Un ataque al corazón ocurre cuando el flujo de sangre hacia el corazón se bloquea, en su mayoría por una acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias, que forman una placa en las arterias que alimentan al corazón (arterias coronarias). El flujo sanguíneo interrumpido puede dañar o destruir parte del músculo del corazón.

Un ataque cardiaco, también conocido como infarto de miocardio, puede ser fatal, pero el tratamiento ha mejorado de manera importante a través de los años. Es crucial llamar al 911 o a tu número local de emergencias médicas si crees que estás teniendo un ataque al corazón.

Los signos y síntomas comunes de un ataque al corazón incluyen:

  • Presión, opresión, dolor o molestias en tu pecho o brazos que pueden extenderse hasta tu cuello, mandíbula o espalda
  • Náuseas, indigestión, acidez o dolor abdominal
  • Dificultad para respirar
  • Sudoración fría
  • Fatiga
  • Aturdimiento o mareos repentinos.

Los síntomas de un ataque al corazón varían

No todas las personas que sufren ataques al corazón tienen los mismos síntomas ni se presentan con la misma intensidad. Algunas personas tienen poco dolor; otras tienen dolor más intenso. Algunas no tienen síntomas, mientras que para otras, el primer signo es un paro cardiaco repentino. Sin embargo, entre más signos y síntomas tengas, existe una mayor posibilidad de que sufras un ataque cardiaco.

Algunos ataques al corazón son repentinos, pero muchas personas tienen signos y síntomas de alerta horas, días o semanas antes. La advertencia más temprana puede ser dolor recurrente en el pecho (angina de pecho) que se desencadena por esfuerzo y se alivia con descanso. La angina de pecho es provocada por una reducción temporal del flujo de sangre hacia el corazón.

Un ataque cardiaco es diferente de una enfermedad en la que tu corazón se detiene repentinamente (paro cardiaco repentino, el cual ocurre cuando un trastorno eléctrico altera el bombeo de tu corazón y provoca que la sangre deje de fluir al resto de tu cuerpo). Un ataque al corazón puede provocar un paro cardiaco, pero no es la única causa.

Cuándo ver a un médico

Actúa de inmediato. Algunas personas esperan demasiado porque no identifican los signos ni los síntomas importantes. Sigue estos pasos:

  • Pide ayuda de emergencia médica. Si sospechas que estás teniendo un ataque al corazón, no lo dudes. Llama inmediatamente al 911 o a tu número de emergencia local. Si no tienes acceso a servicios médicos de emergencia, pide a alguien que te lleve al hospital más cercano.

    Conduce por ti mismo sólo si no existe otra opción. Debido a que tu problema puede empeorar, conducir puede ponerte a ti y a otros en riesgo.

  • Toma nitroglicerina, si te lo indicó tu médico. Úsala según lo prescrito mientras esperas la ayuda médica.
  • Toma aspirina si te lo recomendaron. Tomar aspirina durante un ataque al corazón puede reducir el daño al evitar que tu sangre se coagule.

    La aspirina puede interactuar con otros medicamentos; sin embargo, no tomes aspirina a menos que tu médico o el personal de emergencia médica te lo hayan recomendado. No te demores en llamar al 911 o al número de emergencias de tu localidad para saber si puedes tomar una aspirina. Primero llama para pedir ayuda.

Qué hacer si ves a alguien que está teniendo un ataque al corazón

Si encuentras a alguien que está inconsciente, primero llama para obtener asistencia médica de emergencia. Luego comienza con RCP para mantener la sangre fluyendo. Presiona fuerte y rápido sobre el pecho de la persona — alrededor de 100 compresiones por minuto. No es necesario revisar las vías respiratorias de la persona ni dar respiración de boca a boca a menos que hayas tenido capacitación en RCP.

Un ataque al corazón ocurre cuando una o más de tus arterias coronarias se bloquean. Con el tiempo, una arteria coronaria puede estrecharse por la acumulación de diferentes sustancias, incluyendo colesterol (ateroesclerosis). Esta enfermedad, conocida como enfermedad de las arterias coronarias, provoca la mayoría de los ataques al corazón.

Durante un ataque cardiaco, una de estas placas puede romperse y derramar el colesterol y otras sustancias dentro del torrente sanguíneo. Un coágulo de sangre se forma en el lugar de la ruptura. Si es lo suficientemente grande, el coágulo puede bloquear completamente el flujo de sangre a través de la arteria coronaria.

Otra causa de un ataque al corazón es un espasmo de una arteria coronaria que evita el flujo de sangre a una parte del músculo del corazón. El uso de tabaco y de drogas ilícitas, como la cocaína, puede provocar un espasmo que amenace tu vida. Un ataque al corazón también puede ocurrir debido a un desgarre en la arteria del corazón (disección espontánea de la arteria coronaria).

Algunos factores contribuyen a la acumulación no deseada de depósitos grasos (ateroesclerosis) que estrecha las arterias a lo largo de tu cuerpo. Puedes mejorar o eliminar muchos de estos factores de riesgo para reducir tus posibilidades de tener un primer ataque al corazón o uno posterior.

Los factores de riesgo de un ataque cardiaco incluyen:

  • Edad. Los hombres de 45 años o mayores y las mujeres de 55 años o mayores tienen más probabilidad de tener un ataque al corazón que los hombres o mujeres más jóvenes.
  • Tabaco. Fumar y la exposición a largo plazo al humo de segunda mano incrementa el riesgo de un ataque al corazón.
  • Presión arterial alta. Con el tiempo, la presión arterial alta puede dañar las arterias que alimentan a tu corazón al acelerar la ateroesclerosis. La presión arterial alta que se presenta con la obesidad, fumar, el colesterol alto o la diabetes incrementan tu riesgo aún más.
  • Niveles altos de colesterol o trigliceridos en la sangre. Un nivel alto de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL) (el colesterol "malo") tiende a estrechar las arterias. Un alto nivel de trigliceridos, un tipo de grasa en la sangre relacionado con tu dieta, también aumenta tu riesgo de un ataque al corazón. Sin embargo, un alto nivel de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) (el colesterol "bueno") disminuye tu riesgo de un ataque cardiaco
  • Diabetes. La insulina, una hormona secretada por tu páncreas, le permite a tu cuerpo utilizar glucosa, una forma de azúcar. Tener diabetes — no producir la insulina suficiente o no responder a la insulina de manera apropiada — provoca que tus niveles de azúcar en la sangre de tu cuerpo se eleven. La diabetes, en especial la no controlada, incrementa tu riego de un ataque al corazón.
  • Antecedentes familiares de ataques al corazón. Si tus hermanos, padres o abuelos han sufrido ataques al corazón (a la edad de 55 años en familiares hombres y a la edad de 65 años en familiares mujeres), puedes tener mayor riesgo.
  • Falta de actividad física. Un estilo de vida inactivo contribuye a tener altos niveles de colesterol en la sangre, así como a la obesidad. Las personas que realizan ejercicios aeróbicos con regularidad cuentan con un mejor estado cardiovascular, el cual disminuye su riesgo de tener un ataque cardiaco. El ejercicio también resulta benéfico para bajar la presión arterial.
  • Obesidad. La obesidad se asocia con los niveles altos de colesterol en la sangre, los niveles elevados de trigliceridos, presión arterial alta y diabetes. Sin embargo, perder sólo 10 por ciento de tu peso corporal puede disminuir este riesgo.
  • Estrés. Puedes responder al estrés de formas que incrementen tu riesgo de un ataque al corazón.
  • Uso ilegal de drogas. Utilizar drogas estimulantes, como cocaína o anfetaminas, puede desencadenar un espasmo en tus arterias coronarias, lo que probablemente cause un ataque al corazón.
  • Antecedentes de preeclampsia. Este trastorno provoca presión arterial alta durante el embarazo e incrementa el riesgo de por vida de sufrir un ataque al corazón.
  • Un antecedente de una enfermedad autoinmune, como artritis reumatoide o lupus. Enfermedades como la artritis reumatoide, el lupus y otras enfermedades autoinmunes pueden incrementar tu riesgo de tener un ataque al corazón.

Por lo general, las complicaciones se relacionan con el daño hecho a tu corazón durante un ataque. El daño puede llevar a:

  • Ritmos cardiacos anormales (arritmias). Pueden desarrollarse "cortocircuitos" eléctricos, lo que da como resultado ritmos cardiacos anormales, algunos de los cuales pueden ser graves, e incluso fatales.
  • Insuficiencia cardiaca. Un ataque puede dañar tanto tejido cardiaco que el músculo restante del corazón no pueda bombear sangre. La insuficiencia cardiaca puede ser temporal o puede ser una enfermedad crónica que resulta de un daño permanente y extenso a tu corazón.
  • Ruptura cardiaca. La áreas del músculo del corazón debilitadas por un ataque cardiaco pueden romperse, dejando un agujero en una parte del corazón. Por lo general, esta ruptura es fatal.
  • Problemas de la válvula. Las válvulas del corazón dañadas durante un ataque al corazón pueden desarrollar problemas serios de fuga.

Por lo general, un ataque al corazón se diagnostica en una situación de emergencia. Sin embargo, si estás preocupado por los riesgos que tienes de tener un ataque al corazón, visita a tu médico para identificar tus factores de riesgo y hablar sobre su prevención. Si tu riesgo es alto, es posible que te envíen con un especialista en el corazón (cardiólogo).

Aquí te ofrecemos información para ayudarte a estar preparado para tu consulta.

Lo que puedes hacer

  • Sé consciente de las restricciones previas a la consulta. Cuando solicites la consulta, pregunta si hay algo que necesites hacer con antelación, como restringir tu dieta. Para realizarte un análisis de colesterol, por ejemplo, necesitas ayuno previo.
  • Escribe tus síntomas, incluyendo cualquiera que parezca no estar relacionado con la enfermedad de las arterias coronarias.
  • Escribe tu información personal clave, incluyendo antecedentes familiares de enfermedad del corazón, accidente cerebrovascular, presión arterial alta o diabetes, así como factores de estrés importantes o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de los medicamentos, vitaminas y suplementos que estés tomando.
  • Que alguien te acompañe, si es posible. La persona que te acompañe puede recordar algo que omitiste u olvidaste.
  • Prepárate para discutir tu dieta y tus hábitos de ejercicio. Si no sigues una dieta ni una rutina de ejercicios, prepárate para hablar con tu médico sobre los retos a los que podrías enfrentarte al empezar.
  • Escribe preguntas que quieras realizarle a tu médico.

Hacer una lista de preguntas puede ayudarte a aprovechar la mayor parte del tiempo con tu médico. Algunas preguntas básicas para realizarle a tu médico sobre cómo evitar un ataque al corazón incluyen:

  • ¿Qué exámenes necesito realizarme para determinar la salud actual de mi corazón?
  • ¿Qué alimentos debo comer o evitar?
  • ¿Cuál es un nivel adecuado de actividad física?
  • ¿Qué tan seguido debo realizarme exámenes para detectar enfermedades del corazón?
  • Tengo otras enfermedades. ¿Cómo puedo controlarlas mejor juntas?
  • ¿Hay folletos o material impreso que pueda llevarme?
  • ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer cualquier otra pregunta.

Qué puedes esperar de tu médico

Tu médico puede hacerte varias preguntas, incluyendo:

  • ¿Has tenido síntomas de un ataque al corazón, como dolor en el pecho o dificultad para respirar? De ser así, ¿cuándo iniciaron?
  • ¿Estos síntomas son persistentes o vienen y van?
  • ¿Qué tan graves son tus síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca aliviar los síntomas? Si tienes dolor en el pecho, ¿mejora si descansas?
  • ¿Hay algo que empeore tus síntomas? Si tienes dolor en el pecho, ¿la actividad vigorosa lo empeora?
  • ¿Tienes antecedentes familiares de enfermedades del corazón o ataques cardiacos?
  • ¿Te han diagnosticado con presión arterial alta, diabetes o colesterol elevado?

Qué puedes hacer mientras tanto

Jamás es demasiado pronto para realizar cambios saludables en tu estilo de vida, como dejar de fumar, comer alimentos saludables y volverte más activo físicamente. Estas son líneas primarias de defensa contra un ataque al corazón.

Idealmente, tu médico debe realizarte pruebas de detección durante las exploraciones físicas regulares para detectar factores de riesgo que pueden provocar un ataque cardíaco.

Si te encuentras en una sala de urgencia por síntomas de un ataque cardíaco, te pedirán que los describas y te controlarán la presión arterial, el pulso y la temperatura. Te conectarán a un monitor cardíaco y casi de inmediato te realizarán pruebas para saber si estás teniendo un ataque cardíaco.

Las pruebas ayudarán a verificar si tus signos y síntomas, como el dolor en el pecho, indican un ataque cardíaco u otra enfermedad. Estas pruebas son las siguientes:

  • Electrocardiograma. La primera prueba que se realiza para diagnosticar un ataque cardíaco registra la actividad cardíaca del corazón mediante electrodos adheridos a la piel. Los impulsos se registran como ondas que se muestran en un monitor o se imprimen en papel. Como el músculo cardíaco lesionado no conduce los impulsos eléctricos normalmente, el electrocardiograma puede indicar que ha ocurrido un ataque cardíaco o que está en curso.
  • Análisis de sangre. Si un ataque cardíaco ha dañado el corazón, determinadas enzimas cardíacas podrían pasar lentamente a la sangre. Los médicos de la sala de urgencias te tomarán muestras de sangre para comprobar la presencia de estas enzimas.

Pruebas adicionales

Si has tenido o estás teniendo un ataque cardíaco, los médicos tomarán medidas de inmediato para tratar tu enfermedad. También es posible que realicen estas pruebas adicionales:

  • Radiografía de tórax. Una imagen de rayos X del tórax le permite al médico ver el tamaño del corazón y de los vasos sanguíneos y la presencia de líquido en los pulmones.
  • Ecocardiograma. Durante esta prueba, las ondas sonoras dirigidas al corazón desde un dispositivo con forma de varilla (transductor) que se apoya en el pecho rebotan en el corazón y se procesan electrónicamente para proporcionar imágenes de video del corazón. Un ecocardiograma puede ayudar a identificar si un ataque cardíaco ha dañado un área del corazón y no está bombeando con normalidad o en su capacidad máxima.
  • Cateterismo coronario (angiografía). Se inyecta un tinte líquido en las arterias del corazón a través de una sonda fina y larga (catéter) en una arteria, por lo general, en la pierna o la ingle. El tinte hace visibles las arterias en los rayos X y revela las zonas de bloqueo.
  • Prueba de esfuerzo. En los días o semanas posteriores a tu ataque cardíaco, es posible que te realicen una prueba de esfuerzo. Las pruebas de esfuerzo miden cómo el corazón y los vasos sanguíneos responden al esfuerzo. Es posible que camines en una cinta o pedalees en una bicicleta fija mientras estás conectado a una máquina de ECG. O es posible que recibas un medicamento por vía intravenosa que estimula el corazón de manera similar a cuando realizas ejercicios.

    El médico puede también pedir una prueba de esfuerzo nuclear, que es similar a una prueba de esfuerzo, pero que utiliza un tinte inyectado y técnicas de imagen especiales para producir imágenes detalladas del corazón mientras realizas ejercicio. Estas pruebas pueden ayudar a determinar tu tratamiento a largo plazo.

  • Tomografía computarizada (TC) cardíaca o imágenes por resonancia magnética (RM). Estas pruebas pueden usarse para diagnosticar problemas del corazón, como el grado de daño de los ataques cardíacos. En una exploración por TC cardíaca, te recuestas en una camilla dentro de una máquina con forma circular. Un tubo de rayos X dentro de la máquina gira alrededor de tu cuerpo y obtiene imágenes del corazón y del pecho.

    En una resonancia magnética cardíaca, te recuestas en una camilla dentro de una máquina con forma de tubo largo que produce un campo magnético. El campo magnético alinea partículas atómicas en algunas de las células. Cuando se emiten ondas radioeléctricas hacia las partículas alineadas, estas producen señales que varían según el tipo de tejido. Las señales crean imágenes del corazón.

Tratamiento de ataque cardiaco en un hospital

Con cada minuto que pasa después de un ataque, más tejido del corazón pierde oxígeno, se deteriora o muere. La mejor manera de evitar daño al corazón es restaurar el flujo de sangre rápidamente.

Medicamentos

Los medicamentos que se dan para tratar un ataque al corazón incluyen:

  • Aspirina. El operador del 911 o del número de emergencias de tu localidad puede indicarte que tomes aspirina o el personal de emergencia médica puede darte aspirina de inmediato. La aspirina reduce los coágulos, lo que ayuda a mantener el flujo sanguíneo a través de una arteria estrecha.
  • Trombolíticos. Estos medicamentos, también llamados anticoagulantes, ayudan a disolver un coágulo que bloquea el flujo sanguíneo a tu corazón. Entre más rápido recibas un medicamento trombolítico después de un ataque al corazón, tienes mayor oportunidad de sobrevivir con menor daño en el corazón.
  • Agentes antiplaquetarios. Los médicos de urgencias pueden darte otros medicamentos para ayudarte a prevenir nuevos coágulos y evitar que los existentes se hagan más grandes. Estos incluyen medicamentos como clopidogrel (Plavix) y otros, llamados inhibidores de agregación plaquetaria.
  • Otros medicamentos anticoagulantes. Es probable que te den otros medicamentos, como heparina, para hacer que tu sangre sea menos "pegajosa" y tenga menos probabilidad de formar coágulos. La heparina se administra vía intravenosa o por una inyección subcutánea.
  • Analgésicos. Puedes recibir un analgésico, como morfina, para aliviar tu malestar.
  • Nitroglicerina. Este medicamento, utilizado para tratar el dolor en el pecho (angina de pecho), puede ayudar a mejorar el flujo sanguíneo hacia al corazón al ensanchar (dilatar) los vasos sanguíneos.
  • Betabloqueadores. Estos medicamentos ayudan a relajar el músculo de tu corazón, reducir la velocidad del latido y bajar la presión arterial, haciendo que el trabajo de tu corazón sea más fácil. Los betabloqueadores pueden limitar la cantidad del daño del músculo del corazón y evitar futuros ataques.
  • Inhibidores de la ECA. Estos medicamento disminuyen la presión arterial y reducen la tensión en el corazón.

Procedimientos quirúrgicos y otros

Además de los medicamentos puedes someterte a uno de los siguientes procedimientos para tratar tu ataque al corazón:

  • Angioplastia coronaria y stents. Los médicos insertan un tubo largo y delgado (catéter) que pasa a través de una arteria, por lo general, en tu pierna o ingle, hasta una arteria bloqueada en tu corazón. Si has tenido un ataque al corazón, este procedimiento, por lo regular, se realiza inmediatamente después de una cateterización cardiaca, un procedimiento para localizar bloqueos.

    Este catéter comprende un balón especial que, una vez en posición, se infla ligeramente para abrir una arteria coronaria bloqueada. Un stent de malla metálica puede insertarse dentro de la arteria para mantenerla abierta a largo plazo, restaurando así el flujo sanguíneo hacia el corazón. Dependiendo de tu padecimiento, tu médico puede optar por colocar un stent cubierto con un medicamento de liberación lenta para así ayudar a mantener abierta la arteria.

  • Cirugía de bypass de la arteria coronaria. En algunos casos, los médicos pueden realizar cirugías de bypass de emergencia mientras ocurre un ataque al corazón. Si es posible, tu médico puede sugerirte una cirugía de bypass después de que tu corazón haya tenido tiempo — alrededor de tres o siete días — para recuperarse del ataque.

    La cirugía de bypass o de derivación consiste en suturar (coser) venas o arterias en un lugar fuera de una arteria coronaria bloqueada o estrecha, permitiendo el flujo sanguíneo hacia el corazón al rodear la sección estrecha.

Una vez que el flujo sanguíneo hacia tu corazón se haya restaurado y tu condición sea estable, es probable que permanezcas en el hospital por varios días.

Tu estilo de vida afecta a la salud de tu corazón. Los siguientes pasos pueden ayudarte no sólo a evitar sino también a recuperarte de un ataque al corazón:

  • Evita fumar. Lo más importante que puedes hacer para mejorar la salud de tu corazón es no fumar. Además, evita el humo de segunda mano. Si necesitas dejar de fumar, pide ayuda a tu médico.
  • Mantén bajo control tu presión arterial y tus niveles de colesterol. Si uno o ambos son altos, tu médico puede indicarte cambios en tu dieta o medicamentos. Pregunta a tu médico qué tan a menudo necesitas revisar tu presión arterial y niveles de colesterol.
  • Hazte revisiones médicas con regularidad. Algunos de los mayores factores de riesgo de tener un ataque al corazón — altos niveles de colesterol en la sangre, presión arterial elevada y diabetes — no presentan síntomas en etapas tempranas. Tu médico puede realizarte exámenes para diagnosticar estas enfermedades y ayudarte a controlarlas, si es necesario.
  • Haz ejercicio con regularidad. Ejercitarse de manera regular mejora la función del músculo cardiaco después de un ataque al corazón y ayuda a prevenir otro al controlar tu peso, la diabetes, el colesterol y la presión arterial. El ejercicio no necesita ser vigoroso. Caminar 30 minutos al día, cinco días a la semana, puede mejorar tu salud.
  • Mantén un peso saludable. El exceso de peso puede forzar a tu corazón y puede contribuir a niveles altos de colesterol, presión arterial elevada y diabetes.
  • Lleva una dieta saludable para tu corazón. Las grasas saturadas, las grasas trans y el colesterol en tu dieta pueden estrechar las arterias que van hacia tu corazón, y demasiada sal pueden elevar la presión arterial. Consume una dieta saludable para el corazón, la cual incluye proteínas magras, como pescado y frijoles, con bastantes frutas y verduras y granos integrales.
  • Controla la diabetes. Los niveles altos de azúcar en la sangre son dañinos para tu corazón. Ejercitarte de manera regular, comer bien y perder peso ayuda a mantener los niveles de azúcar en cifras más deseables. Muchas personas necesitan medicación para controlar su diabetes.
  • Controla el estrés. Reduce el estrés de tus actividades diarias. Reconsidera los hábitos de adicción al trabajo y encuentra maneras saludables para minimizar o lidiar con eventos estresantes en tu vida.
  • Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Para adultos saludables, significa una bebida al día para mujeres y hombres mayores de 65 años, y hasta dos bebidas al día para hombres de 65 años y menores.

Jamás es demasiado tarde para seguir pasos para evitar un ataque al corazón — incluso si ya has sufrido uno. Te presentamos algunas maneras de prevenir un ataque al corazón.

  • Medicamentos. Tomar medicamentos puede reducir tu riesgo de sufrir otro ataque y ayudar a tu corazón dañado a funcionar mejor. Continúa tomando lo que tu médico te indica, y pregúntale qué tan seguido necesitas revisarte.
  • Factores del estilo de vida. Ya sabes qué hacer: Mantén un peso saludable con una dieta balanceada para tu corazón, no fumes, haz ejercicio con regularidad, controla el estrés y las enfermedades que pueden llevarte a un ataque cardiaco, como presión arterial alta, colesterol elevado y diabetes.

Tener un ataque al corazón asusta. ¿Cómo puede afectar esto a tu vida? ¿Podrás regresar a trabajar o a hacer las actividades que disfrutas? ¿Sucederá de nuevo?

Aquí te ofrecemos algunas sugerencias para ayudarte a manejarlo:

  • Haz frente a tus emociones. El miedo, el enojo, la culpa y la depresión son comunes después de haber tenido un ataque al corazón. Discutirlo con tu médico, un miembro de la familia o un amigo puede ayudar. O considera hablar con un profesional de la salud mental o unirte a un grupo de apoyo.

    Es importante mencionar los signos o síntomas de la depresión a tu médico. Los programas de rehabilitación cardiaca pueden ser efectivos para prevenir o tratar la depresión después de un ataque al corazón.

  • Asiste a rehabilitación cardiaca. Muchos hospitales ofrecen programas que pueden iniciar mientras estás en el hospital y, dependiendo de la gravedad de tu ataque, continuar durante semanas o meses después de que hayas regresado a casa. Por lo general, los programas de rehabilitación cardiaca se enfocan en cuatro áreas principales — medicamentos, cambios en el estilo de vida, problemas emocionales y un regreso gradual a tus actividades normales.

Sexo después de un ataque al corazón

A algunas personas les preocupa su vida sexual después de haber tenido un ataque cardiaco, pero la mayoría puede regresar a tener actividad sexual después de su recuperación. El momento en que puedas regresar a tu actividad sexual dependerá de tu comodidad física, tu disposición psicológica y tu actividad sexual previa. Pregunta a tu médico cuándo es seguro continuar con tu actividad sexual.

Algunos medicamentos para el corazón pueden afectar tu función sexual. Si tienes problemas con la disfunción sexual, habla con tu médico.

Nov. 15, 2014