Diagnósticos
Para diagnosticar la ascitis, tu profesional de atención médica te preguntará sobre tus síntomas y realizará un examen físico. El examen puede incluir presionar el abdomen para buscar signos de líquido. Las cantidades más grandes de líquido son más fáciles de detectar durante el examen.
Las pruebas y los procedimientos que ayudan a diagnosticar la ascitis incluyen:
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes suelen usarse para confirmar la ascitis. Una ecografía abdominal suele ser la primera prueba. Puede detectar hasta pequeñas cantidades de líquido y mostrar dónde se ha acumulado. Durante esta prueba, la ascitis aparece como líquido alrededor de los órganos abdominales en lugar de dentro de ellos.
En algunos casos, se utiliza una tomografía computarizada para obtener una imagen más detallada del abdomen y los órganos cercanos. Los informes de imagen pueden mencionar líquido libre, lo que significa que hay líquido en la cavidad abdominal.
En los estudios por imágenes, una pequeña cantidad de líquido en la pelvis puede ser un hallazgo normal en las mujeres. En los hombres, no se espera la presencia de líquido visible. Un profesional de atención médica evalúa la cantidad de líquido presente y si hay síntomas.
Análisis de sangre
Los análisis de sangre pueden ayudar a encontrar posibles causas de la ascitis. Estas pruebas pueden evaluar la función renal y hepática, buscar signos de infección y medir los niveles de proteínas en la sangre.
Paracentesis diagnóstica
La mayoría de las personas con ascitis también se someten a un procedimiento llamado paracentesis diagnóstica. En este procedimiento, una aguja fina extrae una pequeña cantidad de líquido del abdomen. El líquido se analiza para evaluar su contenido de proteínas, infección, cáncer y otras afecciones.
Los profesionales de atención médica suelen usar una combinación de hallazgos del examen, estudios por imágenes, análisis de sangre y análisis del líquido para confirmar la ascitis y determinar su causa. Esto les ayuda a entender la causa y planificar el mejor tratamiento para ti.
Más información
Tratamientos
El tratamiento de la ascitis depende de la causa de la acumulación de líquido y de la cantidad presente. Los principales objetivos son aliviar los síntomas, reducir la cantidad de líquido y tratar la causa subyacente.
Medicamentos
Si la ascitis está relacionada con enfermedad hepática, el tratamiento suele comenzar con medicamentos y cambios en la dieta. Tu profesional de atención médica puede recetarte medicamentos conocidos como diuréticos. Estos ayudan a tu cuerpo a eliminar el exceso de sal y agua a través de la orina. Además, consumir menos sal ayuda a que tu cuerpo retenga menos líquidos.
Controlar la enfermedad hepática subyacente también es una parte importante del tratamiento. El manejo de la enfermedad hepática puede ayudar a reducir la acumulación de líquido con el tiempo y disminuir la posibilidad de que la ascitis reaparezca.
El tratamiento de la ascitis que se origina por otras afecciones se enfoca en controlar el problema subyacente. Por ejemplo, la ascitis relacionada con cáncer puede tratarse con terapias oncológicas y medicamentos. La ascitis relacionada con el corazón puede mejorar cuando se trata la insuficiencia cardíaca.
Cirugía u otros procedimientos
Si el exceso de líquido te causa molestias o dificulta la respiración, tu equipo de atención médica quizás necesite retirar parte del líquido del abdomen. Este procedimiento se llama paracentesis terapéutica. Se utiliza una aguja fina para drenar el exceso de líquido, lo que puede ayudar a aliviar los síntomas. El procedimiento lo realiza un profesional de atención médica capacitado, a menudo con guía por ecografía para mejorar la seguridad. Después de drenar el líquido, la ascitis puede volver a aparecer, en especial si la causa subyacente sigue presente.
En algunos casos, se puede administrar albúmina después de una paracentesis de grandes volúmenes de líquido para ayudar a prevenir problemas de la circulación, mantener el equilibrio de líquidos y proteger la función renal.
Para las personas con enfermedad hepática avanzada, se puede considerar una derivación portosistémica intrahepática transyugular. Este procedimiento crea una nueva vía para que la sangre fluya a través del hígado, lo que puede reducir la presión y ayudar a disminuir la acumulación de líquido.
Si tienes una enfermedad hepática grave, un trasplante de hígado puede ser una opción. Tu equipo de atención médica evaluará tu estado general de salud para decidir si el trasplante es una opción para ti.
Estudios clínicos
Explora los estudios de Mayo Clinic que ensayan nuevos tratamientos, intervenciones y pruebas para prevenir, detectar, tratar o controlar esta afección.
Modo de vida y remedios caseros
Hacer cambios en tus hábitos diarios puede apoyar el tratamiento médico de la ascitis.
- Limita el consumo de sal. Consumir demasiada sal hace que tu cuerpo retenga líquido en exceso. Seguir una dieta baja en sodio puede ayudar a reducir la acumulación de líquido. A muchas personas con ascitis se les recomienda limitar el sodio a menos de unos 2000 miligramos al día.
- Controla tu peso con regularidad. Si tomas diuréticos, tu equipo de atención médica puede recomendarte pesarte a diario mientras se ajusta la dosis. Informa a tu equipo de atención médica si aumentas de peso rápidamente o notas más hinchazón.
- Evita el alcohol si tienes enfermedad hepática. El alcohol puede empeorar el daño en el hígado y aumentar las complicaciones.
Estrategias de afrontamiento y apoyo
Vivir con ascitis puede ser estresante, en especial cuando los síntomas cambian o dificultan la vida diaria. Es normal sentirse preocupado o abrumado a veces. A continuación, te ofrecemos algunas estrategias que pueden ayudar:
- Aprende sobre tu afección. Comprender la ascitis y su manejo puede ayudarte a sentirte más involucrado en tu cuidado. Hazle preguntas a tu equipo de atención médica y comparte tus preocupaciones.
- Mantente en contacto con tu equipo de atención médica. Las visitas de seguimiento regulares ayudan a controlar los síntomas y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
- Busca apoyo cuando lo necesites. La familia, los amigos o los cuidadores pueden ayudar con las tareas diarias, las citas médicas y el apoyo emocional.
- Considera la consejería o los grupos de apoyo. Hablar con otras personas, como aquellas con enfermedades crónicas, puede ayudarte a sentirte menos solo.
Si la ascitis está relacionada con una afección a largo plazo, tu equipo de atención médica puede ayudarte a conectarte con más recursos según sea necesario.
Preparación para la consulta
Por lo general, el primer paso es consultar a tu profesional de atención primaria. Luego, te pueden remitir a un especialista, como un especialista en hígado llamado hepatólogo, según la causa de la ascitis.
Para aprovechar mejor tu cita médica, puedes hacer lo siguiente:
- Tomar nota de tus síntomas. Incluye cuándo comenzaron, con qué frecuencia ocurren y si empeoran.
- Registrar cualquier cambio en tu peso o hinchazón. Esto ayuda a tu equipo de atención médica a entender los cambios en la acumulación de líquido.
- Hacer una lista de todos los medicamentos y suplementos que tomas. Esto incluye medicamentos con y sin receta médica, vitaminas y productos herbarios.
- Llevar información médica importante. Anota cualquier enfermedad hepática, cardíaca, cáncer o infecciones previas, como la hepatitis.
- Considerar llevar a un familiar o amigo. Otra persona puede ayudarte a recordar la información y brindarte apoyo.
- Escribir cualquier pregunta que tengas. Esto ayuda a asegurar que tus inquietudes se traten durante la consulta.
El profesional de atención médica puede hacerte preguntas como las siguientes:
- ¿Cuándo notaste por primera vez la hinchazón en el abdomen o el aumento de peso?
- ¿Han cambiado tus síntomas con el tiempo?
- ¿Tienes antecedentes médicos de enfermedad hepática, cardíaca o cáncer?
- ¿Qué medicamentos o suplementos tomas?
- ¿Bebes alcohol o lo has hecho en el pasado?
Prepararte con anticipación puede ayudarte a sentirte más seguro y a que tu cita médica sea más fluida.