Mielofibrosis

07 de octubre de 2026

Descripción general

La mielofibrosis es un tipo de cáncer de la médula ósea. La médula ósea es un tejido suave dentro de los huesos, donde se producen las células sanguíneas. La mielofibrosis causa la formación de cicatrices en la médula ósea. Esto dificulta que la médula ósea produzca células sanguíneas sanas.

En ocasiones, la mielofibrosis puede ocurrir por sí sola. Esto se llama mielofibrosis primaria. A veces, es ocasionada por otra afección de las células sanguíneas. Cuando esto sucede, se denomina mielofibrosis secundaria.

Algunas personas con mielofibrosis no tienen síntomas y es posible que no necesiten tratamiento inmediato. Otras, que tienen formas más graves de la enfermedad, podrían necesitar tratamientos. El tratamiento de la mielofibrosis usualmente se centra en aliviar los síntomas.

La mielofibrosis pertenece a un grupo de tipos de cáncer conocidas como neoplasias mieloproliferativos. Estos tipos de cáncer hacen que el cuerpo produzca demasiadas células sanguíneas que no funcionan correctamente. La mielofibrosis y otras neoplasias mieloproliferativas pueden derivar en diferentes tipos de leucemia. La leucemia es un tipo de cáncer que afecta los tejidos del cuerpo que producen sangre.

Síntomas

Los signos y síntomas de la mielofibrosis incluyen los siguientes:

  • Sensación de cansancio, debilidad o falta de aire.
  • Dolor o sensación de presión debajo de las costillas en el lado izquierdo.
  • Hematomas que se forman con facilidad.
  • Tendencia al sangrado.
  • Sudoración excesiva durante el sueño, hasta el punto de despertarse empapado en sudor.
  • Fiebre.
  • Dolor de huesos.
  • Sensación de saciedad después de comer una pequeña cantidad de comida.

Cuándo consultar a un médico

Programe una cita con un médico o con otro profesional de atención médica si tiene algún síntoma que le preocupa.

Causas

A menudo, no está claro cuál es la causa de la mielofibrosis. Este tipo de cáncer ocurre en la médula ósea. La médula ósea es un tejido suave dentro de los huesos, donde se producen las células sanguíneas.

La médula ósea produce células madre, que son células que pueden transformarse en otros tipos de células. Cuando es necesario, las células madre pueden convertirse en las células sanguíneas que circulan por el organismo. Las células madre pueden transformarse en lo siguiente:

  • Glóbulos rojos, que transportan oxígeno al cuerpo.
  • Glóbulos blancos, que ayudan a combatir infecciones.
  • Plaquetas, que ayudan a detener el sangrado.

La mielofibrosis comienza cuando se producen cambios en el ADN de las células madre de la médula ósea. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican lo que debe hacer. En las células madre sanas, el ADN indica a las células que se conviertan en células sanguíneas de una forma controlada.

En la mielofibrosis, los cambios en el ADN hacen que las células madre reciban instrucciones diferentes. Los cambios les indican a las células madre que produzcan más células sanguíneas de las que el cuerpo necesita. Las células sanguíneas no actúan de la manera que lo hacen las células sanguíneas sanas.

La mielofibrosis también causa la formación de cicatrices en la médula ósea. Esto dificulta que la médula ósea produzca células sanguíneas sanas.

Las células sanguíneas adicionales que no funcionan correctamente junto con las cicatrices que se forman en la médula ósea ocasionan que haya muy pocas células sanguíneas sanas en el cuerpo. Esto deriva en la aparición de los síntomas de mielofibrosis. Por ejemplo, puede sentirse débil y cansado si hay muy pocos glóbulos rojos que transporten oxígeno.

Los profesionales de atención médica han descubierto algunos cambios genéticos en el ADN que causan mielofibrosis, entre ellos los siguientes:

  • Cambios en el gen de la cinasa Janus 2, también llamada JAK2.
  • Cambios en el gen de la calreticulina, o CALR.
  • Cambios en el gen receptor de la trombopoyetina, o MPL.

Es posible que el profesional de atención médica analice sus células cancerosas para ver si hay cambios. Los resultados pueden afectar su pronóstico y las opciones de tratamiento.

Factores de riesgo

Si bien la causa de la mielofibrosis por lo general se desconoce, los profesionales de atención médica han identificado algunos factores que aumentan el riesgo de padecerla. Los factores de riesgo incluyen los siguientes:

  • Edad avanzada. La mielofibrosis puede afectar a cualquier persona, pero se diagnostica con mayor frecuencia en mayores de 50 años.
  • Tener otra afección en las células sanguíneas. Una pequeña parte de las personas que tienen mielofibrosis padecen la afección como una complicación de la trombocitemia esencial o de la policitemia vera.
  • Exposición al benceno. La mielofibrosis se ha relacionado con la exposición a dosis elevadas de benceno, una sustancia química industrial.
  • Exposición a la radiación. Las personas expuestas a niveles muy altos de radiación tienen un mayor riesgo de padecer mielofibrosis.

Complicaciones

Entre las complicaciones que pueden ocurrir a causa de la mielofibrosis se incluyen las siguientes:

  • Agrandamiento del bazo Las personas que tienen mielofibrosis suelen presentar un agrandamiento del bazo. El bazo se encuentra debajo de la caja torácica, en el lado izquierdo del abdomen. Este órgano tiene muchas funciones, entre ellas almacenar células sanguíneas adicionales. En el caso de la mielofibrosis, estas células sanguíneas adicionales producidas por la médula ósea pueden acumularse en el bazo. Esto causa que se expanda. Es posible que el bazo también comience a producir células sanguíneas si la mielofibrosis ocasiona la formación de cicatrices graves en la médula ósea. Esto produce más células que podrían expandir el bazo. Que el bazo se expanda significa que se produce un agrandamiento. El agrandamiento grave puede ocasionar dolor abdominal y sensación de saciedad incluso si la persona comió muy poco.
  • Hipertensión portal El término hipertensión portal se usa para describir el aumento de la presión en la vena porta. La vena porta es la que transporta la sangre hasta el hígado. Si un bazo agrandado está enviando más sangre de lo habitual al hígado, puede causar presión en la vena porta. Esta presión puede forzar la sangre a circular hacia venas más pequeñas y causara un sangrado en el estómago y el esófago.
  • Proliferaciones en otras zonas del cuerpo Si la mielofibrosis afecta la capacidad de la médula ósea de producir células sanguíneas, es posible que otros órganos comiencen a producirlas. Puede que el hígado y el vaso comiencen a producir células sanguíneas. Es posible que en otras zonas del cuerpo ocurra una proliferación de tejido capaz de producir células sanguíneas. Esto puede ocasionar sangrado en el sistema digestivo, tos, convulsiones, compresión de la médula espinal o que la persona escupa sangre.
  • Complicaciones del sangrado La mielofibrosis impide que el organismo produzca plaquetas sanas. Las plaquetas son células sanguíneas que permiten detener el sangrado. Si usted tiene pocas plaquetas sanas, puede que le salgan moretones con mayor facilidad. También podría correr más riesgo de tener sangrados graves.
  • Leucemia Algunas personas que tienen mielofibrosis desarrollan leucemia mielógena aguda. Este es un tipo de cáncer de médula ósea y sangre que suele empeorar rápidamente.
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