Diagnóstico

Los médicos a menudo sospechan de una infección por C difficile en toda persona con diarrea que haya estado tomando antibióticos dentro de los dos meses anteriores o cuando la diarrea se presenta unos pocos días después de una hospitalización. En esos casos, es posible que tengas que hacer una o más de las siguientes pruebas.

Stool tests

Toxins produced by C. difficile bacteria can usually be detected in a sample of your stool. Several main types of lab tests exist, and they include:

  • Enzyme immunoassay. The enzyme immunoassay (EIA) test is faster than other tests but isn't sensitive enough to detect many infections and has a higher rate of falsely normal tests.
  • Polymerase chain reaction. This sensitive molecular test can rapidly detect the C. difficile toxin B gene in a stool sample and is highly accurate.
  • GDH/EIA. Some hospitals use a glutamate dehydrogenase (GDH) in conjuction with an EIA test. GDH is a very sensitive assay and can accurately rule out the presence of C. difficile in stool samples.
  • Cell cytotoxicity assay. A cytotoxicity test looks for the effects of the C. difficile toxin on human cells grown in a culture. This type of test is sensitive, but it is less widely available, more cumbersome to do and requires 24 to 48 hours for test results. Some hospitals use both the EIA test and cell cytotoxicity assay to ensure accurate results.

Testing for C. difficile is unnecessary if you're not having diarrhea or watery stools, and is not helpful for follow-up treatment.

Examen de colon

En casos poco frecuentes, es posible que el médico examine el interior del colon para ayudar a confirmar el diagnóstico de infección por C. difficile y buscar alternativas. En esta prueba (colonoscopia o sigmoidoscopia flexible) se coloca un tubo flexible con una pequeña cámara en un extremo por el colon para buscar áreas con inflamaciones y seudomembranas.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

Si al médico le preocupan las posibles complicaciones de C. difficile, es probable que pida una radiografía o tomografía computarizada abdominal para hacer una exploración del colon. Este examen puede detectar la presencia de complicaciones como el engrosamiento de la pared del colon, la expansión del intestino o, con menor frecuencia, un agujero (perforación) en el revestimiento del colon.

Tratamiento

El primer paso para el tratamiento de C. difficile es suspender el antibiótico que desencadenó la infección, si es posible. Según la gravedad de la infección, el tratamiento podría incluir:

  • Antibióticos. Irónicamente, el tratamiento estándar para C. difficile es otro antibiótico. Estos antibióticos evitan el desarrollo de C. difficile, lo que a su vez sirve como tratamiento de la diarrea y demás complicaciones.

    En el caso de infecciones leves y moderadas, los médicos suelen recetar metronidazol (Flagyl) por vía oral. La Administración de Alimentos y Medicamentos no aprobó el metronidazol para la infección de C. difficile, pero sí se demostró su eficacia en las infecciones leves y moderadas. Entre los efectos secundarios del metronidazol se incluyen náuseas y sabor amargo en la boca.

    En los casos más graves y recurrentes, también se puede recetar vancomicina (Vancocin) por vía oral.

    También se aprobó otro antibiótico oral, fidaxomicina (Dificid), para el tratamiento de C. difficile. En uno de los estudios, la tasa de recurrencia de C. difficile entre las personas que tomaron fidaxomicina fue menor que entre las personas que tomaron vancomicina. No obstante, el costo de la fidaxomicina es considerablemente mayor que el del metronidazol y la vancomicina. Entre los efectos secundarios frecuentes de la vancomicina y la fidaxomicina se incluyen dolores abdominales y náuseas.

  • Cirugía. Para las personas con dolores muy fuertes, insuficiencias en los órganos, megacolon tóxico o inflamación del recubrimiento de la pared abdominal, la única opción podría ser una cirugía para eliminar la porción no deseada del colon.

Infección recurrente

Hasta el 20 por ciento de las personas con C. difficile se enferman de nuevo, ya sea porque la infección inicial no desapareció o porque se infectan con una cepa diferente de la bacteria. Sin embargo, después de dos o más recurrencias, la tasa de recurrencia posterior aumenta hasta el 65 por ciento.

El riesgo de recurrencia es mayor si tienes alguna de estas características:

  • Eres mayor de 65 años
  • Estás tomando otros antibióticos para una afección diferente mientras recibes tratamiento con antibióticos para la infección por C. difficile
  • Tienes un trastorno médico grave preexistente, como insuficiencia renal crónica, enfermedad intestinal inflamatoria o enfermedad hepática crónica

El tratamiento para la enfermedad recurrente puede incluir lo siguiente:

  • Antibióticos. El tratamiento con antibióticos para la recurrencia puede incluir uno o más ciclos de un medicamento (habitualmente, vancomicina), una dosis con reducción gradual de un medicamento o un antibiótico que se administra una vez cada dos o tres días (método conocido como régimen de pulsos). La eficacia del tratamiento con antibióticos disminuye con cada recurrencia subsiguiente.
  • Trasplante de microbiota fecal (TMF). También conocido como trasplante fecal, el trasplante de microbiota fecal es una estrategia alternativa para tratar infecciones recurrentes por C. difficile. Si bien aún no está aprobado por la FDA, actualmente hay estudios clínicos en curso del trasplante de microbiota fecal.

    El trasplante de microbiota fecal restaura las bacterias intestinales sanas al introducir heces de otra persona (donante) en el colon mediante un colonoscopio o una sonda nasogástrica. Los donantes se examinan para detectar afecciones médicas, su sangre se analiza para detectar infecciones y las heces se examinan detenidamente para descartar parásitos, virus y otras bacterias infecciosas antes de utilizarlas en el trasplante de microbiota fecal.

    La investigación demuestra que el trasplante de microbiota fecal tiene una tasa de éxito de más del 90 por ciento en el tratamiento de las infecciones por C. difficile.

  • Probióticos. Los probióticos son organismos, como bacterias y hongos, que ayudan a restaurar el equilibrio en los intestinos. Un hongo llamado Saccharomyces boulardii, en conjunto con los antibióticos, podría ayudar a prevenir las infecciones recurrentes posteriores de C. difficile.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Modo de vida y remedios caseros

El tratamiento complementario para la diarrea comprende:

  • Líquido abundante. Elige líquidos que contengan agua, sal y azúcar, como el juego de fruta diluido, refrescos y caldos.
  • Buena alimentación. Si tienes diarrea líquida, come alimentos con almidón, como papa, fideos, arroz, trigo y avena. Otras buenas opciones son las galletas de sal, las bananas, la sopa y los vegetales hervidos. Si no tienes hambre, es posible que necesites una dieta líquida al principio. Después de que se te vaya la diarrea, es posible que tengas dificultades para digerir la leche y los productos a base de leche durante un tiempo.

Infección por C. difficile care at Mayo Clinic

June 18, 2016
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