Diagnóstico

Debido a que la enfermedad del hígado graso no alcohólico, por lo general, no produce síntomas, muchas veces se detecta cuando se realizan pruebas por otros motivos que apuntan a un problema en el hígado. Por ejemplo, un análisis de sangre durante un control anual puede indicar niveles altos de enzimas hepáticas, lo que puede derivar en la realización de más pruebas y un diagnóstico de enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Las pruebas que se realizan para diagnosticar la enfermedad del hígado graso no alcohólico descartan otras enfermedades y miden el daño hepático. Entre ellas, se incluyen las siguientes:

Análisis de sangre

  • Hemograma completo
  • Pruebas para el hierro, que muestran la cantidad de hierro en la sangre y en otras células
  • Pruebas de enzimas hepáticas y análisis de la función hepática
  • Pruebas de la hepatitis viral crónica (hepatitis A, hepatitis C y otras)
  • Examen para detección de la enfermedad celíaca
  • Examen de glucosa sanguínea en ayunas
  • Hemoglobina glucosilada A1c, que muestra la estabilidad de la glucosa en la sangre
  • Perfil de lípidos, que mide la grasa en la sangre, como el colesterol y los triglicéridos

Procedimientos por imágenes

Los estudios por imágenes que sirven para diagnosticar la enfermedad del hígado graso no alcohólico incluyen los siguientes:

  • Ecografía abdominal: muchas veces es la prueba inicial cuando se sospecha una enfermedad hepática.
  • Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC). Estas pruebas son las mejores para detectar casos de fibrosis hepática leve, pero no pueden diferenciar entre la esteatohepatitis no alcohólica y la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
  • Elastografía transitoria: un tipo más nuevo de ecografía que mide la rigidez del hígado. La rigidez del hígado es un signo de fibrosis o de formación de cicatrices.
  • Elastografía por resonancia magnética: combina una resonancia magnética con ondas sonoras para crear un elastograma o mapa visual que muestra la rigidez de los tejidos corporales.

Biopsia de hígado

Si otras pruebas revelan signos de enfermedad hepática más avanzada o esteatohepatitis no alcohólica, o si los resultados de las pruebas no son claros, tu médico puede sugerir una biopsia de hígado. Una biopsia de hígado es un procedimiento para extraer una pequeña muestra de tejido de tu hígado. Generalmente, se realiza atravesando la pared abdominal con una aguja. La muestra de tejido se examina en un laboratorio para detectar signos de inflamación y cicatrización. La biopsia de hígado es la mejor forma de diagnosticar la esteatohepatitis no alcohólica y muestra con claridad la dimensión del daño hepático.

Una biopsia de hígado puede ser incómoda e implica pequeños riesgos que tu equipo de atención médica te explicará en detalle. Este procedimiento se realiza mediante la inserción de una aguja a través de la pared abdominal hasta llegar al hígado.

Tratamiento

El tratamiento para la enfermedad del hígado graso no alcohólico suele comenzar con la pérdida de peso. Para lograr este objetivo, se debe seguir una dieta saludable, limitar el tamaño de las porciones y hacer ejercicio. La pérdida de peso puede corregir otros problemas de salud que conducen a la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Por lo general, se recomienda perder un 10 % o más del peso corporal. Sin embargo, incluso perder entre el 3 % y el 5 % del peso inicial puede generar beneficios. Las intervenciones quirúrgicas o los medicamentos para la pérdida de peso también pueden ser de ayuda para determinadas personas.

Las personas que tienen cirrosis debido a la enfermedad del hígado graso no alcohólico, podrían necesitar un trasplante de hígado.

Posibles tratamientos futuros

No se han aprobado medicamentos para tratar la enfermedad del hígado graso no alcohólico ni la esteatohepatitis no alcohólica, pero en algunos ensayos clínicos se están estudiando fármacos que podrían ser útiles.

Estilo de vida y remedios caseros

Con la ayuda de tu equipo de atención médica, puedes tomar medidas para controlar la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Puedes hacer lo siguiente:

  • Baja de peso. Si tienes sobrepeso o eres obeso, disminuye la cantidad de calorías que consumes por día e intenta aumentar la actividad física para bajar de peso gradualmente. Consumir menos calorías es la clave para bajar de peso y controlar esta enfermedad. Si has intentado bajar de peso antes y no lo has logrado, pide ayuda a tu equipo de atención médica.
  • Elige una dieta saludable. Lleva una dieta saludable con muchas frutas, verduras y cereales integrales. Probablemente, tu equipo de atención médica te sugiera evitar o limitar la cantidad de determinados alimentos y bebidas, como el pan blanco, las carnes rojas y procesadas, los jugos y las bebidas con azúcar. Lleva un registro de todas las calorías que consumes.
  • Haz ejercicio y mantente más activo. Procura hacer, al menos, 150 minutos de ejercicio por semana. Si tratas de bajar de peso, hacer más ejercicio puede ayudarte. Si todavía no estás haciendo ejercicio con regularidad, habla primero con tu equipo de atención médica y empieza de a poco.
  • Gestiona la diabetes. Sigue los consejos de tu equipo de atención médica para gestionar la diabetes. Toma los medicamentos según lo indicado por el equipo de atención médica y vigila los niveles de azúcar en la sangre atentamente.
  • Baja los niveles de colesterol y la presión arterial. Mejora tus niveles de colesterol y la presión arterial si están elevados. Una dieta saludable, hacer ejercicio y tomar los medicamentos pueden ayudar a mantener el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial en niveles saludables.
  • Protege tu hígado. Evita alimentos y bebidas que podrían perjudicar la salud de tu hígado. Por ejemplo, no consumas bebidas alcohólicas. Toma todos los medicamentos y fármacos de venta libre según las instrucciones correspondientes. Verifica con tu equipo de atención médica antes de usar suplementos herbales, ya que algunos pueden ser perjudiciales para el hígado.

Medicina alternativa

No se ha comprobado que ningún tratamiento de medicina alternativa cure la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Sin embargo, los investigadores están estudiando si algunos suplementos o compuestos naturales podrían ser útiles; por ejemplo:

  • Vitamina E. En teoría, la vitamina E y otras vitaminas, conocidas como antioxidantes, podrían ayudar a proteger el hígado mediante la reducción o neutralización del daño que causa la inflamación. Sin embargo, se necesita investigar más.

    Existe evidencia que sugiere que los suplementos de vitamina E podrían ayudar a las personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico que no tengan diabetes tipo 2. Los suplementos de vitamina E no son recomendables para las personas con formación de cicatrices graves en el hígado o con diabetes tipo 2. Se ha asociado la vitamina E con un ligero aumento en el riesgo de enfermedad cardíaca y cáncer de próstata.

  • Café con cafeína. Algunos estudios sugieren que el café podría aportar beneficios para el hígado al reducir el riesgo de enfermedades hepáticas, como la enfermedad del hígado graso no alcohólico, además de disminuir la posibilidad de que se formen cicatrices. Todavía no se sabe bien cómo el café podría prevenir el daño en el hígado, pero se cree que algunos de sus compuestos reducen la inflamación y ralentizan el crecimiento del tejido de las cicatrices.

    Si ya consumes café, estos resultados pueden hacer que te sientas mejor con respecto a tu taza de la mañana. Sin embargo, si aún no lo consumes, probablemente esta no sea una buena razón para empezar a hacerlo. Analiza los posibles beneficios del café con tu equipo de atención médica.

Preparación para la consulta

Comienza haciendo una consulta con tu médico de cabecera o médico de atención primaria si tienes algún signo o síntoma que te preocupa. Si el médico sospecha que puedes tener un problema hepático, como enfermedad de hígado graso no alcohólico, puede remitirte a un médico que se especialice en el hígado o hepatólogo.

Debido a que las citas médicas pueden ser breves, es aconsejable ir bien preparado. A continuación, te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a prepararte para la cita médica y a saber qué puedes esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Infórmate sobre lo que tienes que hacer antes de la visita. Cuando programes la cita médica, pregunta si debes hacer algo de antemano.
  • Anota los síntomas que tengas, incluso aquellos que no parezcan estar relacionados con la cita.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomas.
  • Lleva todos los documentos importantes de tu historia clínica, como registros de pruebas que te hayas hecho y que se relacionen con la afección que tienes hoy.
  • Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una cita. Es posible que la persona que te acompañe recuerde información que tú pasaste por alto u olvidaste.
  • Anota las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.

Si descubres que tienes la enfermedad del hígado graso no alcohólico, puedes hacer este tipo de preguntas básicas:

  • ¿La grasa que tengo en el hígado perjudica mi salud?
  • ¿La enfermedad del hígado graso se convertirá en algo más grave?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Qué puedo hacer para tener un hígado sano?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
  • ¿Debería consultar con un especialista? ¿Lo cubrirá mi seguro?
  • ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
  • ¿Debería programar una consulta de seguimiento?

Además de las preguntas que hayas preparado para el equipo de atención médica, no dudes en hacer otras durante la cita.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga preguntas como las siguientes:

  • ¿Has tenido algún síntoma, como coloración amarillenta de los ojos o la piel, y dolor o hinchazón en la cintura?
  • Si te hicieron pruebas en ese momento, ¿cuáles fueron los resultados?
  • ¿Bebes alcohol?
  • ¿Qué medicamentos tomas, incluidos los medicamentos y suplementos de venta libre?
  • ¿Te han dicho alguna vez que tienes hepatitis?
  • ¿Tienen enfermedad hepática otras personas de tu familia?