Los niños de todas las edades pueden enfermarse con la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). Pero la mayoría de los niños afectados generalmente no se enferman con tanta gravedad como los adultos, y algunos quizás no presenten ningún síntoma. Infórmate sobre los síntomas de la COVID-19 en bebés y niños, por qué los niños quizás se vean afectados de manera diferente por la COVID-19 y qué puedes hacer para prevenir que se propague el virus.

Mientras que todos los niños pueden contraer el virus que causa la COVID-19, no se enferman tan frecuentemente como los adultos. En su mayoría, los niños tienen síntomas leves, o no tienen síntomas.

De acuerdo a la Academia Estadounidense de Pediatría y la Asociación de Hospitales para Niños, en los Estados Unidos los niños representan aproximadamente un 12% de todos los casos de la COVID-19. Algunos estudios de investigación sugieren que es menos probable que los niños menores de 10 años (otros estudios sugieren menores de 14 años) se infecten con el virus que causa la COVID-19, en comparación con las personas de 20 años y mayores. Los índices de hospitalización para niños son mucho más bajos que para los adultos. Pero si los niños son internados, es necesario que los traten en la unidad de cuidados intensivos con la misma frecuencia que los adultos hospitalizados, de acuerdo a investigaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Además, los niños con afecciones de fondo como obesidad, diabetes, y asma, están a un mayor riesgo de enfermarse de gravedad con la COVID-19. Los niños que tienen una enfermedad cardíaca congénita, afecciones genéticas, o enfermedades que afectan el sistema nervioso o el metabolismo también están a más alto riesgo de enfermarse gravemente con la COVID-19.

La investigación también sugiere índices desproporcionadamente más altos de la COVID-19 entre los niños hispanos y de raza negra (no hispanos) comparados con los niños de raza blanca no hispanos. Los niños hispanos y los de raza negra no hispanos también tienen índices más altos de hospitalización.

Rara vez, algunos niños pueden desarrollar una afección grave que parece estar asociada con la COVID-19.

La respuesta todavía no está clara. Algunos expertos sugieren que los niños quizás no se vean afectados de manera tan grave por la COVID-19 porque hay otros coronavirus que se propagan en la comunidad y causan enfermedades como el resfriado común. Como los niños con frecuencia se resfrían, tal vez su sistema inmunitario esté preparado para proporcionarles alguna protección contra la COVID-19. También es posible que el sistema inmunitario de los niños interactúe con el virus de una manera diferente a la que lo hace el de los adultos. Algunos adultos se están enfermando porque su sistema inmunitario parece reaccionar en exceso al virus, lo que causa más daño al cuerpo. Quizás sea menos probable que esto suceda con los niños.

Aunque esto sea inusual, los niños menores de 1 año parecen estar a mayor riesgo de enfermarse de más gravedad con la COVID-19 que los niños mayores. Es posible que esto se deba a que su sistema inmunitario todavía es inmaduro, y que sus vías respiratorias son más pequeñas, lo que puede hacer más probable que presenten problemas para respirar si contraen infecciones virales en las vías respiratorias.

Los recién nacidos pueden infectarse con el virus que causa la COVID-19 durante su nacimiento o por exposición a cuidadores enfermos después del parto. Si tienes síntomas de la COVID-19, o estás esperando los resultados de tu prueba de detección porque tienes síntomas, se recomienda que durante la hospitalización después del parto te pongas una mascarilla de tela y tengas las manos limpias cuando cuides de tu bebé recién nacido. Está bien tener la cuna de tu bebé junto a tu cama mientras estés en el hospital, pero también se recomienda que te mantengas a una distancia razonable del bebé cuando sea posible. Cuando se toman estas medidas, el riesgo de que un recién nacido se infecte con el virus de la COVID-19 es bajo. La investigación sugiere que solo entre 2% y 5% de los bebés nacidos de mujeres que tienen la COVID-19 alrededor del momento del parto tienen resultados positivos en la prueba de detección en los días siguientes al nacimiento. Pero si estás enferma de gravedad con la COVID-19, quizás se necesite que estés separada temporariamente de tu bebé recién nacido.

Los bebén que tienen la COVID-19 o a quienes no se puede hacer la prueba porque no hay pruebas disponibles, y no tienen síntomas, podrán recibir el alta del hospital, dependiendo de las circunstancias. Se recomienda que los cuidadores del bebé lleven mascarillas y se laven las manos para protegerse. Se necesitará seguimiento frecuente con el proveedor de atención médica del bebé — por teléfono, visitas virtuales, o visitas en el consultorio — por dos semanas. Los bebés que tienen resultados negativos en la prueba de detección para la COVID-19 podrán ser dados de alta del hospital.

La vacuna de Pfizer/BioNTech contra la COVID-19, está disponible para las personas de 16 años y mayores. Varias compañías han comenzado a inscribir en ensayos clínicos para vacunas contra la COVID-19 a niños de12 años. Los estudios que incluyen a niños más jóvenes comenzarán pronto.

Mientras que los niños y los adultos presentan síntomas similares para la COVID-19, los síntomas en los niños tienden a ser más leves y parecerse a los del resfriado. La mayoría de los niños se recupera en una a dos semanas. Los posibles síntomas pueden incluir:

  • fiebre
  • congestión nasal o goteo de la nariz
  • tos
  • dolor de garganta
  • falta de aire o dificultad para respirar
  • fatiga
  • dolor de cabeza
  • dolores en los músculos
  • náuseas o vómitos
  • diarrea
  • comer poco o falta de apetito
  • nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato
  • dolor abdominal
  • conjuntivitis

Si tu hijo tiene síntomas de la COVID-19 y piensas que pueda tener la COVID-19, llama a su proveedor de atención médica. Mantén a tu hijo en casa y alejado de otros en cuanto sea posible, excepto para recibir atención médica. Si es posible, haz que tu hijo use un dormitorio y un baño separados de los que usan los otros miembros de la familia. Sigue las recomendaciones de los CDC, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y tu gobierno en cuanto a las medidas para cuarentena y aislamiento según sea adecuado.

Los factores usados para decidir si hacerle a tu hijo la prueba para detectar la COVID-19 pueden variar de acuerdo a dónde vivas. En los Estados Unidos, el doctor va a determinar si hay que hacer pruebas para la detección de la COVID-19 basándose en los signos y síntomas del niño, así como si el niño ha estado en contacto cercano con alguien que fue diagnosticado con la COVID-19. Quizás el doctor también considere hacer la prueba si tu hijo está a mayor riesgo de una enfermedad grave.

Para hacer la prueba para detectar la COVID-19, un proveedor de atención médica usa un hisopo largo para tomar una muestra de la parte de atrás de la nariz (muestra nasofaríngea). Luego, la muestra se envía a un laboratorio para analizarla. Si tu hijo está tosiendo con flema (esputo), eso también se puede enviar al laboratorio para analizarlo.

Pero los niños también pueden tener la COVID-19 sin presentar síntomas. Por eso, es esencial seguir las recomendaciones para prevenir la trasmisión de la COVID-19.

El síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico (MIS-C por sus siglas en inglés) es una enfermedad seria en que se inflaman gravemente algunas partes del cuerpo — como el corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, los riñones, el sistema digestivo, el cerebro, la piel, o los ojos. La evidencia indica que muchos de estos niños se infectaron con el virus de la COVID-19 en el pasado, como lo muestran los resultados positivos de la prueba de anticuerpos, lo que sugiere que el MIS-C está causado por una reacción del sistema inmunitario a la COVID-19 .

Los posibles signos y síntomas del MIS-C incluyen:

  • fiebre que dura 24 horas o más
  • vómitos
  • diarrea
  • dolor en el estómago
  • erupción cutánea
  • latidos rápidos del corazón
  • respiración rápida
  • ojos rojos
  • enrojecimiento o hinchazón de los labios y la lengua
  • sentirse inusualmente cansado
  • enrojecimiento o hinchazón en las manos o los pies
  • dolor de cabeza, mareos o aturdimiento
  • aumento del tamaño de los ganglios linfáticos

Los signos que advierten que se trata de una emergencia por el MIS-C incluyen:

  • incapacidad para despertarse o permanecer despierto
  • dificultad para respirar
  • confusión que es nueva
  • labios o cara de color azulado
  • dolor de estómago grave

Si tu hijo presenta cualquier signo que advierte que se trata de una emergencia, o está gravemente enfermo y presenta otros signos y síntomas, llévalo a la sala de emergencias, o llama al 911 o a tu número local para emergencias. Si tu hijo no está enfermo de gravedad, pero presenta otros signos o síntomas del MIS-C, comunícate con el médico del niño en seguida para que te aconseje.

Hay muchas medidas que se pueden tomar para prevenir que tu hijo se enferme con la COVID-19 y, si se enferma, para evitar contagiar a otros. Los CDC y la OMS recomiendan que tú y tu familia:

  • Mantengan las manos limpias. Se laven las manos con frecuencia con agua y jabón por lo menos durante 20 segundos. Si no disponen de agua ni jabón, usen un desinfectante de manos que contenga por lo menos un 60% de alcohol. Se cubran la boca y la nariz con el codo o un pañuelo descartable al toser o estornudar. Desechen el pañuelo descartable usado y se laven las manos. Eviten tocarse los ojos, la nariz, y la boca. Hagan que sus hijos se laven las manos inmediatamente después de volver a casa, así como después de usar el baño y antes de comer o preparar comida. Les muestren a sus hijos pequeños cómo crear pequeñas pompas de jabón al frotarse las manos, y cómo hacer entrar el jabón entre los dedos y hasta las puntas de los dedos, incluyendo los pulgares y el dorso de las manos. Los animen a que canten dos veces la canción entera de "Feliz cumpleaños" (aproximadamente 20 segundos) así pasan el tiempo que necesitan para limpiarse bien las manos.
  • Practiquen distanciamiento físico Eviten contacto cercano (menos de 6 pies o 2 metros) con cualquier persona que esté enferma o que presente síntomas. Reduzcan al mínimo las salidas de la casa. Si es posible, dejen a los niños en casa cuando salgan. Como las personas sin síntomas pueden contagiar el virus, no permitan que sus hijos se encuentren en persona para jugar con niños de otras casas — aunque todos ellos se sientan bien. Si sus hijos juegan afuera de la casa, asegúrense de que se mantengan a 6 pies (2 metros) de las personas que no vivan en su casa. Pueden describir esta distancia a su hijo como el largo de una puerta, o una bicicleta para adultos. No permitan que sus hijos jueguen a juegos o practiquen deportes en que compartan su equipo, como una pelota de básquetbol, o en los cuales no puedan mantener distancia física. Pospongan las visitas en persona de su hijo a adultos mayores. Animen a sus hijos a seguir en contacto con sus amigos y seres queridos a través de llamadas telefónicas o en conversaciones por video. Para mantener a sus hijos ocupados, consideren organizar comidas familiares virtuales, y noches de juegos, o encuentros virtuales para jugar con otros niños.
  • Limpien y desinfecten su casa. Concéntrense en limpiar todos los días las superficies que se tocan con frecuencia en las áreas compartidas de la casa, como mesas, perillas de puertas, sillas con respaldo duro, interruptores de luz, controles remotos, dispositivos electrónicos, manijas, escritorios, inodoros, y lavabos. También limpien las áreas que se ensucian con facilidad, como la mesa para cambiar al bebé, y las superficies que sus hijos tocan con frecuencia, como las superficies de su cama, la mesa de manualidades, la caja de los juguetes, y los juguetes. Usen agua y jabón para lavar los juguetes que sus hijos se pongan en la boca. Asegúrense de enjuagar bien y de secar estos juguetes. Laven la ropa de cama de los niños y sus juguetes de peluche lavables, cuando sea necesario, y a la temperatura más alta posible. Sequen por completo estos artículos. Lávense las manos después de tocar las pertenencias de sus hijos. Si cuidan a un bebé que tiene la COVID-19, lávense las manos después de cambiar los pañales o de tocar la ropa de cama, los juguetes, o los biberones del bebé.
  • Pónganse mascarillas de tela. Los CDC recomiendan ponerse mascarillas de tela en lugares públicos, como el supermercado, donde es difícil evitar el contacto cercano con otros. Esto se recomienda especialmente en las áreas donde se continúa propagando el virus en la comunidad. Este consejo está basado en datos que muestran que las personas con la COVID-19 pueden trasmitir el virus antes de darse cuenta de que lo tienen. Si tu hijo tiene 2 años o más, haz que se ponga una mascarilla de tela cuando ustedes salgan de casa y a la comunidad, para prevenir la trasmisión de la COVID-19 a otros. No les pongas una mascarilla a los niños menores de 2 años, a los niños que tengan cualquier problema para respirar, o a un niño que tenga una afección que le impida sacarse la mascarilla sin ayuda.

Además, continúa con las visitas de bienestar del niño, y actualiza sus vacunas. Esto es especialmente importante para los bebés y los niños menores de 2 años. Muchos proveedores de atención médica en comunidades afectadas por la COVID-19 están usando estrategias para separar las visitas de bienestar de las visitas para niños enfermos al atender a los niños enfermos en áreas separadas de sus consultorios o en ubicaciones diferentes. Si tu hijo debe ir a una visita de bienestar, habla con su médico sobre las medidas de seguridad que están tomando. No dejes que el miedo del contagio con el virus que causa la COVID-19 sea un obstáculo para que tu hijo se dé las vacunas para prevenir otras enfermedades graves.

Seguir las pautas para prevenir la trasmisión del virus que causa la COVID-19 puede ser particularmente difícil para los niños. Continúa siendo paciente. Sé un buen ejemplo, y así será más probable que tus hijos imiten lo que haces.

Feb. 23, 2021