La mielofibrosis es un tipo de cáncer de la médula ósea. La médula ósea es un tejido suave dentro de los huesos, donde se producen las células sanguíneas. La mielofibrosis causa la formación de cicatrices en la médula ósea. Esto dificulta que la médula ósea produzca células sanguíneas sanas.
En ocasiones, la mielofibrosis puede ocurrir por sí sola. Esto se llama mielofibrosis primaria. A veces, es ocasionada por otra afección de las células sanguíneas. Cuando esto sucede, se denomina mielofibrosis secundaria.
Algunas personas con mielofibrosis no tienen síntomas y es posible que no necesiten tratamiento inmediato. Otras, que tienen formas más graves de la enfermedad, podrían necesitar tratamientos. El tratamiento de la mielofibrosis usualmente se centra en aliviar los síntomas.
La mielofibrosis pertenece a un grupo de tipos de cáncer conocidas como neoplasias mieloproliferativos. Estos tipos de cáncer hacen que el cuerpo produzca demasiadas células sanguíneas que no funcionan correctamente. La mielofibrosis y otras neoplasias mieloproliferativas pueden derivar en diferentes tipos de leucemia. La leucemia es un tipo de cáncer que afecta los tejidos del cuerpo que producen sangre.
Los signos y síntomas de la mielofibrosis incluyen los siguientes:
Programe una cita con un médico o con otro profesional de atención médica si tiene algún síntoma que le preocupa.
A menudo, no está claro cuál es la causa de la mielofibrosis. Este tipo de cáncer ocurre en la médula ósea. La médula ósea es un tejido suave dentro de los huesos, donde se producen las células sanguíneas.
La médula ósea produce células madre, que son células que pueden transformarse en otros tipos de células. Cuando es necesario, las células madre pueden convertirse en las células sanguíneas que circulan por el organismo. Las células madre pueden transformarse en lo siguiente:
La mielofibrosis comienza cuando se producen cambios en el ADN de las células madre de la médula ósea. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican lo que debe hacer. En las células madre sanas, el ADN indica a las células que se conviertan en células sanguíneas de una forma controlada.
En la mielofibrosis, los cambios en el ADN hacen que las células madre reciban instrucciones diferentes. Los cambios les indican a las células madre que produzcan más células sanguíneas de las que el cuerpo necesita. Las células sanguíneas no actúan de la manera que lo hacen las células sanguíneas sanas.
La mielofibrosis también causa la formación de cicatrices en la médula ósea. Esto dificulta que la médula ósea produzca células sanguíneas sanas.
Las células sanguíneas adicionales que no funcionan correctamente junto con las cicatrices que se forman en la médula ósea ocasionan que haya muy pocas células sanguíneas sanas en el cuerpo. Esto deriva en la aparición de los síntomas de mielofibrosis. Por ejemplo, puede sentirse débil y cansado si hay muy pocos glóbulos rojos que transporten oxígeno.
Los profesionales de atención médica han descubierto algunos cambios genéticos en el ADN que causan mielofibrosis, entre ellos los siguientes:
Es posible que el profesional de atención médica analice sus células cancerosas para ver si hay cambios. Los resultados pueden afectar su pronóstico y las opciones de tratamiento.
Si bien la causa de la mielofibrosis por lo general se desconoce, los profesionales de atención médica han identificado algunos factores que aumentan el riesgo de padecerla. Los factores de riesgo incluyen los siguientes:
Entre las complicaciones que pueden ocurrir a causa de la mielofibrosis se incluyen las siguientes: