Diagnóstico

A menudo, los médicos sospechan de C. difficile en casos de persona con diarrea y que tienen otros factores de riesgo para C. difficile. En esos casos, es probable que los médicos ordenen una o más de las siguientes pruebas.

Análisis de heces

Generalmente, las toxinas producidas por la bacteria C. difficile se pueden detectar en una muestra de heces. Existen varios tipos principales de pruebas de laboratorio, a saber:

  • Reacción en cadena de la polimerasa. Esta prueba molecular sensible puede detectar rápidamente el gen de la toxina B de C. difficile en una muestra de heces y es muy precisa.
  • GDH/EIA. Algunos hospitales usan una prueba de glutamato deshidrogenasa (GDH) junto con una prueba de inmunoensayo enzimático (EIA). La prueba de GDH es un ensayo muy sensible y puede descartar con precisión la presencia de C. difficile en muestras de heces.
  • Inmunoensayo enzimático. La prueba de inmunoensayo enzimático (EIA) es más rápida que otras pruebas, pero no es lo suficientemente sensible como para detectar muchas infecciones y tiene una tasa más alta de resultados normales falsos. Por lo general, esta no es la única prueba que se usa.
  • Ensayo de citotoxicidad celular. Una prueba de citotoxicidad busca los efectos de la toxina de C. difficile en células humanas que crecen en un cultivo. Este tipo de prueba es sensible, pero está menos disponible, es más engorrosa y requiere de 24 a 48 horas para obtener los resultados. Típicamente se usa en entornos de investigación.

Las pruebas para detectar C. difficile son innecesarias si no presentas diarrea o deposiciones acuosas y no son útiles para el tratamiento de seguimiento. Si no presentas diarrea, las heces no deben examinarse en busca de C. difficile.

Examen de colon

En raras ocasiones, para ayudar a confirmar un diagnóstico de infección por C. difficile y buscar causas alternativas de tus síntomas, el médico podría examinarte el interior del colon. Este examen (sigmoidoscopia flexible o colonoscopia) consiste en insertar un tubo flexible con una pequeña cámara en un extremo por del colon para buscar áreas de inflamación y pseudomembranas.

Exámenes de detección por imágenes

Si al médico le preocupan las posibles complicaciones de C. difficile, es probable que pida una radiografía o tomografía computarizada abdominal para tener imágenes del colon. Este examen puede detectar la presencia de complicaciones como el engrosamiento de la pared del colon, la expansión del intestino o, con menor frecuencia, un orificio (perforación) en el revestimiento del colon.

Tratamiento

El primer paso en el tratamiento de C. difficile es dejar de tomar el antibiótico que desencadenó la infección, cuando sea posible. Dependiendo de la gravedad de la infección, el tratamiento puede incluir lo siguiente:

  • Antibióticos. Irónicamente, el tratamiento estándar para C. difficile es otro antibiótico. Estos antibióticos evitan el desarrollo de C. difficile, lo que a su vez sirve como tratamiento para la diarrea y otras complicaciones. El médico puede recetar vancomicina (Vancocin HCL, Firvanq) o fidaxomicina (Dificid).

    El metronidazol (Flagyl) se puede utilizar en raras ocasiones si la vancomicina o la fidaxomicina no están disponibles.

  • Cirugía. Para las personas que tienen dolor intenso, insuficiencia orgánica, megacolon tóxico o inflamación del recubrimiento de la pared abdominal, la cirugía para extirpar la porción enferma del colon puede ser la única opción.

Infección recurrente

Hasta un 20 % de las personas con C. difficile se enferman de nuevo, ya sea porque la infección inicial nunca desapareció o porque se han infectado con una cepa diferente de la bacteria.

El riesgo de recurrencia es mayor si las personas:

  • Son mayores de 65 años
  • Están tomando otros antibióticos para una afección diferente mientras reciben tratamiento con antibióticos para la infección por C. difficile.
  • Tienen un trastorno médico preexistente grave, como insuficiencia renal crónica, enfermedad intestinal inflamatoria o enfermedad hepática crónica.

El tratamiento para la enfermedad recurrente puede incluir lo siguiente:

  • Antibióticos. La terapia con antibióticos para la recurrencia puede involucrar uno o más ciclos de un medicamento. En general, las pautas recomiendan no repetir la misma terapia utilizada para una infección inicial para una infección recurrente. La efectividad de la terapia con antibióticos disminuye con cada recurrencia posterior.
  • Trasplante de microbiota fecal. También conocido como trasplante de heces, el trasplante de microbiota fecal está emergiendo como una estrategia alternativa para tratar las infecciones recurrentes por C. difficile. Aunque el trasplante de microbiota fecal se considera experimental y aún no ha sido aprobado por la FDA, actualmente se están llevando a cabo estudios clínicos.

    El trasplante de microbiota fecal restaura la salud de las bacterias intestinales colocando las heces de otra persona (de un donante) en el colon a través de un colonoscopio o una sonda nasogástrica. Los donantes se examinan para detectar afecciones, su sangre se analiza para detectar infecciones y las heces se examinan detenidamente para detectar parásitos, virus y otras bacterias infecciosas antes de ser utilizadas para el trasplante de microbiota fecal.

    Las investigaciones han demostrado que el trasplante de microbiota fecal realizado una o más veces tiene una tasa de éxito superior al 85 % en el tratamiento de las infecciones por C. difficile.

  • Probióticos. Los probióticos son organismos, como las bacterias y la levadura, y son de venta libre. La función de estos productos en la infección por C. difficile es polémico. Las investigaciones no han demostrado sistemáticamente que los productos actualmente disponibles sean útiles para prevenir o tratar la infección por C. difficile. Actualmente, se están estudiando los probióticos avanzados para su uso potencial en el tratamiento o la prevención de la C. difficile, pero no están disponibles en la actualidad.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

El tratamiento de apoyo para casos de diarrea incluye lo siguiente:

  • Mucho líquido. Elige líquidos que contengan agua, sal y azúcar, como jugo de fruta diluido, refrescos y caldos.
  • Buena nutrición. Si tienes diarrea acuosa, ingiere alimentos con almidón, como papas, fideos, arroz, trigo y avena. Otras buenas elecciones son galletitas saladas, bananas, sopa, y verduras hervidas. Si no tienes hambre, al comienzo quizás necesites una dieta líquida. Después de que la diarrea desaparezca, es posible que tengas dificultades temporales para digerir la leche y los productos lácteos.

Infección por C. difficile - atención en Mayo Clinic

Sept. 13, 2019
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