Es normal preocuparse por el dolor que podría sentir después de una cirugía. También es común preocuparse por los posibles riesgos de tomar analgésicos fuertes. Controlar el dolor y reducir el riesgo de efectos secundarios es importante para la comodidad, la recuperación y la rehabilitación después de la cirugía.
El mejor momento para hablar sobre el alivio del dolor y los analgésicos es antes de la cirugía. Contar con preparación puede ayudarle a controlar mejor el dolor.
Antes de la cirugía, es probable que hable con el cirujano o con otros miembros del equipo de atención médica. Quizás hablen sobre el manejo del dolor, las opciones de tratamiento y sus necesidades particulares. Podría hablar de lo siguiente:
El dolor después de la cirugía suele tratarse con más de un analgésico, que es un medicamento para controlar el dolor. El tipo, la administración y la dosis de los medicamentos para su caso dependen del tipo de cirugía, la recuperación prevista y sus propias necesidades.
Estos son algunos analgésicos:
Los opioides pueden ser o no una buena opción para después de una cirugía. El cirujano probablemente le indicará una combinación de tratamientos. Estos pueden ayudar a controlar el dolor y a disminuir los efectos secundarios. Una combinación de tratamientos también puede ser útil a fin de reanudar las actividades importantes para que se recupere y disminuir los riesgos relacionados con los opioides.
En general, los opioides son fundamentales para el control del dolor después de una cirugía debido a su efecto potente. Sin embargo, pueden implicar efectos secundarios como náuseas, vómitos, estreñimiento, retención urinaria, somnolencia, deterioro de la capacidad de razonamiento y dificultad para respirar.
La sobredosis y el mal uso de los opioides también constituyen riesgos, en particular cuando los opioides se utilizan para tratar el dolor continuo, que se conoce como dolor crónico. Aunque el uso de opioides después de la cirugía está previsto como una estrategia a corto plazo para aliviar el dolor mientras el cuerpo se recupera, el riesgo del mal uso sigue siendo motivo de preocupación.
Debido a estos riesgos, si utiliza estos medicamentos, hágalo con precaución. Para disminuir los riesgos, los opioides deben utilizarse en la dosis más pequeña que sea eficaz durante el menor tiempo posible.
Hable con el profesional de atención médica sobre las medidas que puede tomar para reducir los riesgos relacionados con el uso de opioides, por ejemplo, las siguientes:
El objetivo principal del control del dolor después de una cirugía compleja es que se despierte relativamente cómodo y que haga una transición hacia el control del dolor. Sin embargo, es frecuente que sienta algunas molestias después de la cirugía, esto es esperable.
Analgésicos intravenosos. Antes de la cirugía, probablemente le coloquen un catéter, que es un tubo plástico delgado, en una vena de la mano o del brazo. El catéter permite que el equipo de atención médica le administre líquidos, sedantes, anestésicos, antibióticos o analgésicos. El catéter puede utilizarse para administrarle analgésicos hasta que pueda tomar pastillas por vía oral.
Los analgésicos, como los opioides, suelen inyectarse en el catéter intravenoso en intervalos regulares. La mayoría de los hospitales también ofrecen analgesia controlada por el paciente. La analgesia controlada por el paciente es un sistema que permite que se administre usted mismo una dosis fija del medicamento al pulsar un botón. De esta manera, no tiene que pedir a un miembro del personal de enfermería cada dosis de analgésicos.
El sistema de analgesia controlada por el paciente tiene incorporados mecanismos de protección para evitar una sobredosis de analgésicos. Si presiona el botón más de una vez dentro de un período determinado, el dispensador ignora la segunda solicitud.
Anestesia raquídea. Algunas cirugías pueden hacerse con anestesia raquídea, que consiste en inyectar medicamentos directamente en el líquido cefalorraquídeo.
La anestesia raquídea es más fácil y rápida que la analgesia epidural. Sin embargo, no dura tanto porque no hay un catéter que permita la administración de más medicamentos en caso de que se necesiten. Puede añadirse un opioide de acción prolongada a los medicamentos que se administran en el líquido cefalorraquídeo para aliviar el dolor por un máximo de 24 horas.
Bloqueo nervioso. En un bloqueo nervioso, se utiliza un anestésico local para proporcionar alivio del dolor en una zona específica del cuerpo, como un brazo o una pierna. Evita que los mensajes de dolor viajen por la vía nerviosa hasta el cerebro. Los bloqueos nerviosos pueden usarse para procedimientos ambulatorios o para cirugías más complejas en pacientes internados.
Para que el alivio del dolor dure varias horas, se usa una inyección para el bloqueo nervioso. Si se requiere un control más prolongado del dolor, se puede insertar un catéter para la administración continua de medicamentos o la administración controlada por el paciente.
Analgesia epidural. Los analgésicos se inyectan a través de un catéter que se inserta en el espacio epidural dentro del canal medular, pero fuera del líquido cefalorraquídeo. A menudo se utiliza un catéter epidural para el trabajo de parto y el parto. A veces, también se utiliza antes de una operación, como una cesárea o una cirugía abdominal mayor.
Si es necesario, el catéter epidural puede dejarse colocado durante varios días para controlar el dolor después de la cirugía. Se puede administrar una infusión continua de analgésicos, entre ellos anestésicos locales u opioides, a través del catéter para controlar el dolor.
La analgesia epidural controlada por el paciente le permite administrarse una dosis del analgésico al pulsar un botón. Asimismo, tiene mecanismos de seguridad incorporados para que no se administre demasiado medicamento.

Un sistema de analgesia controlada por el paciente permite que pueda administrarse una dosis de analgésicos intravenosos con solo presionar un botón. Este sistema disminuye cualquier dolor y ansiedad que pueda sentir mientras espera el medicamento.

En la analgesia epidural, se inyectan analgésicos en el espacio epidural, que es el espacio dentro del canal medular pero fuera del líquido cefalorraquídeo. Un catéter, que es un tubo largo y delgado, se introduce entre dos vértebras en la espalda y administra el medicamento.
Después de la cirugía, recibirá instrucciones para la atención médica general. Esto puede incluir reposo, usar compresas de hielo, hacer ejercicios de rehabilitación y cuidar de la herida. Pida que le den instrucciones escritas para llevarse a casa.
Estas instrucciones pueden ser la manera principal de aliviar el dolor después de una cirugía menor. Si tuvo una cirugía mayor, las instrucciones ayudan con una transición más cómoda hacia los medicamentos.
Es probable que cambie a analgésicos orales antes del alta del hospital. Es posible que siga tomándolos en casa para controlar el dolor. Es probable que tome una combinación de medicamentos en forma de pastillas, como los siguientes:
Asegúrese de saber qué ingrediente activo tiene cada analgésico, cuál es la dosis apropiada y con qué frecuencia debe tomarlo. También pregunte al equipo de atención médica sobre las posibles interacciones con otros medicamentos. Estos incluyen los medicamentos para el resfriado que compra en la tienda, otros medicamentos recetados y suplementos.
Después de la cirugía, trabaje con el equipo de atención médica para que su recuperación sea lo más rápida y menos dolorosa posible. Comuníquese con los miembros del equipo de atención médica para ayudarlos a evaluar y modificar el plan para controlar el dolor.
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