Estar molesto y llorar es normal en los bebés, y un bebé molesto no necesariamente tiene cólicos. En un bebé sano y bien alimentado, los signos de cólicos consisten en:

  • Episodios de llanto previsibles. Un bebé que sufre de cólicos suele llorar a alrededor de la misma hora todos los días, generalmente al final de la tarde o al comienzo de la noche. Los episodios de cólicos pueden durar de unos minutos a tres horas o más. Cerca del final del episodio de cólicos, el bebé puede evacuar los intestinos o eliminar gases.
  • Llanto intenso o inconsolable. El llanto por cólicos es intenso, suena angustiado y generalmente tiene un tono agudo. Es posible que la cara del bebé se enrojezca y que sea extremadamente difícil, si no imposible, reconfortarlo.
  • Llanto que aparece sin razón aparente. Es normal que los bebés a veces lloren. Pero el llanto generalmente indica que el bebé necesita algo, como comida o un pañal limpio. El llanto asociado a los cólicos ocurre sin causa evidente.
  • Cambios de postura. Durante los episodios de cólicos, es frecuente que el bebé tenga las piernas dobladas, los puños apretados y los músculos abdominales tensos.

Los cólicos son frecuentes. Usualmente comienzan algunas semanas después del nacimiento y por lo general mejoran antes de los 3 meses. Hacia los 4 o 5 meses, la mayoría de los bebés con cólicos ha mejorado.

Cuándo consultar al médico

Busca atención médica inmediata si el llanto del bebé puede ser el resultado de una caída, una lesión o una enfermedad.

Llama al médico del bebé si:

  • Notas un tono azulado en la piel o los labios del bebé durante un episodio de llanto.
  • Estás preocupado por el llanto del bebé, especialmente si notas cambios en su alimentación, su sueño o su comportamiento.

Puedes ayudar al médico del bebé anotando en un diario cuándo llora y por cuánto tiempo. También lleva un registro de sus hábitos de sueño y alimentación.

May 14, 2014