En la estimulación eléctrica funcional, la tecnología informática envía impulsos eléctricos de bajo nivel para activar músculos específicos de las piernas, brazos, manos u otras zonas. Los impulsos eléctricos se envían a los músculos a través de electrodos que se colocan en la superficie de la piel o a través de electrodos implantados debajo de la piel. La estimulación eléctrica puede provocar que los músculos se contraigan, lo cual favorece a la masa muscular o al control muscular.

La estimulación eléctrica funcional puede mejorar la amplitud del movimiento, fuerza y uso funcional de las manos, los brazos o las piernas. La estimulación eléctrica funcional puede ayudarte a realizar actividades, como asir o sostener un objeto con la mano, mover cíclicamente los brazos o las piernas o dar pasos.

La estimulación eléctrica funcional puede utilizarse para facilitar ejercicios que favorezcan la circulación de la sangre, el acondicionamiento aeróbico, la salud del corazón y el estado físico en general. Además, la estimulación eléctrica funcional puede ayudar a mejorar los patrones de movimiento de los músculos, evitar la pérdida de la densidad mineral ósea y reducir los espasmos musculares.

La estimulación eléctrica funcional normalmente se combina con otras técnicas terapéuticas, formación y programas de ejercicios. Algunos de los objetivos de la terapia pueden ser mejorar la forma en que realizas tus actividades diarias y desarrollar un programa de bienestar que puedas usar en tu hogar.

Jan. 06, 2015