Deficiencia de alfa-1 antitripsina Síntomas y causas
Descripción general
La deficiencia de alfa-1 antitripsina es una afección hereditaria que se transmite de una generación a otra. Esta afección puede causar daños en los pulmones, el hígado, la piel y los vasos sanguíneos. No todas las personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina presentan síntomas o problemas de salud, y personas de una misma familia pueden tener síntomas diferentes.
Los genes controlan el funcionamiento de cada célula del cuerpo. Algunos genes determinan características básicas, como el color de los ojos o del cabello. Otros pueden aumentar el riesgo de presentar ciertas enfermedades, como la deficiencia de alfa-1 antitripsina.
Un gen le indica al hígado que produzca la proteína alfa-1 antitripsina. Esta proteína viaja por el torrente sanguíneo para proteger los pulmones del humo, la contaminación, los gases o el polvo que respira.
Sin embargo, en las personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina, los cambios genéticos causan que el hígado no produzca suficiente proteína alfa-1 antitripsina o que la proteína se forme de manera incorrecta. A estos cambios genéticos también se los denomina variantes. Los investigadores han identificado más de 120 variantes relacionadas con esta afección.
En los pulmones, la falta de proteína alfa-1 antitripsina puede derivar en enfisema o bronquitis crónica. Estos son tipos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La falta de proteína también puede llevar a bronquiectasia. En el hígado, la acumulación de proteína alfa-1 antitripsina anormal puede causar fibrosis y cirrosis. La deficiencia de alfa-1 antitripsina puede aumentar el riesgo para cáncer de hígado.
La deficiencia de alfa-1 antitripsina no tiene cura. Sin embargo, con un diagnóstico temprano y la atención médica adecuada, muchas personas que la padecen logran prevenir problemas graves o controlar los síntomas, y mejorar su calidad de vida. Algunas personas que nunca han fumado pueden tener una esperanza de vida normal, aunque podrían presentar enfermedades pulmonares o hepáticas, o ambas.
Síntomas
Los síntomas de la deficiencia de alfa-1 antitripsina varían según los órganos afectados y la gravedad de la afección. Los síntomas pueden variar dentro de las familias
y suelen comenzar en adultos mayores de 30 años. Aunque también pueden aparecer síntomas de enfermedad hepática en niños. No todas las personas con esta afección tienen síntomas.
La deficiencia de alfa-1 antitripsina suele afectar los pulmones y el hígado, pero también puede afectar la piel y los vasos sanguíneos.
Pulmones
La proteína alfa-1 antitripsina, que normalmente protege los pulmones, no funciona bien o no está presente en suficiente cantidad. Los pulmones se pueden dañar más fácilmente por el humo, la contaminación del aire, los gases y el polvo. El humo de cigarrillo es la causa más común de enfermedad pulmonar.
Los síntomas de la enfermedad pulmonar pueden ser los siguientes:
- Dificultad para respirar.
- Sibilancias al respirar.
- Falta de energía o mucho cansancio.
- Menos capacidad para hacer ejercicio o las actividades diarias.
- Tos continua que despide mucha mucosidad.
- Infecciones frecuentes en los pulmones.
La enfermedad pulmonar causada por la deficiencia de alfa-1 antitripsina es poco común en los niños.
Hígado
El hígado produce la proteína alfa-1 antitripsina. Sin embargo, si la proteína no se forma correctamente, se acumula en el hígado, lo que puede causar cicatrices que avanzan hasta convertirse en enfermedad hepática en etapa terminal o cirrosis. Los síntomas de la enfermedad hepática pueden ser los siguientes:
- Ictericia, que es cuando la piel y la parte blanca de los ojos presentan un color amarillento. El color amarillento en la piel puede ser más difícil de ver en las personas de piel negra o morena.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Falta de apetito o no tener ganas de comer.
- Hinchazón de las piernas o el abdomen.
- Falta de energía o mucho cansancio.
- Vómito con sangre o sangre en las heces.
Los síntomas de la enfermedad hepática pueden ser distintos en los niños. En los bebés, pueden aparecer ictericia persistente, hinchazón abdominal, orina oscura o heces pálidas.
Piel
La deficiencia de alfa-1 antitripsina puede afectar la piel, aunque esto es poco común. Los siguientes son algunos de los síntomas:
- Bultos dolorosos en la grasa debajo de la piel. Los bultos suelen aparecer en la parte baja del abdomen y en las piernas.
- Llagas dolorosas en la piel.
- Zonas calientes en la piel sobre los bultos, que pueden aparecer en las piernas, la parte inferior del abdomen, los muslos y los glúteos.
En raras ocasiones, las enfermedades de la piel afectan a recién nacidos y niños.
Vasos sanguíneos
La deficiencia de alfa-1 antitripsina puede causar inflamación de los vasos sanguíneos. Esto es poco frecuente. Los siguientes son algunos de los síntomas:
- Dolores y molestias en todo el cuerpo.
- Sensación de cansancio.
- Fiebre.
- Falta de apetito o no tener ganas de comer.
- Pérdida de peso involuntaria.
Los síntomas de hinchazón de los vasos sanguíneos son poco comunes en niños.
Cuándo consultar a un médico
Si usted o su hijo tienen síntomas de una enfermedad en los pulmones, el hígado, la piel o los vasos sanguíneos, hable con su profesional de atención médica sobre la posibilidad de hacer pruebas para detectar la afección. Hable con el profesional de atención médica si alguien en su familia tiene deficiencia de alfa-1 antitripsina, una enfermedad pulmonar o una enfermedad hepática.
Causas
La causa de la deficiencia de alfa-1 antitripsina es un cambio en el gen SERPINA1. Este es el gen que le da instrucciones al cuerpo para que produzca la proteína alfa-1 antitripsina.
La proteína alfa-1 antitripsina actúa como un inhibidor de proteasa. Un inhibidor evita que algo ocurra o lo mantiene bajo control. Esta proteína ayuda a controlar las enzimas proteasas que el cuerpo produce. Estas enzimas, como la enzima elastasa de neutrófilos, pueden destruir el tejido pulmonar. Mantenerlas bajo control ayuda a proteger el tejido pulmonar.
La deficiencia de alfa-1 antitripsina es una afección autosómica dominante. Cada persona hereda dos copias del gen SERPINA1: una que recibe de la madre y otra del padre. Tener dos variantes del gen significa que presenta deficiencia de alfa-1 antitripsina.
Tener una sola variante significa que es portador. Es muy probable que no presente complicaciones relacionadas con esta deficiencia. Sin embargo, podría transmitir el gen alterado a sus hijos.
Cambios genéticos
Distintos tipos de cambios genéticos afectan la cantidad de proteína alfa-1 antitripsina que se produce y su funcionamiento. La deficiencia de alfa-1 antitripsina puede afectar a las personas de distintas maneras. Muchas personas tienen esta deficiencia sin saberlo.
Si el hígado no produce suficiente proteína alfa-1 antitripsina o si la proteína no funciona correctamente, la enzima elastasa de neutrófilos ataca el tejido pulmonar y lo destruye. Esto aumenta el riesgo para enfermedades pulmonares como la EPOC.
Cuando la proteína alfa-1 antitripsina se acumula en el hígado, puede causar daño hepático. Esto aumenta el riesgo para enfermedades hepáticas, como la cirrosis.
Un análisis del gen SERPINA1 permite determinar qué variante podría aumentar el riesgo de que una persona padezca afecciones pulmonares, hepáticas, cutáneas y vasculares. Las variantes se agrupan según cómo afectan la cantidad o la calidad de la proteína alfa-1 antitripsina.
Se les asigna una letra en función de cómo se comporta la proteína cuando se estimula con una carga eléctrica. Por ejemplo, la proteína alfa-1 antitripsina que se ve y funciona como debería tiene la letra M. Las proteínas con baja cantidad o calidad tienen la letra S o Z. Tener una variante S o Z aumenta el riesgo para deficiencia de alfa-1 antitripsina.
En conjunto, dos variantes, una del padre y una de la madre, determinan el riesgo más alto para enfermedades pulmonares o hepáticas. Este par de variantes se conoce como genotipo. El genotipo MM tiene el riesgo más bajo para deficiencia de alfa-1 antitripsina. El genotipo ZZ tiene el riesgo más alto.
Diferentes combinaciones de cambios genéticos pueden aumentar el riesgo para ciertas afecciones. Los genotipos se escriben con un asterisco.
- Los genotipos PI*MM, PI*MS y PI*SS pueden causar lo siguiente:
- Enfisema, que es una afección pulmonar. El riesgo es igual al de alguien sin deficiencia de alfa-1 antitripsina. No hay un riesgo más alto.
- El genotipo PI*MZ puede causar lo siguiente:
- EPOC en personas que fuman o están expuestas a contaminantes y gases durante mucho tiempo. Las personas no fumadoras normalmente no tienen más riesgo para enfisema.
- Enfermedad hepática. El riesgo de cirrosis hepática es ligeramente más alto.
- El genotipo PI*SZ puede causar lo siguiente:
- Enfisema y bronquitis. El riesgo es más alto en personas que fuman.
- Cirrosis de hígado. Este riesgo casi se triplica.
- Cáncer hepatocelular, que es el tipo más común de cáncer de hígado. El riesgo es más alto que en personas sin deficiencia de alfa-1 antitripsina.
- El genotipo PI*ZZ puede causar lo siguiente:
- Casi todos los casos graves de deficiencia de alfa-1 antitripsina.
- Cirrosis y fibrosis hepática. El riesgo es alto.
- Cáncer hepatocelular.
- Enfisema y EPOC. El riesgo es muy alto, sobre todo en personas que fuman.
- Paniculitis y vasculitis.
- El genotipo Pi*null-null, ausencia de proteína alfa-1 antitripsina, puede causar lo siguiente:
- Enfermedad pulmonar. El riesgo es casi del 100 %. El hígado no corre riesgo porque no produce la proteína alfa-1 antitripsina.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo para la deficiencia de alfa-1 antitripsina son los siguientes:
- Antecedentes familiares de deficiencia de alfa-1 antitripsina. La deficiencia de alfa-1 antitripsina es una afección que se transmite de una generación a otra. La deficiencia de alfa-1 antitripsina afecta a unas 100 000 personas que viven en los Estados Unidos y a más de 3 millones en todo el mundo. La deficiencia de alfa-1 antitripsina es más común en las personas de ascendencia del norte de Europa, pero puede ocurrir en personas de cualquier origen. Las variantes del gen se han identificado en distintas regiones de Europa, África, Asia y América del Sur. Esta deficiencia está subdiagnosticada en todo el mundo, especialmente entre personas de piel negra, asiáticas o de origen latinoamericano.
- Antecedentes familiares de EPOC o enfisema. Aproximadamente el 1 % de las personas a las que se les diagnostica EPOC la heredan. El principal factor de riesgo para la EPOC es fumar cigarrillos por mucho tiempo. Mientras más años y más paquetes fume, mayor es el riesgo.
- Antecedentes familiares de enfermedad hepática.
Complicaciones
Las complicaciones de la deficiencia de alfa-1 antitripsina pueden afectar los pulmones, el hígado, la piel o los vasos sanguíneos.
Pulmones
Las personas que tienen deficiencia de alfa-1 antitripsina pueden sufrir daños en los pulmones por la exposición repetida al humo, los gases, la contaminación atmosférica o el polvo. Las personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina que fuman suelen presentar una enfermedad pulmonar entre los 40 y 50 años, unos 10 años antes que quienes no fuman. La enfermedad pulmonar puede comenzar incluso en la década de los 30. Fumar aumenta el riesgo para enfermedad pulmonar y causa que la enfermedad sea más grave que en alguien que no fuma.
Causas de la obstrucción de las vías respiratorias
La deficiencia de alfa-1 antitripsina aumenta el riesgo para un grupo de enfermedades pulmonares conocido como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La EPOC es una afección pulmonar crónica, cuya causa es el daño a los pulmones. La hinchazón y la irritación pueden bloquear el paso del aire y generar más mucosidad, lo que dificulta la respiración.
Los dos tipos más comunes de EPOC son los siguientes:
-
Enfisema. El enfisema daña las paredes de los alvéolos, que son los sacos de aire de los pulmones. En los pulmones sanos, estos sacos se estiran y se llenan de aire cuando inhala. Los sacos ayudan a que el aire salga de los pulmones cuando exhala. Sin embargo, el daño causado por el enfisema ocasiona el deterioro de las paredes, lo que hace que el aire quede atrapado en los alvéolos grandes. Esto complica la entrada de aire nuevo rico en oxígeno.
Fumar cigarrillos acelera el avance de la enfermedad y del daño pulmonar. Aproximadamente 9 de cada 10 personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina grave y que fuman presentan enfisema. Sin embargo, las personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina que no fuman también pueden tener enfisema.
- Bronquitis crónica. La bronquitis es la inflamación de los conductos que transportan el oxígeno hacia y desde los pulmones. Estos conductos se llaman bronquios. La hinchazón constante causa un exceso de mucosidad. Las personas fumadoras pueden presentar síntomas desde los 35 años. Alrededor de 4 de cada 10 personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina tienen bronquitis crónica.
En estas personas, la EPOC suele presentarse antes de los 55 años. La enfermedad pulmonar es más común en personas mayores de 30 años. Las enfermedades pulmonares son más comunes en los adultos que en los niños.

Enfisema
En el enfisema, las paredes internas de los alvéolos, que son los sacos de aire de los pulmones, se dañan, lo que hace que finalmente se rompan. Esto crea un espacio de aire más grande en lugar de pequeños sacos y reduce la superficie de las zonas disponibles para el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.

Bronquitis
La bronquitis es una inflamación del revestimiento de los bronquios. Los bronquios son los encargados de conducir el aire hacia adentro y fuera de los pulmones. Las personas que tienen bronquitis suelen expulsar una mucosidad espesa al toser, que puede cambiar de color.
Hígado
Los cambios en el gen SERPINA1 pueden modificar la forma de la proteína alfa-1 antitripsina. Cuando el hígado no puede enviar esta proteína al torrente sanguíneo, la proteína se acumula sin poder salir. Con el tiempo, esta acumulación puede causar daño. La enfermedad hepática puede comenzar a cualquier edad, incluso al nacer.
La deficiencia de alfa-1 antitripsina aumenta el riesgo para enfermedades hepáticas:
- Fibrosis. El tejido cicatricial se forma en el hígado en las zonas donde hubo hinchazón o lesión. Los hombres mayores de 50 años con deficiencia de alfa-1 antitripsina, diabetes y obesidad tienen un riesgo alto para fibrosis. Si la formación de cicatrices empeora con el tiempo, puede derivar en cirrosis.
- Cirrosis. El tejido cicatricial afecta el funcionamiento del hígado. Se denomina cirrosisa la formación avanzada de cicatrices en el hígado. Puede derivar en insuficiencia hepática y cáncer de hígado. La cirrosis se conoce como enfermedad hepática en etapa terminal.
- Cáncer de hígado. La deficiencia de alfa-1 antitripsina aumenta el riesgo para cáncer de hígado. El cáncer hepatocelular es el tipo de cáncer de hígado más común en personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina. Suele presentarse sobre todo en personas que tienen cirrosis.
Los bebés pueden presentar una enfermedad hepática. La deficiencia de alfa-1 antitripsina es la causa principal de enfermedad hepática en niños. Las personas adultas también pueden presentar una enfermedad hepática aunque no la hayan tenido durante la infancia.

Hígado sano frente a cirrosis hepática
Un hígado sano, como el de la izquierda, no muestra signos de tejido fibroso. En un hígado con cirrosis, como el de la derecha, el tejido cicatricial reemplaza el tejido hepático sano.
Piel
Las personas con deficiencia de alfa-1 antitripsina tienen más riesgo de presentar paniculitis, una afección cutánea. La hinchazón del tejido debajo de la piel puede ocasionar la formación de bultos dolorosos. Estos bultos suelen aparecer en la parte baja del abdomen y en las piernas.
También pueden presentarse parches o bultos dolorosos en la piel, sobre todo en los muslos y los glúteos. Los bultos pueden abrirse y drenar un líquido aceitoso.
La edad promedio en la que aparece la paniculitis es alrededor de los 40 años. La paniculitis es poco común.
Vasos sanguíneos
La deficiencia de alfa-1 antitripsina también aumenta el riesgo para vasculitis, que corresponde a un grupo de afecciones de los vasos sanguíneos. Los vasos sanguíneos se dañan debido a la inflamación o hinchazón. Tanto las arterias como las venas pueden verse afectadas. La hinchazón en las paredes de los vasos sanguíneos estrecha o bloquea el flujo de sangre. La vasculitis también puede causar coágulos de sangre, que podrían ocasionar un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.
Algunos daños en los vasos sanguíneos pueden causar la muerte. La vasculitis es poco común.
Prevención
No se puede prevenir la deficiencia de alfa-1 antitripsina. Sin embargo, es posible prevenir la EPOC o hacer más lento su avance. La mejor manera de prevenir la EPOC es no fumar nunca. Si fuma, deje de hacerlo. Dejar de fumar ahora puede ayudar a hacer más lento el avance de la afección.
Si tiene antecedentes familiares de deficiencia de alfa-1 antitripsina o si pertenece a un grupo étnico con riesgo alto para un trastorno genético específico, puede optar por someterse a pruebas genéticas antes de tener hijos. Las pruebas genéticas de un solo gen permiten determinar si usted o su pareja tienen variantes genéticas que podrían transmitirse a sus hijos.
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