La viruela es una infección viral grave y, en ocasiones, mortal. Es contagiosa, es decir, se contagia de una persona a otra. Puede ocasionar cicatrices de por vida y afectar la apariencia física.
La viruela ha afectado a los seres humanos por miles de años. Sin embargo, para 1980, las vacunas contra la viruela la habían erradicado en todo el mundo. El último caso reportado de alguien que contrajo viruela fue en 1977.
El virus ya no vive en el mundo natural. Sin embargo, los investigadores conservaron muestras del virus de la viruela para estudiarlas. Por esto, pueden fabricar viruela en un laboratorio. Tener muestras de viruela en laboratorios causa preocupaciones, ya que alguien podría utilizar la viruela como arma biológica a fin de lograr el contagio a gran escala y la muerte.
Las vacunas previenen la viruela. Sin embargo, lo más probable es que la mayoría de las personas no tengan contacto con la viruela natural. Por esta razón, los expertos no recomiendan las vacunas a todos. Además, hay medicamentos más recientes para tratar a las personas que contraen viruela.
Cuando las personas contraían viruela, los primeros síntomas aparecían entre los 7 y 19 días posteriores al contacto con el virus. A esto se lo conoce como período de incubación.
Pasado el período de incubación, entre los síntomas de la viruela se incluyen los siguientes:
Unos días después, aparecen unas manchas planas en el cuerpo. Estas manchas pueden ser de color rojo, púrpura o marrón, según el color de la piel. Estas manchas suelen comenzar en la boca y sobre la lengua, y luego se diseminan por toda la piel.
Las manchas, cuando se diseminan por la piel, aparecen primero en la cara, los brazos y las piernas. Luego, en el tronco, que es la parte central del cuerpo, y posteriormente en las manos y los pies.
Al cabo de uno o dos días, muchas de estas manchas se convierten en pequeñas ampollas que contienen un líquido transparente. Más tarde, las ampollas se llenan de pus. Estas llagas se llaman pústulas. Las costras se forman entre 8 y 9 días después y, con el tiempo, se caen y dejan cicatrices con marcas profundas.
Las personas infectadas con viruela pueden contagiarla a otros desde el momento en que aparece el salpullido y hasta que las costras se caen.

Estas son irritaciones causadas por la viruela en la piel. La fotografía se tomó en Bangladesh en 1974.
El virus variólico causa viruela. El virus puede diseminarse de las siguientes maneras:
No existe un riesgo natural conocido de contraer el virus que causa la viruela. Hay un riesgo bajo para viruela si trabaja en un laboratorio o si el virus se usa como arma biológica.
Algunas complicaciones de la viruela son las siguientes:
La vacuna contra la viruela ayuda a prevenir que las personas contraigan esta enfermedad. Si una persona que está vacunada se contagia, lo más probable es que la enfermedad no sea tan grave como lo sería si no estuviese vacunada. Debe recibir la vacuna en el plazo de una semana desde que se contagió. Cuanto antes, mejor.
Si se produjera un brote de viruela, se aislaría a las personas que tienen la enfermedad, es decir, se las mantendría alejadas del resto de las personas, para intentar detener el contagio del virus. Todos aquellos que tuvieran contacto con alguna persona infectada necesitarían recibir la vacuna contra esta enfermedad.
Hay dos vacunas disponibles contra la viruela:
Las personas que recibieron la vacuna contra la viruela durante la infancia adquirieron un nivel de inmunidad, o protección, total o parcial contra el virus de esta enfermedad durante un máximo de 10 años. Las dosis de refuerzo pueden aumentar esta protección hasta por 20 años. Si se produjera un brote de viruela hoy, las personas que recibieron la vacuna en la infancia deberían recibir una nueva dosis en caso de que hayan estado en contacto con el virus.