Tercer trimestre de embarazo: qué esperar

El tercer trimestre de embarazo puede resultar cansador e incómodo. A continuación te ofrecemos ayuda para aliviar los síntomas y la ansiedad mientras se aproxima la fecha de parto.

Escrito por personal de Mayo Clinic

El tercer trimestre del embarazo puede resultar un desafío, tanto desde el punto de vista físico como emocional. El tamaño y la posición del bebé pueden hacer que te resulte difícil encontrar una posición cómoda. Tal vez te sientas cansada del embarazo y desees pasar a la próxima etapa. Si has estado preparándote para la fecha de parto, tal vez te sientas desilusionada si sucede sin mayores problemas.

Trata de mantenerte positiva a medida que se acerque el final del embarazo. ¡Pronto sostendrás al bebé en tus brazos! Esto es lo que puede suceder mientras tanto.

Tercer trimestre del embarazo: el cuerpo

A medida que el bebé crece, sus movimientos se vuelven menos notorios. A menudo, estas sensaciones estimulantes están acompañadas de mayor incomodidad y de otros síntomas del tercer trimestre del embarazo.

Crecimiento continuo de los senos

Cerca de la fecha prevista de parto, puedes aumentar otras 2 libras (900 g) de tejido mamario. A medida que se acerca el parto, los pezones podrían comenzar a perder calostro, el líquido amarillento que, si amamantas, nutrirá al bebé durante sus primeros días de vida.

Aumento de peso

Si tuviste un IMC normal antes del embarazo, podrías aumentar entre 25 y 35 libras (alrededor de 11 a 16 kilogramos) antes de dar a luz. El aumento de peso se debe, en parte, al bebé, pero también a la placenta, el líquido amniótico, los pechos y el útero más grandes, las reservas de grasa adicionales, y el mayor volumen de sangre y líquido.

Contracciones de Braxton-Hicks

Estas contracciones son el precalentamiento para lo que vendrá. En general, son leves, y aparecen y desaparecen de manera imprevisible. Las contracciones del trabajo de parto son más largas, más fuertes y más regulares. Si tienes contracciones dolorosas o regulares, comunícate con tu profesional de salud.

Dolor de espalda

A medida que el bebé continúa aumentando de peso, las hormonas del embarazo relajan las articulaciones que se encuentran entre los huesos de la zona pélvica. Estos cambios pueden repercutir en la espalda.

Cuando te sientes, elige sillas que tengan buen respaldo. Aplica una almohadilla caliente o una compresa de hielo en la zona de dolor. Pídele a tu pareja que te haga masajes. Usa zapatos con tacos bajos —pero no planos— que tengan buen soporte para el arco. Si el dolor de espalda no desaparece o está acompañado por otros signos y síntomas, comunícate con tu profesional de salud.

Dificultad para respirar

Puedes cansarte fácilmente cuando el útero se expande debajo del diafragma, el músculo que se encuentra justo debajo de los pulmones. Practica mantener una buena postura con el fin de darles a los pulmones más lugar para expandirse.

Ardor de estómago

Para controlar el ardor de estómago, come porciones de comida pequeñas y bebe mucho líquido entre las comidas. Evita las comidas fritas, los cítricos o los jugos y las comidas picantes. Si estos consejos no son útiles, pregúntale a tu profesional de salud sobre los antiácidos.

Hinchazón

Como el útero en crecimiento ejerce presión en las venas que llevan la sangre de los pies y de las piernas, la hinchazón de los pies y tobillos puede ser un problema. La hinchazón de las piernas, los brazos y las manos puede presionar los nervios, lo que causa hormigueo o entumecimiento.

Para reducir la hinchazón, eleva las piernas con frecuencia y no te sientes con las piernas cruzadas. Si tienes que estar de pie durante mucho tiempo, intenta moverte a menudo.

Arañitas, venas varicosas y hemorroides

Una mayor circulación de sangre puede generar la aparición de pequeñas venas rojas en la piel, conocidas como «arañitas». También podrías notar líneas azules o rojizas (venas varicosas) debajo de la superficie de la piel, especialmente en las piernas. Las venas varicosas también pueden aparecer en el recto (hemorroides).

Si tienes venas varicosas dolorosas, eleva las piernas con frecuencia y usa medias de compresión. Para disminuir las hemorroides, evita el estreñimiento. Incorpora una gran cantidad de fibras en tu dieta y bebe mucho líquido.

Necesidad de orinar a menudo

A medida que el bebé se mueva a más profundidad en la pelvis, sentirás mayor presión en la vejiga. Podrías necesitar orinar más seguido. Esta presión adicional también puede provocar que pierdas orina, en especial, cuando te ríes, toses o estornudas. Si te preocupa perder orina, los protectores íntimos pueden darte una sensación de seguridad.

Continúa prestando atención a los signos de infección de las vías urinarias, como la necesidad de orinar más de lo normal, dolor cuando orinas, fiebre o dolor de espalda. Si no se tratan, las infecciones urinarias incrementan el riesgo de tener complicaciones en el embarazo.

Flujo vaginal

Es frecuente que el flujo vaginal pueda ser abundante en las últimas etapas del embarazo. Si el protector íntimo se satura en pocas horas o si te preguntas si el flujo es una pérdida de líquido amniótico, comunícate con tu profesional de salud.

May 05, 2014 See more In-depth