La violencia doméstica ocurre entre personas que tienen o tuvieron una relación estrecha. También se la conoce como violencia de pareja. Este tipo de violencia puede adoptar muchas formas, entre ellas, el abuso emocional, sexual y físico, el acecho y las amenazas de abuso.
Aunque la violencia doméstica con más frecuencia afecta a las mujeres, cualquiera puede ser víctima. A veces, podría no ser fácil identificar la violencia doméstica contra los hombres.
En las relaciones abusivas, una persona tiene poder y control sobre la otra. El abusador usa tanto palabras como comportamientos amenazantes e hirientes para controlar a su pareja. Al principio de la relación, es posible que la pareja abusiva parezca atenta, generosa y protectora. Sin embargo, más adelante, esa atención puede tornarse controladora y causar miedo. Es posible que, en un principio, el abuso se manifieste como incidentes aislados. La pareja abusiva podría pedir disculpas y prometer que no volverá a hacerlo.
Podría ser víctima de violencia doméstica si su pareja hace algo de lo siguiente:
Si es gay, bisexual, transgénero o de género diverso, también puede ser víctima de violencia doméstica si su pareja hace lo siguiente:
Un patrón abusivo puede comprender lo siguiente:
Aunque esta es una forma común de violencia física, es posible que su situación sea distinta.
Las víctimas de violencia doméstica pueden intentar actuar verbal o físicamente contra el abusador. Puede ser mediante gritos, empujones o golpes durante los conflictos. El abusador podría utilizar estas acciones para ejercer manipulación, y afirmar que son la prueba de que usted es la persona agresiva. A veces, esto se conoce como gaslighting.
Muchas personas que se enfrentan a situaciones de violencia doméstica desarrollan comportamientos poco saludables, como tratar de evitar o de ignorar determinadas situaciones, pensamientos o sentimientos. Algunas personas pueden consumir bebidas alcohólicas o drogas ilícitas en exceso; otras pueden intentar hacerse daño. Adoptar estos comportamientos no significa que sea culpable del abuso ni que se lo merezca.
Si le cuesta identificar lo que sucede, tome distancia. Analice los principales patrones de su relación. Luego, revise los signos de violencia doméstica. En una relación abusiva, la persona que tiene estos comportamientos de manera rutinaria es el abusador. La persona que sufre las consecuencias de estos comportamientos es la víctima del abuso.
Cualquier persona que se sienta amenazada, vulnerable o asustada en una relación necesita ayuda. Además de causar daños físicos, la violencia doméstica puede derivar en muchos otros problemas, como depresión, ansiedad y trastorno por estrés postraumático. Puede aumentar el riesgo de abusar de las drogas o el alcohol.
Sin embargo, buscar ayuda no siempre es fácil. Debido a que, en general, se cree que los hombres son más fuertes físicamente que las mujeres, puede ser menos probable que ellos denuncien violencia doméstica. Este tipo de violencia también se da en relaciones del mismo sexo. Es posible que el estigma, la vergüenza y la preocupación de que el abuso se minimice o ignore desaliente a los hombres a buscar ayuda.
Algunos hombres no revelan el abuso porque les preocupa lo que opinarán los demás de su masculinidad. Los hombres que son víctimas de abuso por parte de otros hombres pueden dudar a la hora de hablar del problema porque significaría revelar su orientación sexual o identidad de género, cuando desean mantenerla en privado.
En muchas comunidades, hay menos recursos para los hombres que son víctimas de violencia doméstica. Los profesionales de atención médica no suelen preguntarles a los hombres si la causa de sus lesiones es la violencia doméstica. Eso puede dificultar la conversación sobre el abuso. Es posible que a algunos hombres les preocupe ser acusados de estar haciendo algo malo si hablan del abuso. Sin embargo, recuerde que, si usted es víctima de abuso, no tiene la culpa. Hay ayuda disponible.
Comience por contárselo a alguien. Podría ser un familiar o un amigo cercano. También podría ser un miembro del equipo de atención médica, un defensor de una línea de ayuda para la violencia doméstica u otra persona en quien confíe. Al principio, puede ser difícil hablar del abuso. Pero probablemente sienta alivio y reciba el apoyo que tanto necesita.
La violencia doméstica tiene un impacto en los niños. Esto es cierto independientemente de si les hace daño a ellos o no. La violencia doméstica en la casa hace que los niños sean más propensos a tener problemas emocionales, sociales y de desarrollo. Además, aumenta el riesgo de enfermedades de salud mental, problemas en la escuela, comportamientos agresivos y baja autoestima.
Algunas personas creen que buscar ayuda podría empeorar el daño causado a sus hijos. O bien, que eso significaría romper la familia. A algunos padres y madres les preocupa que las parejas abusivas intenten quitarles a sus hijos. Sin embargo, obtener ayuda es la mejor manera de protegerse y proteger a sus hijos.
Si se siente vulnerable, asustado o amenazado por su pareja, es importante elaborar un plan de seguridad. Este plan puede ser útil en caso de que decida dejarla. También es buena idea tener un plan de seguridad si está en peligro y necesita huir rápido. Adopte las siguientes medidas:
También es una buena idea planificar con un amigo de confianza, vecino o familiar una señal que hará si necesita que llame al 911 o busque ayuda de emergencia.
Un abusador puede usar la tecnología para controlar su teléfono y comunicación en línea, y rastrear el lugar donde se encuentra. Si le preocupa su seguridad, busque ayuda. Para mantener su privacidad, adopte las siguientes medidas:
En caso de emergencia, llame al 911, al número de local de emergencias o a la agencia de policía. Los siguientes recursos también pueden ayudar:
La violencia doméstica puede tener efectos devastadores. Aunque quizás no sea posible detener el comportamiento abusivo de su pareja, puede buscar ayuda. Recuerde que nadie merece el abuso.
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