Video: Mamografía para detección del cáncer de mama: qué debes esperar

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Una mamografía es una imagen de la mama que se toma con una unidad radiográfica de baja dosis segura.

El técnico te pedirá que te pares enfrente del mamógrafo y acomodará una mama a la vez sobre una superficie plana. Otra superficie plana, llamada placa de compresión, se bajará suavemente hasta comprimir la mama.

La compresión es necesaria para extender el tejido mamario y eliminar el movimiento, que podría hacer que la imagen quede borrosa. Es posible que la compresión te resulte incómoda, pero no debería dolerte. La compresión suele durar solo unos pocos segundos.

Durante este tiempo, un haz de rayos X penetra desde arriba en el tejido mamario. La imagen radiográfica se genera en un casete de filmación, que se encuentra debajo de la mama, o bien se graba digitalmente y se almacena en una computadora.

El tejido mamario más denso, como cuando hay cáncer o calcificaciones, aparece brillante y blanco, mientras que el tejido menos denso, como la grasa, aparece oscuro o gris.

Una vez realizada la radiografía, la compresión cederá, y el técnico cambiará el ángulo de la máquina. Nuevamente, el técnico acomodará la mama sobre una superficie plana, bajará con suavidad la placa de compresión y tomará otra radiografía. Es posible que sea necesario repetir este procedimiento otra vez.

Después del procedimiento, se procesan las imágenes y un radiólogo las interpreta. Se envía un informe final a tu médico.

Sept. 21, 2018