La donación de riñón conlleva pocos riesgos a largo plazo para las personas que, por lo general, son sanas.
Sin embargo, hay riesgos. La donación de riñón puede aumentar levemente su riesgo de tener insuficiencia renal en algún momento de la vida. Esto se da, sobre todo, en hombres de piel negra, pero el aumento del riesgo es bajo. Una posibilidad de menos del 1 % de tener insuficiencia renal en el futuro después de una donación de riñón.
Antes de donar un riñón, le deben hacer un examen físico completo. El profesional de atención médica lo revisa para determinar si es compatible con la persona que podría recibir el riñón. También lo revisará para asegurarse de que no tenga ningún problema de salud que pueda empeorar con la donación de un riñón.
La donación de riñón implica una cirugía mayor. Los riesgos de una cirugía mayor incluyen sangrado e infección. No obstante, la mayoría de los donantes de riñón se recuperan con pocos problemas o ninguno.
Después de someterse a la cirugía para extirpar un riñón (nefrectomía), es posible que pase 1 o 2 noches en el hospital. Por lo general, termina de recuperarse en casa. Con el tiempo, el riñón restante aumenta un poco de tamaño, ya que recibe flujo sanguíneo adicional y funciona para filtrar los desechos.
La tasa de supervivencia a largo plazo después de la donación de riñón es casi la misma que la de las personas que, por lo general, son sanas y que no son donantes de riñón. Después de la donación de riñón, es importante hacerse exámenes médicos con regularidad. Estos incluyen pruebas para evaluar la función renal y controles de la presión arterial.
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