Su pareja se disculpa y dice que el comportamiento hiriente no volverá a ocurrir, pero usted teme que sí. En ocasiones, se pregunta si el abuso es parte de su imaginación, aunque el dolor físico y emocional que siente es real. Si esto le resulta familiar, podría ser víctima de violencia doméstica.
La violencia doméstica, también conocida como violencia de pareja, se produce entre personas que tienen una relación íntima. La violencia doméstica puede adoptar muchas formas, entre ellas, el abuso emocional, sexual y físico, y las amenazas de abuso. El abuso por parte de una pareja le puede ocurrir a cualquiera, pero la violencia doméstica, por lo general, se dirige a las mujeres. La violencia doméstica puede suceder en relaciones heterosexuales u homosexuales.
Las relaciones abusivas siempre implican un desequilibrio de poder y control. El abusador usa palabras y comportamientos intimidantes e hirientes para controlar a su pareja.
Es posible que, al principio, no sea fácil identificar la violencia doméstica. Si bien algunas relaciones son claramente abusivas desde el primer momento, el abuso suele comenzar de manera sutil y empeora con el tiempo. Podría sufrir violencia doméstica si tiene una relación con alguien que hace lo siguiente:
En el caso de que tenga una relación homosexual, o de que sea bisexual o transgénero, también puede sufrir abuso si su pareja hace lo siguiente:
A veces, la violencia doméstica comienza, o aumenta, durante el embarazo. La violencia doméstica pone en riesgo su salud y la del bebé. El peligro continúa después del nacimiento.
Incluso si su hijo no es víctima de abuso, el simple hecho de ser testigo de la violencia doméstica puede ser perjudicial. Los niños que crecen en hogares abusivos tienen más probabilidades que otros de ser víctimas de abuso y de tener problemas de conducta. En la adultez, es más probable que se conviertan en abusadores o que piensen que el abuso es una parte normal de las relaciones.
Es posible que le preocupe que decir la verdad lo ponga en peligro, o ponga en peligro a su hijo o a otros miembros de la familia y que pueda romperla. Pero buscar ayuda es la mejor manera de protegerse a usted y a sus seres queridos.
Si se encuentra en una situación de abuso, es posible que reconozca el siguiente patrón:
Cuanto más tiempo permanezca en una relación abusiva, mayores serán las consecuencias físicas y emocionales. Podría sufrir depresión o ansiedad, o comenzar a dudar de su capacidad para cuidarse a sí mismo. Podría sentirse vulnerable e incapaz de actuar.
Puede que incluso se pregunte si el abuso es culpa suya; una confusión que suele ser común entre los sobrevivientes de abuso doméstico, y que puede dificultar que busque ayuda.
Es posible que no se sienta en condiciones de buscar ayuda porque cree que es culpable, al menos en parte, del abuso en la relación. Estas podrían ser algunas de las razones:
Si tiene problemas para identificar lo que sucede, tome distancia y analice los principales patrones de su relación. Luego, revise los signos de violencia doméstica. En una relación abusiva, la persona que tiene estos comportamientos de manera rutinaria es el abusador. La persona que sufre las consecuencias de estos comportamientos es la víctima del abuso.
Si es inmigrante, es posible que dude en buscar ayuda por miedo a la deportación. Las barreras lingüísticas, la falta de independencia económica y el apoyo social limitado pueden aumentar su aislamiento y afectar su capacidad para acceder a los recursos.
Las leyes de los Estados Unidos garantizan la protección contra el abuso doméstico, independientemente de su estatus de inmigrante. Tiene a su disposición recursos gratuitos o de bajo costo, que incluyen abogados, refugio y atención médica para sus hijos y para usted. Además, podría ser elegible para recibir las protecciones legales que permiten a los inmigrantes que sufren violencia doméstica permanecer en los Estados Unidos.
Llame a una línea nacional de ayuda para la violencia doméstica para pedir asesoramiento. Estos servicios son gratuitos y protegen su privacidad.
La única manera de terminar con el ciclo de la violencia doméstica es tomar medidas. Empiece por contarle a alguien sobre el abuso, ya sea a un amigo, un ser querido, un profesional de atención médica u otro contacto cercano. También puede llamar a una línea nacional de ayuda para la violencia doméstica.
Al principio, podría resultarle difícil hablar del abuso. Pero debe entender que no está solo y que hay expertos que pueden ayudar. También es probable que sienta alivio y reciba el apoyo que tanto necesita.
Dejar a un abusador puede ser peligroso. Considere la posibilidad de tomar estas precauciones:
Un abusador puede usar la tecnología para controlar su teléfono y comunicación en línea, y rastrear su ubicación. Si le preocupa su seguridad, busque ayuda. Para mantener su privacidad, adopte las siguientes medidas:
En caso de emergencia, llame al 911, al número local de emergencia o a la agencia de policía. Los siguientes recursos también pueden ayudar:
No es fácil reconocer o admitir que está en una relación abusiva, pero hay ayuda disponible. Recuerde que nadie merece el abuso.
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