¿Preocupado por los trastornos alimentarios de los adolescentes? Conoce qué factores contribuyen a los trastornos alimentarios de los adolescentes, las consecuencias que estos tienen y las mejores estrategias de prevención.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Los trastornos alimentarios pueden tener un efecto devastador en los adolescentes. Para ayudar a proteger a tu hijo, comprende las posibles causas de los trastornos alimentarios de los adolescentes y cómo hablar con tu hijo o hija sobre los hábitos alimentarios saludables.

Los trastornos alimentarios son afecciones graves relacionadas con conductas alimentarias persistentes que tienen una repercusión negativa sobre la salud, las emociones y la capacidad de funcionar en áreas importantes de la vida. Los trastornos alimentarios más comunes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno alimentario compulsivo.

Si bien se desconoce la causa exacta de los trastornos alimentarios, pueden intervenir ciertos factores, entre ellos:

  • Biología. Las personas con familiares de primer grado (hermanos o padres) que presentan un trastorno alimentario pueden ser más propensas a desarrollar un trastorno alimentario, lo que sugiere un posible vínculo genético.
  • Problemas psicológicos y emocionales. Los problemas psicológicos y emocionales, como la depresión o los trastornos de ansiedad, están estrechamente relacionados con los trastornos alimentarios.
  • Entorno. La cultura occidental moderna enfatiza la delgadez.
  • Actividades favoritas. La participación en actividades que valoran la delgadez, como el ballet, o en deportes en los que la puntuación es en parte subjetiva, como el patinaje, puede incidir.

Los signos y síntomas varían según el tipo de trastorno alimentario. Mantente alerta a los patrones de alimentación y creencias que puedan indicar un comportamiento no saludable. Entre las señales de alerta que pueden indicar la presencia de un trastorno alimentario figuran las siguientes:

  • Pérdida de peso extrema o no hacer el aumento de peso esperado en el desarrollo
  • Saltarse las comidas con frecuencia o negarse a comer
  • Centrarse excesivamente en la comida
  • Preocuparse o quejarse constantemente por estar gordo
  • Mirarse con frecuencia al espejo para ver los defectos que se perciben
  • Usar laxantes, diuréticos o enemas después de comer cuando no se necesitan
  • Forzar el vómito o hacer demasiado ejercicio para no ganar peso después de un atracón
  • Episodios repetidos de comer cantidades anormalmente grandes de comida en una sola sesión
  • Expresar depresión, asco o culpa por los hábitos alimenticios

Habla con tu hijo o hija sobre los hábitos alimentarios y la imagen corporal. Para empezar:

  • Motiva a tu hijo para que adquiera hábitos alimentarios saludables. Habla sobre cómo la dieta puede afectar tu salud, apariencia y nivel de energía. Alienta a tu hijo adolescente a comer cuando tenga hambre. Coman juntos como una familia.
  • Analiza los mensajes de los medios de comunicación. Los programas de televisión, las películas y los medios sociales pueden enviar el mensaje de que solo un cierto tipo de cuerpo es aceptable. Anima a tu hijo adolescente a cuestionar lo que ha visto u oído.
  • Fomenta una imagen corporal saludable. Habla con tu hijo adolescente sobre su imagen y refuerza la idea de que la forma de un cuerpo saludable varía. No hagas ni permitas apodos hirientes, comentarios o bromas basados en las características físicas, el peso o la forma corporal de una persona.
  • Fomenta la autoestima. Respeta los logros de tu hijo adolescente y apoya sus metas u objetivos. Escúchalo cuando hable. Busca las cualidades positivas de tu hijo, como la curiosidad, la generosidad y el sentido del humor. Recuérdale a tu hijo adolescente que tu amor y aceptación son incondicionales, y que no están basados en su peso o apariencia.
  • Comparte información sobre los peligros de las dietas y de la ingesta por factores emocionales. Explica que las dietas pueden comprometer la nutrición, el crecimiento y la salud de tu adolescente, así como provocar un trastorno alimentario. Recuérdale a tu hijo adolescente que comer o limitar la alimentación no es una manera saludable de afrontar las emociones. En cambio, aliéntalo para que hable con sus seres queridos, sus amigos o un terapeuta sobre los problemas que pueda estar enfrentando.

Además, da un buen ejemplo. Si estás todo el tiempo a dieta, si usas los alimentos para lidiar con tus emociones o si hablas todo el tiempo sobre adelgazar, es posible que te resulte difícil alentar a tu hijo adolescente para que tenga una alimentación saludable o para que se sienta satisfecho con su apariencia. En cambio, toma decisiones conscientes sobre tu estilo de vida y siéntete orgulloso de tu cuerpo.

Si sospechas que tu hijo adolescente tiene un trastorno alimentario, habla con él o ella de manera cariñosa y sin confrontaciones. Además, programa un chequeo para tu hijo adolescente. El médico puede reforzar los mensajes de salud y detectar cambios inusuales en el índice de masa corporal o en sus percentiles de peso. El médico también puede hablar con su hijo adolescente sobre sus hábitos alimenticios, su rutina de ejercicios y su imagen corporal. De ser necesario, puede remitir a tu hijo adolescente a un proveedor de salud mental.

Si a tu hijo adolescente se le diagnostica un trastorno alimentario, es probable que el tratamiento incluya un tipo específico de terapia familiar que te ayude a trabajar con tu hijo para mejorar sus hábitos alimentarios, alcanzar un peso saludable y controlar otros síntomas. A veces, se recetan medicamentos para tratar las afecciones de salud mental que los acompañan, como la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo. En los casos graves, puede ser necesaria la hospitalización.

Cualquiera sea el plan de tratamiento, recuerda que la intervención temprana puede ayudar a acelerar la recuperación.

June 05, 2020