  • Hinchazón o engrosamiento de la cavidad izquierda del corazón (hipertrofia ventricular izquierda)

Sin embargo, un tratamiento dirigido podría reducir el riesgo de estas afecciones médicas.

Por ejemplo, si tienes dolor en el pecho (angina de pecho) relacionado con la enfermedad de las arterias coronarias, es posible que tu proveedor de atención médica te recomiende un betabloqueador para disminuir la presión arterial, prevenir el dolor en el pecho, reducir la frecuencia cardíaca y disminuir el riesgo de muerte.

Si tienes diabetes e hipertensión arterial, tomar un diurético más un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) puede disminuir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco y un accidente cerebrovascular.

Si tienes diabetes, hipertensión arterial y enfermedad renal, podrías necesitar un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) o un antagonista de los receptores de la angiotensina II.

A menudo se necesita una combinación de cambios en el estilo de vida y medicamentos para ayudar a controlar la presión arterial. Sin embargo, no es inusual probar varios medicamentos o dosis antes de encontrar lo que mejor te funciona.

Controlar la presión arterial en casa puede ayudarlos a ti y a tu proveedor de atención médica a saber si el tratamiento está funcionando. Los tensiómetros para el hogar son fáciles de conseguir, baratos y no se necesita receta médica para comprarlos. Recuerda que medirse la presión arterial en casa no reemplaza las visitas al proveedor de atención médica.

March 05, 2022