Los trastornos disociativos son afecciones de salud mental que implican una pérdida de conexión entre pensamientos, recuerdos, sentimientos, entorno, comportamiento e identidad. Estas afecciones incluyen escapar de la realidad de formas que no son deseadas ni saludables. Esto causa problemas en el control de la vida cotidiana.
Los trastornos disociativos suelen surgir como reacción a acontecimientos impactantes, preocupantes o dolorosos y ayudan a alejar los recuerdos difíciles. Los síntomas dependen en parte del tipo de trastorno disociativo y pueden ir desde la pérdida de memoria hasta la desconexión de identidades. Las situaciones de estrés pueden empeorar los síntomas durante un tiempo, lo que los vuelve más evidentes.
El tratamiento para los trastornos disociativos puede incluir terapia de conversación, también llamada psicoterapia, y medicamentos. Tratar los trastornos disociativos puede ser difícil, pero muchas personas aprenden nuevas formas de afrontarlos y sus vidas mejoran.
Los síntomas dependen del tipo de trastorno disociativo, pero pueden incluir los siguientes:
La Asociación Americana de Psiquiatría define los tres siguientes trastornos disociativos principales: Trastorno de despersonalización-desrealización, amnesia disociativa y trastorno disociativo de la identidad.
La despersonalización implica una sensación de separación de uno mismo o de sentirse fuera de uno mismo. Puede que tenga la sensación de estar viendo sus acciones, sentimientos, pensamientos y a usted mismo desde la distancia, como si estuviera viendo una película.
La desrealización implica sentir que otras personas y cosas están separadas de uno y parecen nebulosas o como en un sueño. Puede parecer que el tiempo se hace más lento o se acelera. El mundo puede parecer irreal.
Puede pasar por fases de despersonalización, desrealización o ambas. Los síntomas, que pueden ser muy inquietantes, pueden durar horas, días, semanas o meses. Pueden aparecer y desaparecer a lo largo de muchos años. O pueden convertirse en continuos.
El principal síntoma de la amnesia disociativa es una pérdida de memoria más grave que los olvidos habituales. La pérdida de memoria no puede explicarse por una afección médica. No puede recordar información sobre usted mismo o sobre acontecimientos y personas de su vida, especialmente de un momento en el que estuvo en estado de choque, tuvo angustia o dolor. Un ataque de amnesia disociativa suele producirse repentinamente. Puede durar minutos, horas o, en raras ocasiones, meses o años.
La amnesia disociativa puede ser específica de acontecimientos ocurridos en un momento determinado, como un combate intenso. Con menor frecuencia, puede implicar la pérdida total de la memoria sobre uno mismo. A veces, puede implicar viajar o alejarse confusamente de su vida. Este deambular confuso se conoce como fuga disociativa.
Este trastorno, previamente conocido como trastorno de la personalidad múltiple, consiste en cambiar a otras identidades. Puede tener la sensación de que dos o más personas hablan o viven dentro de su cabeza. Puede que se sienta como si estuviera poseído por otras identidades.
Cada identidad puede tener un nombre, una historia personal y unas características únicas. Estas identidades a veces incluyen diferencias de voz, sexo, manierismos y cualidades físicas, como la necesidad de llevar anteojos. También hay diferencias en cuanto a la familiaridad de cada identidad con las demás. El trastorno disociativo de la identidad suele incluir también ataques de amnesia y, a menudo, momentos de deambulación confusa.
Si tiene pensamientos de hacerse daño a usted mismo o a otra persona, llame inmediatamente al 911 o al número local de emergencias o acuda a un departamento de emergencias.
Comparta sus preocupaciones con un familiar o amigo de confianza. O bien, comuníquese con la línea directa para prevención del suicidio.
A veces, los síntomas del trastorno disociativo aparecen en una crisis con un comportamiento grave o impulsivo. Las personas con estos síntomas necesitan atención más urgente y en un departamento de emergencias de un hospital cuando está en peligro la seguridad.
Si usted o un ser querido presentan síntomas menos urgentes que pueden corresponder a un trastorno disociativo, comuníquese con su médico u otro profesional de atención médica para obtener ayuda.
Los trastornos disociativos suelen comenzar como una forma de afrontar acontecimientos impactantes, preocupantes o dolorosos. Los trastornos ocurren con mayor frecuencia en niños que sufren abuso físico, sexual o emocional durante mucho tiempo. Con menos frecuencia, los trastornos ocurren en niños que han vivido en un hogar donde pasaron por momentos aterradores o nunca supieron qué esperar. El estrés de una guerra o una catástrofe natural pueden generar trastornos disociativos.
Cuando pasa por un acontecimiento que es demasiado para manejar emocionalmente, puede sentir que está saliendo de sí mismo y viendo el acontecimiento como si le estuviera sucediendo a otra persona. Escapar mentalmente de este modo puede ayudarle a superar un momento impactante, preocupante o doloroso.
Si ha sufrido abusos físicos, sexuales o emocionales a largo plazo durante la infancia, tiene mayor riesgo de padecer un trastorno disociativo.
Otros eventos impactantes, angustiantes o dolorosos también pueden ocasionar la aparición de trastornos disociativos. Pueden ser guerras, catástrofes naturales, secuestros, torturas, procedimientos médicos prolongados en los primeros años de vida u otros acontecimientos.
Tener un trastorno disociativo aumenta el riesgo de complicaciones y de tener otras afecciones de salud mental. Algunos de estos pueden ser los siguientes:
Los niños que sufren abusos físicos, emocionales o sexuales corren un riesgo más alto para afecciones de salud mental, como los trastornos disociativos. Si el estrés u otros problemas personales están afectando la forma en que trata a su hijo, busque ayuda.
Si usted o su hijo sufrieron un abuso u otro suceso impactante, inquietante o doloroso, acuda inmediatamente a un médico u otro profesional de atención médica. El médico puede remitirle a un profesional de la salud mental que le ayude a usted o a su hijo a recuperarse y aprender las destrezas saludables para afrontar una situación difícil. O puede ponerse en contacto directamente con los servicios de salud mental.