Diagnósticos

Si presentas síntomas de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) o si estuviste expuesto al virus de la COVID-19, comunícate con tu proveedor de atención médica. También infórmale si tuviste contacto cercano con alguien a quien le diagnosticaron la COVID-19.

Los factores que se utilizan para decidir si es necesario hacerte la prueba del virus que causa la COVID-19 pueden variar según el lugar donde vivas. Según tu ubicación, es posible que se te tenga que examinar en tu clínica para determinar si las pruebas diagnósticas son apropiadas y están disponibles.

En los Estados Unidos, el proveedor de atención médica determinará si debes hacerte pruebas para detectar el virus que causa la COVID-19 según tus signos y síntomas, así como si tuviste contacto cercano con alguien a quien se le diagnosticó la enfermedad. Es posible que el proveedor de atención médica también considere hacer la prueba de detección si tienes mayor riesgo de una enfermedad grave o si vas a hacerte un procedimiento médico. Si tuviste contacto cercano con alguien que tiene la COVID-19, pero ya tuviste la enfermedad en los últimos tres meses, no es necesario que te hagas la prueba. Si recibiste todas las dosis de la vacuna y tuviste contacto cercano con alguien que tiene COVID-19, hazte la prueba entre 5 y 7 días después de haber tenido contacto con esta persona.

Para hacerte la prueba y detectar el virus de la COVID-19, un proveedor de atención médica toma una muestra de la nariz (muestra nasofaríngea), de la garganta (muestra faríngea) o de saliva. Las muestras luego se envían a un laboratorio para analizarlas. Si tienes tos con esputo, esa muestra también se puede enviar al laboratorio para analizarla. La Administración de Alimentos y Medicamentos autorizó pruebas que se hacen en casa para detectar el virus de la COVID-19. Estas pruebas están disponibles solo con receta médica.

Tratamientos

Actualmente, hay un solo medicamento aprobado para tratar la COVID-19. No hay ninguna cura disponible para la COVID-19. Los antibióticos no son eficaces contra las infecciones virales como la COVID-19. Actualmente, los investigadores prueban una variedad de posibles tratamientos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado el fármaco antiviral llamado remdesivir (Veklury) para tratar la COVID-19 en adultos y niños de 12 años o mayores que estén hospitalizados. El remdesivir se puede recetar a pacientes internados con la COVID-19 que necesitan administración de oxígeno o corren un mayor riesgo de tener una enfermedad grave. Este medicamento se administra a través de una aguja en la piel (por vía intravenosa).

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó un medicamento llamado Paxlovid que incluye nirmatrelvir (un fármaco que bloquea la actividad de una enzima específica necesaria para que se replique el virus que causa la COVID-19) y un medicamento antiviral llamado ritonavir que ayuda a hacer más lenta la descomposición del nirmatrelvir. Se autorizó el uso de Paxlovid para tratar la COVID-19 de leve a moderada en mayores de 12 años que corren un mayor riesgo de sufrir una forma grave de la enfermedad. Estos medicamentos se administran por vía oral, en forma de pastillas.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó otro medicamento llamado molnupiravir para tratar la COVID-19 de leve a moderada en adultos que corren un mayor riesgo de sufrir una forma grave de la enfermedad y que no pueden recurrir a ninguna otra opción de tratamiento. Este medicamento es una pastilla que se toma por vía oral.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó el uso de baricitinib (Olumiant), un fármaco para la artritis reumatoide, a fin de tratar la COVID-19 en algunos casos. El baricitinib es una pastilla que parece dar resultado contra la COVID-19, ya que reduce la inflamación y tiene un efecto antiviral. Este medicamento se puede usar en personas hospitalizadas con la COVID-19 que utilicen respiradores mecánicos o necesiten administración de oxígeno.

Los medicamentos con anticuerpos monoclonales incluyen sotrovimab, bebtelovimab, una combinación de bamlanivimab y etesevimab, y una combinación de casirivimab e imdevimab. Algunos anticuerpos monoclonales, incluidos bamlanivimab y etesevimab, y casirivimab e imdevimab, no son eficaces contra la COVID-19 que causa la variante ómicron. No obstante, sotrovimab y bebtelovimab sí se pueden utilizar para tratar la COVID-19 que causa esa variante.

Estos medicamentos se usan para tratar la COVID-19 de leve a moderada en personas que corren un mayor riesgo de enfermarse gravemente debido a la COVID-19. El tratamiento es ambulatorio y consiste en administrar una única dosis de infusión introduciendo una aguja en el brazo (por vía intravenosa). Para que su eficacia sea la mayor posible, estos medicamentos deben administrarse inmediatamente después de la aparición de los síntomas de COVID-19 y antes de la hospitalización.

Los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. recomendaron la dexametasona, un corticoide, para las personas hospitalizadas con COVID-19 grave, que requieren administración de oxígeno o respiración asistida. Si no se dispone de dexametasona, pueden utilizarse otros medicamentos corticoides, como la prednisona, la metilprednisolona o la hidrocortisona.

En algunos casos, es posible que se administren los medicamentos remdesivir, tocilizumab o baricitinib con dexametasona a las personas hospitalizadas que reciban ventilación mecánica o que necesiten administración de oxígeno.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) también autorizó el uso de la terapia con el plasma de personas convalecientes con altos niveles de anticuerpos para tratar la COVID-19. El plasma de personas convalecientes es sangre que donaron personas que se recuperaron de la COVID-19. Es posible que el plasma de personas convalecientes con altos niveles de anticuerpos se use para tratar a algunas personas hospitalizadas que tengan la COVID-19 y se encuentren en la primera etapa de la enfermedad o que tengan un sistema inmunitario debilitado.

Muchas personas con COVID-19 pueden tener una enfermedad leve y recibir un tratamiento de atención médica complementaria. La atención médica complementaria tiene como objetivo aliviar los síntomas y es posible que incluya:

  • Analgésicos (ibuprofeno o acetaminofén)
  • Jarabe o medicamentos para la tos
  • Reposo
  • Ingesta de líquidos

No hay evidencia de que se deba evitar el ibuprofeno, u otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides.

Si tienes síntomas leves, probablemente el proveedor de atención médica te recomiende que hagas la recuperación en tu casa. Es posible que recibas instrucciones especiales indicándote que debes controlar los síntomas y evitar la propagación de la enfermedad a otras personas. Probablemente se te pida que te aísles lo máximo posible de tu familia y de las mascotas mientras estés enfermo, que uses una mascarilla cuando estés con otras personas y con las mascotas y que uses un dormitorio y un baño separados.

Es probable que el proveedor de atención médica te recomiende que permanezcas en aislamiento en casa durante un período determinado, excepto para recibir atención médica. Es probable que el proveedor de atención médica te haga un seguimiento regular. Sigue las pautas del proveedor de atención médica y del departamento de salud local sobre cuándo puedes terminar con el aislamiento en casa.

Si estás muy enfermo, es posible que debas recibir tratamiento en el hospital.

Ensayos clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic sobre las pruebas de nuevos tratamientos, intervenciones y exámenes como un medio de prevenir, detectar, tratar, o controlar esta enfermedad.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Es común sentirse atemorizado y ansioso durante la pandemia de la COVID-19. Probablemente, te preocupe que tú o que tus seres queridos se enfermen. Quizás te preocupe cuidarte o cuidar a otros que estén enfermos.

En este momento, recuerda que debes cuidarte y controlar tu estrés.

  • Come alimentos saludables.
  • Duerme lo suficiente.
  • Haz actividad física.
  • Prueba ejercicios de relajación, como respiración profunda, estiramientos o meditación.
  • Evita mirar o leer las noticias en exceso.
  • Mantente en contacto con tus amigos y tu familia, como ser con llamadas telefónicas o de video.
  • Haz actividades que disfrutas, como leer un libro o mirar una película cómica.

Si estás enfermo con la COVID-19, es especialmente importante que hagas lo siguiente:

  • Descansa lo suficiente.
  • Bebe líquidos.
  • Comunícate inmediatamente con el proveedor de atención médica si tus síntomas empeoran.

Tener la COVID-19 o cuidar de alguien con la enfermedad puede causar estrés y ansiedad. Si el estrés afecta tu vida diaria después de varios días, comunícate con el proveedor de atención médica y considera solicitar una remisión a un profesional de la salud mental.

Preparación para la consulta

Para recibir el tratamiento de la COVID-19, puedes comenzar por consultar con tu médico principal de atención médica u otro proveedor de atención médica. De lo contrario, es posible que se te remita a un médico capacitado en el tratamiento de enfermedades infecciosas. Si crees que tienes la COVID-19, informa a tu proveedor de atención médica antes de dirigirte en persona. El proveedor de atención médica y el equipo médico podrán entonces:

  • Contactar con funcionarios de prevención y control de infecciones y de salud pública
  • Prepararte para llevarte a una habitación rápidamente
  • Tener una mascarilla lista para ti

A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte para la cita médica.

Qué puedes hacer

Cuando programes la cita médica, pregunta si hay algo que debas hacer con antelación. Prepara una lista de lo siguiente:

  • Los síntomas, incluidos aquellos que quizás no parezcan relacionados con el motivo de la cita médica
  • Tus viajes recientes, incluso cualquier viaje al extranjero
  • Información personal clave, que incluye situaciones de estrés importantes, cambios recientes en tu vida y antecedentes médicos familiares
  • Todos los medicamentos, vitaminas u otros suplementos que tomes, incluso las dosis
  • Preguntas para hacerle al médico

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe para que te ayude a recordar la información que recibas. Evita ir acompañado por más de una o dos personas. Consulta sobre la política de acompañantes antes de ir a la cita médica, ya que puede haber restricciones al respecto en el hospital o la clínica.

Algunas preguntas básicas para hacerle al proveedor de atención médica incluyen las siguientes:

  • ¿Qué probabilidad hay de que la COVID-19 sea la causa de estos síntomas?
  • ¿Cuáles son otras causas posibles de mis síntomas?
  • ¿Qué pruebas necesito hacerme?
  • ¿Qué plan de acción recomienda?
  • ¿Hay alguna restricción que deba seguir?
  • ¿Debería consultar con un especialista?

Qué esperar del médico

Es probable que el proveedor de atención médica te haga varias preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Adónde viajaste últimamente?
  • ¿Con quién tuviste contacto cercano?
  • ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?