Controlar la diabetes correctamente y cuidar los pies de manera regular ayuda a prevenir llagas graves en los pies que son difíciles de tratar y que pueden requerir la amputación.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Las complicaciones de la diabetes comprenden lesión a los nervios y mala circulación sanguínea. Estos problemas hacen que los pies sean vulnerables a las llagas en la piel (úlceras) que pueden empeorar rápido y son difíciles de tratar.

La buena noticia es que el control apropiado de la diabetes y el cuidado adecuado de los pies pueden ayudar a prevenir las úlceras en los pies. De hecho, un mejor cuidado de la diabetes probablemente sea la razón por la que las tasas de amputación de miembros inferiores hayan disminuido en más del 50 por ciento durante los últimos 20 años.

Sin embargo, cuando aparecen úlceras en los pies, es importante recibir atención inmediata. Una úlcera que no cicatriza y que provoca una lesión extensa en los tejidos y huesos puede requerir la extirpación quirúrgica (amputación) de un dedo, el pie o una parte de la pierna.

Esto es lo que tienes que saber para mantener los pies sanos, y qué sucede si es necesario realizar una amputación.

La mejor estrategia para prevenir las complicaciones de la diabetes, como las úlceras en los pies, es controlar adecuadamente la diabetes con una dieta saludable, ejercicio regular, control del azúcar en sangre y cumplimiento del régimen de medicamentos recetado.

Un cuidado adecuado de los pies ayudará a prevenir problemas con los pies y garantizará la atención médica inmediata cuando surja algún inconveniente. Los consejos para un cuidado adecuado de los pies comprenden lo siguiente:

  • Inspecciónate los pies a diario. Revísate los pies una vez al día en busca de ampollas, cortes, grietas, llagas, enrojecimiento, sensibilidad o hinchazón. Si tienes problemas para alcanzar los pies, usa un espejo de mano para mirar las plantas de los pies. Si te resulta incómodo sostener el espejo, colócalo sobre el piso o pídele ayuda a otra persona.
  • Lávate los pies todos los días. Lávate los pies a diario con agua tibia. Sécalos suavemente, en especial entre los dedos. Usa una piedra pómez para frotar con cuidado la piel sobre la cual suelen formarse callosidades. Espolvorea talco o almidón de maíz entre los dedos de los pies para mantener la piel seca. Usa una loción o crema humectante sobre el dorso y la planta de los pies para mantener la piel suave.
  • No elimines las callosidades u otras lesiones de los pies tú mismo. Para evitar lesionar la piel, no uses limas para uñas, cortaúñas ni tijeras para uñas sobre las callosidades, los callos, los juanetes, ni en las verrugas. No uses productos químicos para eliminar verrugas. Consulta con tu médico o especialista en pies (podólogo) para eliminar cualquiera de estas lesiones.
  • Córtate las uñas con cuidado. Córtate las uñas rectas. Lima los bordes filosos con cuidado, con una lima de uñas. Si no puedes cortarte las uñas tú mismo, pídele ayuda a una persona responsable del cuidado.
  • No camines descalzo. Para prevenir lesiones en los pies, no andes descalzo, ni siquiera dentro de la casa.
  • Usa calcetines secos y limpios. Usa calcetines fabricados con fibras que alejen la transpiración de la piel, como fibras acrílicas especiales y de algodón, no nailon. Evita los calcetines con elásticos ajustados que reduzcan la circulación, así como los calcetines gruesos y abultados que no se ajustan bien y que irritan la piel.
  • Compra zapatos que calcen bien. Compra calzado cómodo que brinde apoyo y que amortigüe el talón, el arco y la bola del pie (región metatarsiana). Evita el calzado ajustado y los tacos altos o los zapatos estrechos que aprietan los dedos del pie. Si un pie es más grande que el otro, elige el talle adecuado para el pie más grande. El médico puede recomendarte calzados especialmente diseñados (zapatos ortopédicos) que se ajustan a la forma exacta de tus pies, los amortiguan y distribuyen el peso del cuerpo en forma pareja.
  • No fumes. El tabaquismo empeora la circulación y disminuye la cantidad de oxígeno en la sangre. Estos problemas circulatorios pueden hacer que las heridas sean más graves y que la cicatrización sea deficiente. Habla con tu médico si necesitas ayuda para dejar de fumar.
  • Programa controles periódicos de los pies. El médico o podólogo puede inspeccionar los pies en busca de signos tempranos de lesión a los nervios, problemas de circulación u otros problemas en los pies. Programa controles de los pies al menos una vez al año, o más seguido, según la recomendación del médico.
  • Toma en serio las lesiones en los pies. Consulta con el médico si aparece un dolor en el pie que no mejora rápidamente u otros problemas persistentes en los pies. El médico te revisará el pie para hacer un diagnóstico y recetar el tratamiento adecuado.

Los tratamientos para las úlceras en los pies dependen de la gravedad de la herida. En general, el tratamiento utiliza métodos para quitar el tejido muerto o los residuos, mantener la herida limpia y propiciar su curación. Cuando la enfermedad tiene como resultado una pérdida grave de tejido o una infección potencialmente mortal, la amputación puede ser la única opción.

El cirujano extraerá el tejido dañado y conservará la mayor cantidad de tejido sano posible. Después de la cirugía, te supervisarán en el hospital durante hasta dos semanas. La herida podría tardar hasta entre cuatro y ocho semanas para curarse por completo.

Además de tu médico de atención primaria y el cirujano, podría haber otros profesionales médicos involucrados en el tratamiento, tales como:

  • Un endocrinólogo, que es un médico con capacitación especial en el tratamiento de la diabetes y otros trastornos hormonales
  • Un fisioterapeuta, que te ayudará a recuperar la fuerza, el equilibrio y la coordinación, y te enseñará a usar una extremidad artificial (protésica), una silla de ruedas u otro dispositivo para mejorar tu movilidad
  • Un terapeuta ocupacional, que se especializa en tratamientos para mejorar las habilidades cotidianas, como enseñarte a usar productos de adaptación para facilitar las actividades diarias
  • Un profesional de salud mental, como un psicólogo o un psiquiatra, que te puede ayudar a tratar tus sentimientos o expectativas respecto de la amputación o a hacer frente a las reacciones de otras personas
  • Un asistente social, que te puede ayudar a obtener servicios y a planificar los cambios en la atención

Incluso después de una amputación, es importante seguir el plan de tratamiento para la diabetes. Las personas que tuvieron una amputación corren un mayor riesgo de tener otra. Consumir alimentos saludables, hacer ejercicios regularmente, controlar el nivel de azúcar en sangre y evitar el tabaco puede ayudar a prevenir otras complicaciones de la diabetes.

Sept. 26, 2014